A pesar de los estragos del tiempo, la escultura griega traspasa épocas. Esta cabeza, posiblemente de una diosa (¿Atenea?), ha llegado hasta nosotros para hacernos soñar con los mitos griegos. Tiene unos veinticuatro siglos de antigüedad y se conserva en la Gliptoteca de Munich.
Dinosaurios contra las penas (III): Gosset
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