miércoles, 10 de diciembre de 2014

HISTORIA EVOLUTIVA DEL ELEFANTE


Imagen cortesía de Koprolitos (y Zoobooks). 

El elefante es una de las criaturas más fascinantes de la Naturaleza, su extraño aspecto con esa trompa, un apéndice multifunción que nace de la prolongación de la nariz y el labio superior, su descomunal tamaño que no impide cierta elegancia, su sobredimensionada inteligencia y su carácter sociable, levanta pasiones entre los más pequeños (y lo que ya no lo somos tantos) y sigue maravillando a cualquiera aprecie la vida en su sentido más amplio. En definitiva un animal que ocupa un lugar destacado en el imaginario colectivo, simbólico y totémico de la Humanidad.


Nuestros tatarabuelos, aquellos que bajaron de los árboles, abandonaron los húmedos bosques y se adentraron en la cálida sabana, estrecharon lazos familiares y desarrollaron (aún más) las habilidades sociales innatas de nuestra especie realizando actividades colectivas como la caza de grandes piezas, entre las cuales debía destacar el imponente elefante africano.

Durante siglos una de las grandes estrellas de circos, zoológicos y parques naturales, el elefante, como cualquier ser vivo, tiene una árbol genealógico que se remonta millones de años en el tiempo. En este caso para conocer a los abuelos y bisabuelos del elefante deberemos acercanos a una biblioteca, navegar por la red y a ser posible visitar algún Museo de Historia Natural. (Los de Londres y Viena pueden ser dos magníficas opciones).



En la actualidad existen dos especies de elefantes, la asiática (Elephas maximus) y la africana (Loxodonda africana) ambas en peligro de extinción y ambas pertenecientes al orden de los proboscídeos, es decid, a los "animales con trompa". Entre sus antepasados, más o menos lejanos, podemos recordar los siguientes, algunos de ellos muy diferentes entre sí.


Moeritherium es el más lejano antepasado conocido del elefante y vivió hace unos 35 millones de años. Fue hallado en Egipto, en el lago Moeris, de ahí su nombre. Tenía el tamaño de un cerdo, y su nariz era más parecida a la de un tapir que a la de un elefante. Sus colmillos eran de pequeño tamaño, e incluso inexistentes.


El "diente de pala" o Platybelodon, descubierto en Rusia, vivió hace unos 15 millones de años y disponía de cuatro colmillos. Los dos inferiores en forma de pala.


Stegodon, de la época del Platybelodon, vivía en el subcontinente indio. Presentaba algunas similitudes con el elefante actual: largos colmillos, robustas extremidades y dientes estriados.


Gomphotherium, un poco más reciente, se desarrolló entre 10 y 5 millones de años atrás. Sus fósiles fueron hallados en Europa, Asia, África y América, y como el Platybelodon presentaba cuatro colmillos en vez de los dos habituales en los elefantes actuales.


Dinotherium evolucionó durante el Plioceno, hace unos 5 millones de años. Era de grandes dimensiones, y su nombre significa "bestia terrible". Este animal parecido al elefante, pero con una trompa más corta y los colmillos curvados hacia abajo, fue descubierto en Rumanía.


Cráneo de Dinotherium expuesto en el Museo de Historia Natural de Londres.


Reconstrucción del animalillo en el mismo museo.



Esqueleto y detalle de cráneo de Prodeinotherium bavaricum, en el Museo de Historia Natural de Viena. 


El mamut es la estrella de los antepasados del elefante y fue descubierto (más bien redescubierto, pues el hombre prehistórico ya lo conocía) por vez primera en Siberia. Animal totémico y pieza de caza suprema para nuestros antepasados. Quizá la pasión por los miembros de la familia elefante se grabó en nuestros genes durante las gélidas noches de la Edad del Hielo, cuando hombres, mujeres y niños, alrededor de la hoguera devoraban carne de mamut y contaban historias de cazadores y presas.


A lo largo del Paleolítico Superior se extendió por toda Europa, incluida nuestra península Ibérica. Su desaparición fue progresiva desde hace unos 12.000 años, hasta que los últimos supervivientes quedaron aislados en la tundra y estepas de Siberia.


Su tamaño era similar al de un elefante africano adulto, con una enorme cabeza, unos colmillos muy largos y curvados, orejas pequeñas y una giba de grasa en la espalda.



Esqueleto y maqueta de un mamut. Museo Nacional de Eslovenia. 


Cabaña a base de huesos y pieles de mamut. Museo Historia Natural de Viena. 


El mamut lanudo tenía una tupida capa de pelo hirsuto apropiada para protegerse de las bajas temperaturas de la Edad de Hielo. Los últimos ejemplares de este linaje vivieron en las heladas tundras siberianas hasta hace uno 3600 años.


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