domingo, 9 de octubre de 2016

CASTILLO DE ROZAFA, LA FORTALEZA DE SHKODRA.



En la ciudad de Shkodra, la más importante del norte de Albania, en el lugar donde confluyen tres ríos – el Drin, el Kiri y el Buna – se enclava el Castillo de Rozofa, un punto estratégico ideal para dominar todo el entorno, junto al lago Shkodra, en la frontera con Montenegro.


La colina donde se ubica el Castillo de Rozafa – Kalaja e Rozafës - ha estado fortificada, posiblemente, desde la época de los ilirios, la mismísima reina Teuta dirigía desde aquí a sus bravos corsarios. Gentius, derrotado por los romanos, fue su último rey ilirio. Después han defendido estos muros romanos, albaneses, venecianos y otomanos.


Varías líneas de muralla rodean el núcleo central del entramado donde se levanta un sencillo palacio construido por los venecianos.


Una trágica leyenda narra su origen; "tres hermanos canteros se afanaban en levantar esta fortificación que dominaría todo el entorno y el Lago Sködra, pero el muro se venía abajo cada noche y cada mañana el trabajo del día anterior había sido en vano . . . una viaja hechicera del lugar, les comentó que la fortaleza nunca podría ser levantada, si no se utilizaba como argamasa la víctima humana de un sacrificio. . . los tres hermanos, decididos a completar su cometido, convinieron sacrificar a la primera persona que se asomase por allí . . . el hermano más joven se había dejado el almuerzo en casa y su hermosa esposa, llamada Rozafa, subió al monte a llevársela, convirtiéndose en la víctima propiciatoria . . . antes de ser emparedada, pidió que le dejasen fuera una mano para mecer la cuna de su hijo, un ojo para verlo crecer y un pecho para darle de comer . . . la gente del lugar cuenta que cerca del castillo aún existe un manantial que no es otra cosa que el pecho de la desafortunada Rozafa . . ."


El edificio actual está datado en la época en que la República de Venecia utilizaba Shkodra para controlar sus posesiones en la zona.


A lo largo de su dilatada historia estas piedras han sufrido variados y prolongados asedios. En el año 1479 los otomanos se la arrebataron definitivamente a los venecianos y Rozafa se convirtió en la última fortaleza albanesa en caer rendida ante los turcos.


Sobre una colina rocosa, por encima de Skodra, la ciudad más grande del Norte de Albania, en una encrucijada donde se encuentran tres ríos y el lago Skodra, las ruinas de una milenaria fortaleza duermen bajo el abrasador Sol de Mediodía. Sus piedras han olvidado quien las puso ahí. Un emplazamiento fortificado para los ilirios, los romanos, los venecianos y los turcos. No existe ni memoria ni documentos que sea capaz de recordar el sin número de asedios que han padecido estos muros. Unos muros, que según la leyenda, necesitaron de un sacrificio humano para mantenerse en pie. Los albañiles que los levantaron emparedaron a una joven como argamasa eterna para este paramento. Mires hacia donde mires la vista nunca alcanza el horizonte. 

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