viernes, 9 de enero de 2015

SANCHO GARCÉS I



En un momento determinado (o indeterminado) del año 905 se produce en Navarra el encumbramiento de Sancho Garcés I como rey del pequeño reino. Los historiadores no tienen muy claro si su acceso al poder fue un golpe de fuerza, o si Fortún Garcés, el legítimo monarca, se retiró voluntariamente al Monasterio de Leyre.

Sancho Garcés era el hijo de García Jiménez, hombre fuerte en época de García Íñiguez y Fortún Garcés, fundó la dinastía Jimena, como linaje reinante, y muchos son los eruditos que lo consideran el auténtico primer rey de Navarra, puesto que antes de él, dicho reino se circunscribía a una pequeña comarca. Segundón de una familia de señores y caballeros, hombre de frontera curtido en las frecuentes lides típicas de las tierras de nadie, sus triunfos en el campo de batalla lo convirtieron en el líder perfecto y el caudillo militar de los magnates pamploneses. En su ascenso al poder contó con el decisivo apoyo de Alfonso III de Asturias y Ordoño II de León.

El rey Sancho contrajo matrimonio con Toda, precisamente una de las nietas de Fortún Garcés (hija de Onecca ) y con la inestimable ayuda de Ordoño II, quien contrajo matrimonio en terceras nupcias con Sancha de Pamplona, una de las hijas de Sancho Garcés, obtuvo una brillante victoria sobre los árabes en San Esteban de Gomaz, aunque después sufrieron la derrota de Valdejunquera.

Decidido a extender sus dominios, en 924 acometió la conquista de La Rioja, expulsando a los Banu Qasi y tomando Nájera. Nuevamente combatiendo con Ordoño II a su lado. Poco después Abderramán III se vengó saqueando Pamplona. Aún así La Rioja Alta podía considerarse dominada por los cristianos.



Una tradición con aires de leyenda mantiene que el rey está sepultado en las ruinas del castillo de Deyó situado sobre Villamayor de Monjardín, una fortaleza que Sancho Garcés arrebató a los musulmanes.  
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...