martes, 27 de enero de 2015

ARCOS DE SAN JUAN DE DUERO



Soria es tierra de leyendas que espolea la imaginación y el alma creativa humana sugestionada por un paraje natural modelado por los dioses hace eones. Los caballeros hospitalarios terminaron de configurar un espacio mágico con la construcción del Monasterio de San Juan a orillas de un río dulzón, el Duero.


El monasterio tiene su origen en una iglesia románica construida en el siglo XII, con una traza muy hermosa por su sencillez, constituida por una sola nave. Favorecidos por la política repobladora de Alfonso I el Batallador, los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén se instalaron aquí.


Los hospitalarios, cuyo cometido (al igual que otras órdenes como sus odiados rivales templarios) era la protección y acogida de caminantes, viajeros, desvalidos y peregrinos, se establecían a las afueras de la ciudad, en las vías de tránsito, de entrada y salida. Ellos fueron los artífices del monasterio cuyas ruinas permanecen en pie, como un lejano recuerdo de una época que se resiste a ser sepultada bajo las arenas del tiempo.


Duero y Soria forman el páramo más poético de toda la Meseta castellana. Personalmente, uno de los rincones sublimes de toda la geografía ibérica. 


Este lugar sirvió a Gustavo Adolfo Bécquer para hablarnos del Monte de las Ánimas, ¿realidad o ficción?.


"¿Oyes?. Las campanas doblan, la oración ha sonado en San Juan de Duero, las ánimas del monte comenzarán a levantar sus amarillentos cráneos de entre las malezas que cobran sus fosas . . . ¡las ánimas!".


En los arcos y columnas del ruinoso claustro podemos observar una mezcla de estilos medievales que van desde el románico al árabe.  Este claustro adosado al muro meridional de la iglesia, una lugar que invita a la reflexión, a la ensoñación y al autoconocimiento, se fue completando con preciosos arcos de influencia islámica. Todo el recinto del claustro fue aprovechado como lugar de enterramiento.


Los arcos románicos, que aún quedan en pie, proyectan su sombra sobre el pasto rojizo, que viste el suelo del antiguo claustro en ruinas, y como un viejo profesor enseña la historia de un monasterio y de unos caballeros que llegaron de lejos.


...monasterio en ruinas,
lejanos ecos de violentos enfrentamientos
entre templarios y hospitalarios,
la carne difunta alimenta a los carroñeros,
blanquecinas calaveras yacen en el monte,
donde antaño hubo sangrientas batallas,
al sonar las campanas
de la medianoche de Todos los Santos,
por unas horas
las ánimas vuelven a la vida
para continuar su eterna disputa....

Aquí puedes leer la leyenda de Bécquer http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/becquer/montede.htm


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