lunes, 26 de mayo de 2014

CARLOMAGNO Y EL APÓSTOL SANTIAGO



Cuando tratamos de encontrar el origen de las cosas, los hechos y las sociedades, tropezamos con las leyendas, que cuántos más siglos las cubren, más auténticas nos parecen. Y precisamente la leyenda convirtió a Carlomagno en uno de los primeros peregrinos en llegar a Santiago. Las estrellas dibujaron una mapa en el cielo que guió al rey guerrero francés hasta la tumba del Apostol, para rescatar la ciudad del acoso musulmán. Muchos cantares de gesta de la época, como la Crónica del Pseudo Trupín, tenían como tema central la lucha de los caballeros francos contra aquellos pueblos que equivocadamente profesaban la fe de Mahoma. 

El Códex Calixtinus, en su cuarto libro, recoge la mencionada Crónica de Pseudo-Trupín. Turpín era arzobispo de Reims y uno de los Doce Pares de Carlomagno y compañero de correrías, gestas y hazañas. Al arzobispo Turpín se le atribuye una crónica, llena de elementos fantásticos, en que se recoge la irrupción del Rey Franco en la Península Ibérica y su llegada a Santiago de Compostela. 

" - ¿Quién eres, señor?
- Yo soy Santiago, apóstol - contestó - , discípulo de Cristo, hijo del Zebedeo, hermano de Juan el Evangelista, a quien con su inefable gracia se dignó elegir el Señor, junto al mar de Galilea, para predicar a los pueblos; al que mató con la espada el rey Herodes y cuyo cuerpo descansa ignorado en Galicia, todavía vergonzosamente oprimida por los sarracenos. Por eso me asombra enormemente que no hayas liberado de los sarracenos mi tierra, tú que tantas ciudades y tierras has conquistado. Por lo cual te hago saber que, así como el Señor te hizo el más poderoso de los reyes de la tierra, igualmente te ha elegido entre todos para preparar mi camino y liberar mi tierra de manos de los musulmanes y conseguirte por ello una corona de inmarcesible gloria. El camino de estrellas que has visto en el cielo significa que desde estas tierras hasta Galicia has de ir con un gran ejército a combatir a las pérfidas gentes paganas y a liberar mi camino y mi tierra y a visitar mi basílica y mi sarcófago. Y después de ti irán allí peregrinando todos los pueblos, de mar a mar, pidiendo el perdón de sus pecados y pregonando las alabanzas del Señor, sus virtudes y las maravillas que obró. Y en verdad que irán desde tus tiempos hasta el fin de la presente edad. Ahora pues, marcha cuando puedas, que yo seré tu auxiliador en todo; y por tus trabajos te conseguiré del Señor en los cielos una corona y hasta el fin de los siglos será tu nombre alabado.

De esta manera se apareció a Carlomagno por tres veces el Apóstol. Así, pues, oído esto, confiando en la promesa apostólica y tras habérsele reunido a él muchos ejércitos, entró en Hispania para combatir a las gentes infieles.
De la Crónica del Pseudo-Turpín,
Libro IV del Codex Calixtinus.
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