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lunes, 4 de marzo de 2019

TRABUCO DEL SIGLO XIII.




Al arte de la construcción militar se opone el arte del asedio. Ingenieros y militares de todos los tiempos han ideado máquinas para derribar torres, arrasar almenas y abrir brechas en las murallas. El trabuco – o trebuchet – es uno de los ingenios militares más eficientes de cuantos utilizados durante el Medievo.


El trabuco de contrapeso (como el expuesto en Trebuchet Park) fue inventado en el Oriente Mediterráneo durante la primera mitad del siglo XII. La construcción de este tipo de piezas fue consecuencia directa de la intensa actividad militar que se estaba produciendo en ese territorio en el que habían confluido diferentes tradiciones militares: la de Bizancio, la musulmana y la que traían los cruzados occidentales. Se estaba creando el caldo de cultivo necesario para que las piezas de artillería experimentasen su evolución definitiva.

Esta máquina funcionaba con el mismo principio que los ingenios de tracción, pero la fuerza humana había sido sustituida por una caja rellena de tierra, arena, piedra o plomo. Se buscaba obtener la mayor energía posible de la caída del contrapeso, al mismo tiempo que se ganaba en precisión. Suponía una notable respecto a las predecesoras, pues permitía disparar proyectiles más pesados, que llegaban a alcanzar la media tonelada, y a una distancia mayor.


viernes, 13 de octubre de 2017

HWACHA, UN LANZACOHETES MEDIEVAL.



Los chinos descubrieron la pólvora, y aunque la utilizaron generalmente con fines lúdicos y festivos, también se aplicó a la maquinaria de guerra. Los primeros cohetes empleados por el ejército chino eran conocidos como “ratas de tierra”. Eran pequeños artefactos con puntas explosivas. El siguiente paso fue atar una de estas “ratas de tierra” a un flecha e introducirla en un tubo. Se había inventado el lanzacohetes.



Posteriormente unieron varios de estos tubos y los colocaron en carretillas móviles. En Corea se utilizaron carros, llamados Hwacha, que eran capaces de disparar cien cohetes al mismo tiempo. Estos poderosos ingenios, creados en 1452, resultaron un arma muy útil para las batallas en campo abierto frente a ejércitos perfectamente formados.




viernes, 22 de septiembre de 2017

LANZAPIEDRAS DE TORBELLINO.



Entre la variopinta maquinaria de asedio china medieval el lanzapiedras de torbellino era una de las más utilizadas. Las piezas de contrapeso basaban su funcionamiento en un sistema de balancín con una estructura vertical y una viga pivotante horizontal. En uno de los extremos se sitúa una honda y en el otro una serie de cuerdas desde la que se ejerce la fuerza necesaria para lanzarla.

Los ingenieros chinos construyeron lanzapiedras de varios tamaños. Los más pequeños podían ser manejados por un sólo hombre, aunque los tipos más movidos eran movidos por cuadrillas de entre veinte y cien artilleros.


viernes, 22 de abril de 2016

CUERVO DE DEMOLICIÓN.



Una viga de madera de gran tamaño rematada en uno de sus extremos por poderosos garfios metálicos podía ser, a pesar de su aparente sencillez, el complemento perfecto para la maquinaria de asedio pesada. Útil para arrancar de los muros piedras y sillares de grandes dimensiones.  


jueves, 21 de abril de 2016

ONAGER ROMANO.



De entre todas las máquinas que utilizaban los legionarios romanos para arrojar piedras, el onager era digamos, la máquina estándar, aunque no era tan exacta como las balistas.


Una base, un brazo armado con una honda, un resorte de torsión, un torno para bajar el brazo y un tope relleno eran las partes que conformaban este popular aparato.


miércoles, 17 de febrero de 2016

GRÚA ELEVATORIA.



A simple vista esta grúa elevatoria del siglo XV puede resultar un poco absurda e ineficaz, aunque al parecer eran utilizadas por los ejércitos cristianos. A mí personalmente su uso para asaltar muros me parece excesivamente temerario. El funcionamiento de estas grúas se basaban en el principio de contrapeso, con la misma tecnología empleada en las grandes piezas de artillería concebidas para lanzar enormes pedruscos. Uno de los extremos iba equipado con cuerdas desde las que tirar para levantar la otra parte de la colgaba un tonel. Cuando el extremo alejado de la muralla el tonel subía para que su pasajero intentase el asalto.  

domingo, 14 de febrero de 2016

BRÍGOLA DE DOS CAJAS.



Con aparatejos como estos dirimían sus diferencias los ejércitos cristianos durante la Edad Media. Dentro de las máquinas pertenecientes a la familia de los trabucos – trebuchet – la brígola de dos cajas supone un prodigio tecnológico. La novedad estriba en los dos contrapesos independientes, mecanismo que hacía posible duplicar su potencia de tiro. El alcance de esta máquina se situaba por encima de los cien metros para proyectiles cuyo peso oscilaba entre 20 y 100 kilogramos.  

domingo, 18 de octubre de 2015

VINEA




Durante los asedios de ciudades y murallas, uno de los problemas era acercar la infantería a la posición enemiga. Para solucionar (o intentarlo) el problema, los ingenieros militares romanos diseñeron pórticos o vineae.


Era una especie de galería cubierta, que comunicaba la posición del sitiador con la del sitiado, como una especie de túnel que discurre por encima de la superficie. La primera referencia a este ingenio la ofrece Julio César que las nombra como vineae, aggere o vineae proferee.


Tenía la forma de un cobertizo a dos aguas, que se protegía con pieles sin curtir (para evitar incendios), y que solía alcanzar los cinco metros de longitud. Era una estructura muy sencilla construIda con listones, tablas y mimbre entrelazado para cubrir los flancos.

A pesar de ser una máquina estática, se le podían añadir ruedas o rodillos para desplazarla. Incluso era posible levantarla en peso y moverla. Gracias a sus dimensiones una vinea era capaz de albergar en su interior a una veintena de hombres.

sábado, 17 de octubre de 2015

ONAGER LIGERO.



Roma crea un desierto y lo llama paz. Para construir esa paz, basada en la destrucción de pueblos y ciudades, eran necesarias las máquinas de asedio. Una de las más populares en época imperial romana era el onager.


En el siglo IV se sustituyó la honda empleada en el brazo de los modelos anteriores por una cuchara de hierro (o bien de madera). De esta forma resultaba más sencillo cargar la máquina, posibilitando una mayor cadencia de disparo.



Además se le añadieron cuatro ruedas, que convirtió al onager en una máquina de asedio móvil, a pesar de su elevado peso. No obstante era la menos maniobrable de las piezas de artillería, pero también la que causaba un efecto más devastador en las defensas enemigas.

viernes, 9 de octubre de 2015

CATAPULTA TIPO “SCORPIO”.



La catapulta tipo “scorpio”, con un peso ligero no superior a 40 kilogramos y su reducido tamaño, era la más común de las piezas de artillera romana de torsión. Su uso generalizado se explica por su cómodo diseño; se desmontaba en tres piezas, lo que facilitaba sus transporte y empleo en las batallas campales.



Su diseño permitía arrojar flechas de pequeño tamaño, de unos 70 centímetros, fabricadas en madera, con una punta muy afilada de hierro, capaz de perforar armaduras. Era un arma muy precisas, capaz de acertar a una distancia de 500 metros, de ahí que fuese apoda scorpio, por lo letal de su picadura. 


viernes, 11 de abril de 2014

MAQUINARIA GRIEGA DE ASEDIO.



Los inventores griegos trabajaban para sus jefes militares, creando, desde sencillos arietes hasta lanzallamas. Una pequeña muestra de estos instrumentos nos esperan en Trebuchet Park. 

Ariete de mano (siglo VII a.C.).

Vitrubio escribe que el ariete fue inventado por los cartagineses durante el asedio a la ciudad de Gadir. Los cartagineses se habían apoderado de un fortín clave para el control de toda la ciudad y decidieron reducirlo a escombros. Como no tenían herramientas a mano, cogieron un enorme madero y comenzaron a golpear los muros. 

Este primer ariete era un madero que los soldados sujetaban con las manos y lo hacían balancear para golpear los muros. 

"Dícese que la invención del ariete para las opugnaciones tuvo este principio. Pusieron los cartagineses su real junto a Cádiz para opugnarla, y queriendo demoler un castillo que habían tomado, como no tuviesen  las herramientas necesarias, tomaron un madero, que sostenido con las manos, y batiendo continuamente lo superior de las paredes, iban derribando las últimas filas de piedras: con lo cual fueron poco a poco arruinando toda la fortaleza".
Vitrubio
Los diez libros de la arquitectura.

Ariete con ruedas (siglo V a.C.)

La invención de un chasis con ruedas fue creación de un tal Cetras de Calcedonia según Vitrubio. La estructura permitía la sujeción más firme del miembro percutor. Esta innovación supuso una ventaja a la hora de la protección y las maniobras de aproximación. Tenía un pero; resultaba más lento. 

"Cetras Calcedonio construyó primeramente un fuste o basamento de madera con ruedas debajo; y sobre él erigió unos maderos y atravesó otros en medio de cuya armazón colgó el ariete, cubriéndolo todo con pieles de buey, para que estuviesen más seguros los que desde la máquina debían batir los muros. Diole el nombre de tortura arietaria por lo tardo de sus operaciones". 
 Vitrubio

Lanzallamas de Delio (Siglo V a.C.)

Un tubo hueco de madera con unos fuelles en un extremo que insuflaba aire, para que un caldero colgado en el otro extremo, y que contenía carbones encendidos, pez y resina, lanzara llamaradas, fue según Tucídides, el primer lanzallamas. Según el mismo autor, los beocios, gracias a este artilugio, lograron asaltar la ciudad de Delio. 


"....después de aserrar en dos una larga viga, la vaciaron del todo y de nuevo ajustaron exactamente las dos parte formando una especie de tubo; en un extremo colgaron con cadenas un caldero, al que iba a parar un tubo de hierro de fuelle que formando un codo bajaba desde la viga, y también estaba recubierto de hierro gran parte del resto del madero. Desde una cierta distancia y en carros llevaron este ingenio al pie del muro, por la parte que había sido construida con mayor cantidad de sarmientos y maderos, y una vez que estuvo cerca, aplicaron grandes fuelles al extremo de la viga que estaba en su parte y se pusieron a insuflar aire. El aire inyectado a través del tubo, llegaba al caldero, que contenía carbones encendidos, pez y azufre, y provocaba una gran llamarada, lo que prendió fuego al muro, de suerte que ya nadie pudo permanecer allí, sino que los hombres lo abandonaron y se dieron a la fuga y la fortificación fue tomada al asalto"
Tucídides

Visita Trebuchet Park http://www.maquinasdeasedio.com/es/



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