Una viga de madera de
gran tamaño rematada en uno de sus extremos por poderosos garfios
metálicos podía ser, a pesar de su aparente sencillez, el
complemento perfecto para la maquinaria de asedio pesada. Útil para
arrancar de los muros piedras y sillares de grandes dimensiones.
LA GENTE, LA CALLE Y EL AUTO DE FE DE 1680
Hace 8 horas

No hay comentarios:
Publicar un comentario