Mostrando entradas con la etiqueta Trashumancia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Trashumancia. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de agosto de 2021

CAÑADA REAL DE TAUSTE A URBASA Y ANDÍA.


Al igual que el peregrino, también camina el pastor por polvorientos caminos. La Cañada Real de Taueste a Urbasa y Andía se cruza con el Camino de Santiago, concretamente en la etapa Puente la Reina – Estella. Durante centurias, e incluso milenios, la trashumancia fue la forma de vida de poblaciones que no encontraron manera mejor (y más sencilla) de ganarse la vida. En verano los rebaños pastaban en los frescos pastos montañeses, y en invierno se acomodaban en los valles más cálidos, y resguardados de las tormentas y las ventiscas.



Tauste, en la provincia de Zaragoza, en el Valle del Ebro, comunica con Tudela, en la Ribera, atraviesa las Bárdenas y se interna en el Valle de Yerri, continuando hasta alcanzar las zonas serranas de Urbasa y Andía. De forma natural, los animales no estabulados se desplazan por el territorio estacionalmente en busca de pastos y condiciones climáticas benignas. La trashumancia es una forma de pastoreo que aprovecha este instinto, buscando adaptarse a los recursos del medio.


Históricamente en el Reino de Navarra se practicaba una trashumancia de tipo interno y existen un total de nueve Cañadas Reales, que son las vías principales que unen los pastos de verano (agostaderos) con las regiones de invernada. La Cañada Real de Tauste a Urbasa y Andía la utilizan los pastores de la Ribera y la Zona Media para acceder a los frescos pastos de la montaña.



martes, 23 de abril de 2019

MUNIA, LA HIJA DE ASTOLPAS.



Durante el verano llevábamos los rebaños de Astolpas hacia los verdes pastos del norte, y en invierno marchábamos hacia el sur, en busca de zonas menos frías donde pudiésemos pacer al ganado, en algunas ocasiones llegamos a las fértiles tierras de Turdetania, donde solíamos chocar con algunas patrullas romanas, y en esas pequeñas escaramuzas salía a relucir todo el ardor guerrero y el genio militar de Viriato. Cuando llegaba la primavera y volvíamos a “nuestras” tierras, algunos hombres sin nada como nosotros, enterados de nuestros enfrentamientos con las legiones, y con deseos de venganza pedían unirse a nosotros en la temporada siguiente de pastoreo.

Pero lo que hacía más feliz a Viriato cuando regresábamos a Lusitania, era el reencontrarse con Munia, la hija de Astolpas, pues ambos estaban perdidamente enamorados. Un día Astolpas los encontró juntos, y dijo que nunca permitiría que su hija se casase con un andrajoso pastor de cabras. En ese momento le comunicó a Viriato que no volvería a trabajar para él, y que se marchase de sus tierras o sino serían denunciado la pretor de la Citerior. Viriato marchó, pero le prometió a Munia que volvería a casarse con ella, y que entonces su padre no se podría negar.

viernes, 17 de noviembre de 2017

TRASHUMANCIA

            

Cabras y ovejas marchan al son de cencerros, escoltadas por zagales y adultos curtidos, y vigiladas de cerca por perros pastores. Esforzados ganaderos, hijos de una estirpe de rudos caminantes, como los describió Antonio Machado, que cada cambio de estación recogen sus bártulos y se ponen en marcha. En verano hacia los frescos pastos de las cumbres, en invierno hacia los templados valles. La trashumancia es una actividad inherente al hombre mediterráneo.

            Tradicionalmente la trashumancia ha desempeñado un papel crucial en la vida y la economía de la Península Ibérica, y por extensión a toda la Europa mediterránea. Recordemos por ejemplo al pastor lusitano Viriato, a los ganaderos vettones que llenaron la Meseta con sus toscos verracos de piedra o a los esforzados miembros de las mestas medievales.

            No obstante la trashumancia no se circunscribe estrictamente a la zona mediterránea, pues se ha practicado en todo el sur del continente desde Aquitania hasta la llanura húngara y Valaquia. “En la totalidad de los Balcanes ha sido facilitada por la unificación turca: no era raro encontrar pastores valacos en el norte de Grecia”. (Max Derruau).

            Habitualmente las rutas, sendas, cañadas y cordeles utilizados por los rebaños de cabras, vacas y ovejas, venían definidos por las propias condiciones naturales del terreno.



            Al paso de los rebaños se producen los conflictos con los labriegos, como aquellas viejas películas de John Wayne, y con los grandes terratenientes. Para defender sus intereses económicos los ricos ganaderos se agruparon formando poderosas corporaciones, como el Honrado Concejo de la Mesta auspiciado por el rey Alfonso X en el Reino de Castilla.

            Gracias al apoyo monárquico y a la solidaridad dentro de la Mesta, la lana se convirtió en base de la riqueza de un importante sector de la nobleza castellana que obtenía pingües beneficios con la exportación del género a Flandes e Inglaterra. En otras regiones del sur de Europa, esta actividad contribuyó al desarrollo de manufacturas textiles como sucedió en Montpellier o Florencia.



            En Extremadura y en La Mancha fueron las Órdenes Militares las propietarias de pastos y de ganados, de tal manera que la Orden de Calatrava tenía en el Campo de Calatrava inmensos terrenos dedicados al pasturaje de los que obtenían enormes beneficios. 

lunes, 30 de enero de 2017

OVEJA MERINA.



Animal migrador, gregario, de fina y apreciada lana, elemento fundamental en la ganadería trashumante y fuente de riqueza para la poderosa nobleza castellana y para los señores de la Mesta. Esta especie ovina reúne muchas ventajas, además de su finísimo vellón y la gran calidad de su lana, animal de infatigable capacidad para recorrer enormes distancias y su aptitud para alimentarse con pastos finos, tanto en los valles y dehesas durante el riguroso invierno, como en las cumbres y puertos en el verano. 

viernes, 19 de febrero de 2016

DE GANADOS Y ÓRDENES MILITARES EN EXTREMADURA.



Los verracos de granito que aparecen en Extremadura, al igual que en otras regiones meseteñas al sur del Duero, desempeñan el papel de iconos imperecederos de una actividad milenaria: la ganadería. El mundo moderno y globalizado nos ha vuelto amnésicos, y hemos olvidado nuestro pasado. Un tiempo en que luchábamos codo con codo con la tierra para conseguir nuestro sustento diario.

Enormes rebaños recorriendo las cañadas extremeñas, millares de pezuñas levantan una gigantesca nube de polvo y arena, conducidos por esforzados pastores hijos de una estirpe de rudos caminantes, como los describiera Antonio Machado allá por el '98.

Históricamente la ganadería es una actividad económica que se adapta, más bien que mal, a la situación de inestabilidad y constante amenaza en la que se vivía en los territorios de frontera entre moros y cristianos durante la Edad Media (tan lejana como desconocida).

Los ganaderos de las mestas fueron secularmente sustituyendo a los primitivos pastores vettones (artífices de los toscos verracos de piedra) y aunque los tiempos fueron auspiciando algunos cambios, en esencia la dureza de la vida pastorial apenas había sufrido modificaciones: el sol, el frío, el polvo y la ventisca continuaban siendo los inseparables compañeros de fatiga.

Las órdenes militares asentadas en la región extremeña, el Temple, los santiaguistas que nacen al amparo de la defensa de la ciudad de Badajoz y la autóctona Orden de Alcántara, basaban parte de su riqueza económica en las cabañas ganaderas. Precisamente entre las posesiones físicas de las encomiendas templarias estudiadas ocupan un lugar destacado las dehesas destinadas (prácticamente) en su totalidad al albergue de ganados trashumantes. Para que esta actividad resulte posible y rentable era necesario defender los pastos y vigilar los caminos (cañadas y cordeles) y de ello se encagarían los freires y la milicia templaria. Si hacemos caso de las noticias sobre el elevado tránsito de ganado por estas tierras y el conocimiento de las rentas recibidas, es posible afirmar que la ganadería trashumante se convierte en el principal activo económico para la Orden del Temple en Extremadura, en especial en las tierras de la Baja Extremadura. Los numerosos castillos y torreones que salpican la geografia extremeña pudieron estar vinculados a la vigilancia y defensa de pastos, cañadas y rebaños.


sábado, 9 de enero de 2016

¿TRASHUMANCIA PROTOHISTÓRICA?



Entre el año 190 a.C. y 181 a.C., según nos informan Polibio y Tito Livio entre otros, y en años anteriores a la guerra abierta de Viriato contra Roma, se producen movimientos anuales de lusitanos, acompañados ocasionalmente por vetones, desde las agrestes zonas montañosas de la Mesopotamia extremeña hasta las fértiles llanuras andaluzas. Tradicionalmente estas expediciones se han venido explicando desde el punto de vista de un bandolerismo institucionalizado entre estos pueblos. La pobreza, las naturaleza agresiva de estas gentes y la aridez de las tierras han servido para entender este fenómeno. En los últimos tiempos se ha propuesto una hipótesis alternativa, y más complementaria que absoluta (y excluyente); la práctica de la trashumancia.

Jesús Sánchez Corriendo expuso en un artículo “¿Bandidos Lusitanos o Pastores Trashumantes?” (H. Ant. XXII. 1997) esta interesante hipótesis, según la cual, esos movimientos de lusitanos y vetones, junto a sus rebaños y familias, respondían a la necesidad de buscar pastos invernales para apacentar al ganado. Por supuesto estos grupos de población iban armados, con la intención legítima de proteger sus ganados. La consecuencia inmediata de muchos de estos desplazamientos, era el choque armado con el gobernador provincial de turno. De estos combates nos informan puntualmente las fuentes escritas de la época. “En realidad, las gentes de las regiones más arriba del Anas y del Tajo debían acercarse todos los años al sur en busca de pastizales donde apacentar a sus ganados en invierno, lejos del frío de la Meseta. Si nadie les impedía el paso hacia unas tierras a las que les llevaba la costumbre, adquirida por prácticas tradicionales, no se producirían enfrentamientos armados, y los desordenes se limitarían, en todo caso, a los habituales choques de intereses con los agricultores. Sin embargo esta práctica seminómada creaba problemas a los gobernadores romanos porque suponía la entrada de grupos de población ajenos al poder militar, que desestabilizaban la provincia al quebrar las fronteras, y llevaban a cabo una actividad económica que escapaba al control de los nuevos dueños de la región. Por eso se les atacaba en cuanto había oportunidad, y se les calificaba como bandidos, gentes de fuera de la ley”.

Para Sánchez Corriendo existía además, una relación entre esta práctica ganadera y las llamadas estelas del suroeste. “Creemos que la relación estelas-tierras de pastos- caminos de ganado es evidente. La funcionalidad de las estelas como anunciadoras de la presencia próxima de los prados y como delimitadoras de las comarcas donde se podía aprovechar el pasto, introduce un nuevo elemento a considerar en la presente investigación sobre la ganadería trashumante en la Antigüedad: las estelas marcarían las áreas en que los pastores y sus rebaños podían instalarse para pasar el invierno, sirviéndose de los pastos que allí había”. Debemos suponer por tanto la práctica de acuerdos y pactos mutuos, basados en algún tipo de ley no escrita, para el aprovechamiento, más o menos comunal, de dichos pastos, por pueblos de diferente procedencia.


Según este último apunte ¿podemos atribuir una función similar a los famosos verracos vetones?.


Quizás nunca podamos afirmar a ciencia cierta la existencia de una trashumancia a gran escala para esta época tan temprana, pero la intuición más que la erudición nos llevan a concebir las vías históricas (como la Vía de la Plata) como inmemoriales cañadas para el ganado. 

martes, 9 de abril de 2013

ÁVILA ROMANA



El interior de Ávila mantiene el trazado típico de los campamentos militares permanentes romanos, con dos calles principales - cardo y decumano - que se cortan en el centro, lugar donde se encuentra el foro. 

En las puertas de San Vicente y Gonzalo Dávila, podemos apreciar las originales puertas romanas, los cubos defensivos originales quedan englobados en la muralla medieval. 

Calle de los Caballero, antiguo Decumano.
El Cardo Máximo se correspondería con la calle de Vallespín y el Decumano sería la calle de los Caballeros y la de Bracamonte. La Plaza del Mercado Chico ocupa el lugar del Antiguo Foro.

Es comúnmente aceptado que Ávila, se corresponde con la Obila de Ptolomeo, ciudad de los vettones. Otros historiadores, sin embargo, opinan que Ávila es una fundación original romana, a la que dieron el nombre de Abila, Obila, Abyla o Abela. 

Foro ayer, Plaza del Mercado hoy, pero siempre, lugar de reunión social
Desde lejanas épocas, la población de Ávila, jugó un importante papel en los ganados trashumantes, por la ubicación en las rutas "cañadas" que cruzaban la Sierra de Gredos, por el puerto del Pico y el de Tornavaca. Durante los siglos I y II d.C. , ya en época romana, la ganadería era la principal actividad económica de la ciudad. 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...