viernes, 31 de julio de 2015

ENTERRAMIENTO DEL CAMPANIFORME.



Vuelve el polvo al polvo, y el hombre al seno de la Madre Tierra. Las diferencias sociales desarrolladas en vida tienen su eco en el más allá, como queda reflejado en enterramiento de un guerrero de la época del Campaniforme.


La cerámica campaniforme es una moda que se desarrolló, con ciertas variantes regionales, a lo largo y ancho de Europa Central y Occidental y también por el Norte de África. El desarrollo de esta cultura material se relaciona con la emergencia de jerarquías sociales. Por vez primera en la larga historia del hombre, aparecen individuos destacados en el seno de la sociedad, que conservan su estatus en vida y la preparación del viaje al más allá, normalmente acompañada de un rico y suntuoso ajuar funerario.

Por todo el continente europeo se fueron multiplicando enterramientos individuales, generalmente masculinos, asociados a estas hermosas y típicas cerámicas campaniformes, y acompañado de elementos de prestigio y rango, como pueden ser las armas (de metal o sílex) que simbolizan su estatus de guerrero en la sociedad. También suelen aparecer algunos elementos de adorno confeccionados con oro y marfil.


En el MAN se ha recreado la sepultura de un joven varón de Fuente Olmedo (Valladolid) como ejemplo de típica tumba del campaniforme. El guerrero fue depositado en postura fetal dentro de una fosa que luego fue cubierta con un túmulo de piedras, haciendo posible que la tumba fuese visible en todo el entorno.

El cadáver estaba acompañado de un ajuar compuesto por un juego de cerámicas campaniformes y una serie de armas en piedra y metal. Una sencilla cinta de oro le servía de diadema y posiblemente emblema de rango.



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