domingo, 23 de octubre de 2016

El SÉPTIMO SELLO.



¿Quién eres tú?.

La muerte.

¿Es qué vienes por mí?

Hace ya tiempo que camino a tu lado.

Ya lo sé.

¿Estás preparado?

El espíritu está pronto, pero la carne es débil. Espera un momento.

Es lo que todo decís. Pero yo no concedo prórrogas.

Tu juegas al ajedrez ¿verdad?.

¿Cómo lo sabes?

Lo he visto en pinturas y lo he leído en canciones.

Pues sí, realmente soy un excelente jugador de ajedrez.

No creo que seas tan bueno como yo.

¿Para qué quieres jugar conmigo?

Es cuenta mía.

Por supuesto.

Juguemos con una condición, se me ganas me llevarás contigo. Si pierdes la partida me dejarás vivir.
                              

Con esta trascendental conversación comienza el Séptimo Sello, una profunda reflexión sobre el sentido de la vida y el significado final de la muerte. Ambos contendientes, la Muerte, de negro riguroso y tez blanquecina, y el caballero cruzado, cansado de la existencia, carcomido por los remordimientos mas lleno de interrogantes, disputan una reñida partida de ajedrez, mientras se van incorporando a la historia otros personajes con sus venturas y desventuras, todo en el marco de una sociedad medieval crédula y profundamente religiosa.



Retrato de una sociedad humana (medieval o de cualquier época) con sus miedos y sus supersticiones, y la presencia constante de un dios vengador en cualquier ámbito de la vida. Una obra maestra del séptimo arte que toca los temas claves que han preocupado al ser humano desde el principio de los tiempos.


Mi corazón está vació, el vació es un espejo puesto delante de mi rostro.


El pintor Albertus Píctor, uno de los más reconocidos artistas suecos de la Edad Media ilustró muchas iglesias con sus danzas macabras.


Medita hermano el hecho cierto
hoy estás sano mañana muerto
si breve fue el placer
largo será el padecimiento.



Sensualidad, deseo, lascivia.... ¿pecados de la carne o deseos terrenales?



Teatro, música, mímica y farándula como catarsis.


La terrible peste negra causa estragos en pueblos y aldeas, flagelantes se someten a suplicio en una búsqueda desesperada de la redención y el perdón.


Juglares y monjes, cada uno a su manera, buscan lo mismo, encontrar el sentido de la vida, ¿Dios o arte?.


Una triste campaña de penitentes atraviesa un valle de lágrimas.


El amor, el buen humor, la solidaridad, la amistad y la familia se convierten en bálsamo y panacea que cura todo mal y ayuda a superar cualquier contratiempo.


Una sociedad patriarcal y machista encuentra en la mujer, bruja o eterna Eva tentadora, la causa y el origen de todos los males que azotan este mundo.


La muerte se revela como la única certeza que tenemos de la existencia; vive la vida ya que tarde o temprano se acaba.


El Séptimo Sello es en definitiva, una danza de la muerte filmada con maestría por el gran Ingmar Bergman. Un halo poético recorre el film de principio a fin.


La parca con las alas extendidas acecha en todo tiempo y lugar.


La vida se sobrepone, siempre termina abriéndose camino.


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