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jueves, 27 de noviembre de 2014

CLEMENTE I DE ROMA


Escultura en la fachada de la Catedral de Colonia.
Clemente de Roma, uno de los padres apostólicos, "el tercero después de los Apóstoles" según Ireneo de Lyon, cuarto Papa de la Iglesia Católica, se la atribuye la redacción de la Epístola a los Corintios, venerado como Santo y Mártir. Trajano le desterró al mar Negro, condenado por negarse a rendir culto a los dioses paganos y como castigo fue arrojado al mar con una pesada ancla amarrada al cuello. El Todopoderoso envió un ángel que construyó un precioso sepulcro en el lecho marino. Y en este punto nunca se quien tiene más imaginación para idear métodos de ejecución ¿los verdugos romanos o los hagiógrafos cristianos?. 

SANKT GEORG - IGLESIA DE SAN JORGE EN COLONIA.



En Colonia, la ciudad de las Doce Iglesias Románicas, no podía faltar un templo dedicado al patrón de la caballería medieval, San Jorge.



Se construyó entre 1059 y 1067 sobre los cimientos de una antigua basílica romana, y a finales del siglo XII se edificó el cuerpo cuadrado occidental a modo de torre. En el coro destaca una copia del Crucifijo de San Jorge de 1067.


jueves, 20 de noviembre de 2014

IGLESIA DE SAN ANDRÉS EN COLONIA.



La ciudad de Colonia pasa por ser una de las ciudades más religiosas de toda Alemania. Desde la Edad Media ha sido un importante destino de peregrinos que llegaban desde todos los rincones de Europa y es que Colonia está llena de iglesias románicas en toda la zona que quedaba encerrada dentro de los antiguos muros.



Una de estas iglesias, aunque algo posterior al románico, es la iglesia de San Andrés, construida en el siglo XIII y reformada dos siglos más tarde. Gero, arzobispo de Colonia consagró en 974 la primera iglesia que se localizó aquí y quizás lo más destacado de este templo es que en su cripta está enterrado Alberto Magno, uno de los más destacados filósofos cristianos medievales.  

jueves, 13 de noviembre de 2014

BRUSELAS, CIUDAD MERCANTIL.



Los burgueses, gente emprendedora y ambiciosa, consiguió (después de prolongadas disputas, conflictos y luchas armadas) escapar del férreo control que ejercían los Señores Feudales, que por otro lado, les consideraban una clase social inferior. Mientras la nobleza europea se dedicaba a la guerra y a dorar la píldora a sus reyes, los afanosos burgueses trabajaban, negociaban y levantaban ciudades de indeleble belleza y acusada idiosincracia. Como por ejemplo, Bruselas.

Bruselas, la ciudad de los gofres y de la cerveza, de la lluvia y de las patatas fritas, capital de Bélgica y corazón de la Unión Europea, fue, durante la Edad Media, una próspero emporio comercial.


Aunque no existen vestigios arqueológicos que lo corrobore, la fecha de fundación de la ciudad se ha establecido en el 979, cuando el Conde de Brabante construyó una fortaleza para defender el pequeño enclave comercial. Pero será a partir del siglo XII, momento en que los Condes de Brabante se instalan en el monte Coudeberg (actual Plaza Real) cuando Bruselas despegue y comience a desplegar todo su potencial. Se construyen iglesias, proliferan los talleres textiles, se intensifica la actividad mercantil y todo el entramado urbano es rodeado por una muralla.

Situada en una posición privilegiada, en la concurrida ruta comercial que unía Brujas con Colonia, Bruselas se convirtió en un destacado centro comercial. El comercio hace llegar dinero a espuertas. Y ese dinero se reinvierte en la ciudad, que va adquiriendo su original belleza, una sugerente simbiosis entre equilibrio y opulencia, que hacen de ella una de las ciudades más encantadoras y sugerentes de la Vieja Europa.


La ciudad, o mejor dicho sus comerciantes, participaron en las prestigiosas ferias de Champaña, y a finales del siglo XIII quedó integrada en la Liga Hanseática (precedente ahistórico del Mercado Común).

Las familias acomodadas, aquellas que se dedicaron a los paños y tapices se repartieron el poder municipal, dejando a un lado a obreros y artesanos. (Los burgueses veían a sus trabajadores, con el mismo desden que los nobles miraban a los burgueses. Extraña y cruel paradoja). Estos linajes consiguieron, a cambio de financiación o cualquier otra forma apoyo, una serie de privilegios políticos y económicos del Duque de Brabante, que les permitió, a través del control político de la ciudad, agrandar sus fortunas, aumentar sus riquezas y consolidar sus posiciones de privilegio. En ese sentio, en el año 1306 está documentada la existencia de Siete Linajes que formaba el Patriciado Urbano y regían los destinos de Bruselas. Por supuesto, como en todos los equilibrios de poder a lo largo de la historia, también hubo enfrentamientos y conflictos entre los grandes linajes.


En el siglo XIV, estos potentados instalaron su sede en un edificio situado en la plaza del mercado, que con el tiempo terminaría convirtiéndose en la Grand Place, el centro neurálgico de la capital belga.


Tejedores, bataneros, tintoreros y todos los trabajadores que estaban en la base de la cadena productiva, protagonizaron una serie de revueltas en contra de sus "jefes", exigiendo una mejora en sus condiciones laborales y una mayor participación en la vida política del municipio. En 1390 los linajes se vieron obligados a concederles el derecho a formar gremios, y poco después, en 1421, se aprobó la Constitución Municipal, vigente hasta los turbulentos años revolucionarios (1795), que repartía el poder municipal entre los Siete Linajes y los gremios. 


martes, 28 de octubre de 2014

TRÉVERIS ROMANA.



Trier, o Tréveris, presume de ser la ciudad más antigua de Alemania. Quizás no le falte razón ni motivos. Lo que si es incuestionable es que Tréveris se convirtió en una de las ciudades más importantes del Imperio Romano, con una influencia creciente a lo largo del Bajo Imperio, que la llevó a ser conocida como una Segunda Roma.

Sobre un antigua santuria prerroma de la tribu gala de los tréviros, el emperador Augusto fundó, en el año 15 a.C., la colonia de "Augusta Treverorum". En la siguiente centuria se convirtió en un destacado centro comercial, quizás el más importante del noreste de la Galia Romana. Su ubicación, junto al puerto fluvial del río Mosela, desde el que se podría controlar la exportación de sus famosos vinos, y el encontrase unida por carretera a otros núcleos urbanos como Meguntiacum (Maguncia) y con Colonia Agrippinensis (Colonia), hicieron de Tréveris un nudo de comunicaciones de primer orden dentro del Imperio. Además de todo esto, cumplía una función militar de defensa y estratégica de control del territorio, al situarse muy próxima al limes germánico.

También fue una destacado centro de difusión de cultura grecorromana. Un aspecto de gran trascendencia al encontrarse tan lejos del centro espiritual del Imperio y en las inmediaciones de la Germania más bárbara y salvaje.

La decadencia de la ciudad de Roma, y su cercanía a algunos de los focos más problemáticos, convirtieron a Tréveris, en el siglo III, en una de las capitales del agonizante Imperio Romano. Y precisamente, el encontrarse en una zona tan conflictiva, obligó a sus ciudadanos a fortificarla, siendo la Porta Nigra, el resto más espectacular (de los conservados) de su muralla.


jueves, 16 de octubre de 2014

COLONIA, UNA CIUDAD ROMANA EN LA FRONTERA BÁRBARA.



En la orilla del Rin, el limes, la frontera que separa la civilización de la barbarie. ¿Nos atreveremos a cruzarlo?. El río que un día fue la frontera, se convirtió en la vía mediante la cual se desarrolló el comercio (y siglos más tarde la industria).
Sobre un asentamiento de los ubios, los romanos fundaron un asentamiento en el año 38 a.C. al que llamaron Oppidum Ubiorum. En el siglo I fue elevada al rango de colonia romana con el nombre Colonia Claudia Ara Aggripinensium en alusión a Agripina la esposa del emperador Claudio y madre de Nerón.
Colonia fue la capital de la provincia Germania Inferior y se convirtió en una de las ciudades romanas más importantes de Septentrión. Un enclave estratégico para el comercio y para la defensa del limes.

Antigua puerta Norte de la ciudad romana.
Y llegaron los romanos, lucharon contra los germanos, masacrando a mucho de elllos, y como vieron que vivían en aldeas les ayudaron (léase obligaron) a construir ciudades. Y los salvajes pensaron, que buenos son estos romanos que nos traen la Civilización. Pero llegó el otoño del Imperio; las lluvias, el fría y la humedad lo embarraron todo, el profundo bosque impedía avanzar, y muchos germanos seguían prefiriendo la libertad. Y Roma desmontó sus campamentos y abandonó estas tierras de más allá del Rin. Varios siglos después, los descendientes de aquellos romanos devolvieron la visita a Roma, e intentaron (varias veces) conquistar Europa. Pero esa, es otra historia.


domingo, 14 de septiembre de 2014

HILDEBOLDO DE COLONIA.



Señores laicos y señores eclesiásticos se repartían el poder en la Edad Media. El Alto Clero, además de la influencia política manejaba grandes sumas de dinero, que en ocasiones empleaban para erigir grandes iglesias y catedrales. Hildeboldo, obispo de Colonia entre 77 y 795, primer arzobispo de la Archidiócesis de Colonia, consejero (y amigo) de Carlomagno, y también de su hijo Ludovico Pío, patrocinó la construcción de la antigua catedral de la ciudad. En un mosaico (1885 - 1892) confeccionado en el suelo de la catedral, al Arzobispo Hildeboldo porta un modelo de la catedral románica que se comenzó a construir bajo su ministerio.  
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