lunes, 6 de julio de 2015

CASTILLO DE BAYUELA.



Castillo de Bayuela es uno de esos lugares a los que no se puede llegar por casualidad, es necesaria la voluntad y la intención de visita. En mi caso, la motivación fueron los verracos de granito, que pastan tranquilamente en un jardín en medio de una plazoleta que también cumple función de rotonda.

La población, tranquila y sosegada bajo el Sol de mediodía, el invierno aquí debe ser terribel, enclavado en un recóndito paraje de la comarca de San Vicente, en la provincia de Toledo, muy cerca del límite con Ávila, inmemorial tierra de Vettones.



Un enclave habitado desde el Paleolítico, la población se fue desarrollando a partir de la Edad Media con el título de villa otorgado por Enrique III "el Doliente". Lo más atractivo, además de los verracos que motivaron mi visita y las ruinas del castillo que dió origen al pueblo, es el ayuntamiento y frente a él, el Rollo de la Justicia, labrado en estilo gótico, con el escudo del poderoso linaje de los Mendoza y conocido como "el Rey de los Rollos".  
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