lunes, 5 de mayo de 2014

EL IMPERIO DE GHANA



Durante la Edad Media, en la periferia de los mundos Cristiano y Musulmán, proliferan en el África Subsahariana, entre el Mediterráneo y el Golfo de Guinea, proliferan una serie de entidades estatales, que en algunos casos llegaron a dominar extensos territorios, creando auténticos imperios. En los confines del gran desierto del Sahara, entre el río Senegal y el lago Chad, sobre las márgenes del río Níger, tres poderes se fueron sucediendo cronológicamente, Ghana, Malí y Songhay.

Desde el año 700 las caravanas árabes comienzan a cruzar el desierto de Sahara en busca de oro, marfil, sal y esclavos, y a comerciar con los pueblos que habitaban las estribaciones meridionales del desierto. En este contexto, el Reino de Ghana comienza a desarrollarse y enriquecerse.


El antiguo reino de Ghana se situana mucho más al norte que el actual país que tiene el mismo nombre. Los Maga, una familia bereber, fundó este estado, hacia el siglo IV. No obstante, los bereberes eran una minoría, mientras que la mayoría de la población pertenecían a tribus soninkés.

Los soninkés le deban el nombre de Wagadu, "Tierras de Rebaños", mientras que los árabes lo llamaban "ghani", que hace referencia a la riqueza del país.

En el año 770 los soninkés derrocaron a la familia Maga, se hicieron con el control de los intercambios, se convirtieron en protectores de los mercaderes musulmanes del Norte de África y comenzaron a fortalecer el creciente Imperio.

El Imperio de Ghana se consolidó bajo el gobierno de Kaya Maghare Sissé, que reinó hacia el 790. Su capital la estableció en Koumbi Saleh, a orillas del Sahara, habitada por negros africanos y bereberes, que por entonces ya estaban plenamente islamizados. El rey recibía el título de tunka y era la máxima autoridad política y religiosa.


Ghana se fue enriqueciendo con este comercio y los tratadistas musulmanes empezaron a describir estas regiones, allá por el siglo IX, como "la tierra del oro". Muchas de las caravanas que penetraban en el Sahara, procedentes del Próximo Oriente y el mar Mediterráneo, y cruzaban el desierto, finalizaban su camino en Ghana. Al amparo de esta jugosa actividad lucrativa, se desarrollaron otros nucleos urbanos como Gao.

En el siglo X el Imperio de Ghana alcanza su máximo apogeo y expansión territorial gracias al control del comercio de la sal, el marfil, el oro y los esclavos, y la llegada desde Europa de tejidos de lana y objetos de lujo; controlando los puertos atlánticos y las rutas transaharianas.

El escritor musulmán Ibn al- Faquih, en 903, dejó escrito "el país de Ghana el oro se da entre las arenas como los melones y se recoge con el sol naciente".

La Sal.
Los suelos del desierto ofrecían ingentes cantidades de sal. Los habitantes de estas áridas regiones crearon una intrincada ruta de camellos, que transportaban la sal hasta Ghana y desde ahí continuaban el viaje en caballos hacia el Sur.

Los esclavos.
Los tratantes árabes compraban esclavos en Ghana que habían sido capturados en las tierras del Sur, los llevaban a través del desierto y llegaban al Mediterráneo y el Próximo Oriente, para venderlos como mano de obra y siervos.


Las victorias militares también fueron importantes a la hora de forjar este imperio territorial. En el 990 se venció a una confederación de bereberes, conquistando su capital, Awdagost. En su momento de mayor extensión, el Imperio de Ghana abarcaba el sudeste de Mauritania, parte de Malí, sur del Sahara y valle medio del río Senegal.

La Ciudad de Ghana.
Koumbi Saleh, la antigua Ghana, estaba situada en una encrucijada de caminos entre el África Negra y el mundo árabe norteafricano. La ciudad quedaba dividida en dos núcleos de población, separados entre sí 11 kilométros. Una parte musulmana o ciudad comercial, y una parte soninké, o ciudad del rey. Podemos pensar que los musulmanes eran comerciantes, y los soninké formarían una élite militar, encargada de proteger a los primeros. Dos culturas que se miraban sin tocarse. Dos formas de vida complementaria. Una simbiosis africana que disfrutó de enormes riquezas.

Además del comercio, Ghana tenían una economía basada en la agriculturaa y la ganadería, a la que se dedicaban la mayoría de la población.


"Ghana está formada por dos ciudades situadas en una planicie. La que habitan los musulmanes es muy grande y contiende doce mezquitas; en la ciudad viven jurisconsultos y hombres eruditos. En los alrededores hay varios pozos de agua dulce que abastecen a la población, junto a los cuales se cultivan legumbres.
La ciudad ocupada por el rey se encuentra a seis millas de esta y tiene el nombre de El-Ghaba. El territorio que las separa se encuentra lleno de casas. Los edificios están construidos con piedras y madera de acacia. La casa del rey está formada por un castillo y varias chozas de techo redondo, con una valla que cerca el conjunto de los edificios.
Este castillo, sólidamente constuido, bien fortificado y con un interior ornamentado por diversas escultuas, pinturas y vidrieras, fue edificado en el año 510 de la Hégira.
En la ciudad del rey, no lejos del tribunal real, está situada una mezquita donde los musulmanes encargados de las misiones junto al príncipe se dirigen para rezar. Cerca se encuentran las casas de los hechiceros del país, encargados del culto religioso; en ellas están colocados los ídolos y los túmulos de los soberanos... pues la religión de estos negros es el paganismo y el culto de los hechizos. A la muerte del rey, se contruye con madera de sadj una gran cúpula que colocan en el lugar que va a servir de túmulo; enseguida acuestan el cuerpo en el lugar que va a servir de túmulo; enseguida acuestan el cuerpo sobre un canapé cubierto de tapetes y almohadas, y lo colocan en el interior de la cúpula; junto al muerto depositan sus vestidos, sus armas, los platos y las tazas con los que come o bebe las diversas comidas y bebidas. Cercan el monumento con un foso con un único pasaje, destinado a los que quieren aproximarse"
Al-Bakri.
Descripción del África Septentrional.


Pero la gloria es efímera. En 1070 Ghana cayó en manos de los bereberes almorávides y la unida del reino quedó rota. Los musulmanes al norte y los soninké al sur. Esto debilitó definitivamente al Imperio de Ghana, que en el año 1240 quedaría incorporada el naciente Imperio de Malí, que conquistó las tierras de Ghana bajo el mandato del legendario Sundiata Keita.   
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