viernes, 5 de septiembre de 2014

SZEKESFEHERVAR, LUGAR DE CORONACIÓN Y PANTEÓN DE LOS REYES HÚNGAROS.



La antigua capital del Reino Medieval de Hungría. Ajada por los años, trata de mostrar al visitante algunas pinceladas de su belleza. Su trazado actual, sus edificios y sus colores no me recuerdan a nada parecido que haya visto en mis viajes por Europa.


Sus calles son un museo de estatuas de los reyes medievales húngaros, desde Esteban el Grande hasta Matias Corvino. Sus edificios emblemáticos fueron arrasados, pero sus habitantes muestran orgulloso su pasado y su historia. Vinculados a la casas de Arpad, una familia que forjó un estado, un reino, que fue paradigma del Catolicismo y baluarte frente al turco. Y una de sus sedes regias fue Szekesfehervar. Un pedazo importante de la historia de Hungría.

Luis I
A medio camino entre Budapest, la capital, y el Lago Balatón, destino turístico, se sitúa Szekesfehervar, una ciudad de nombre impronunciable para nosotros hispanohablantes, y parte imprescindible de la historia de su país. Fue Szekesfehervar, y no Visegrad, la primera capital de Hungría y la Sede Regia de la Dinastía Arpad.


Szekesfehervar fue además, y durante siglos, el lugar de coronación y enterramiento de los monarcas húngaros. Precisamente su toponimia está relacionado con esta función, su nombre significa algo así como "la sede en el castillo blanco": Szek (sede) feher (blanco) var (castillo). Por otra parte, en las fuentes medievales aparece con su nombre latino; Alba Regia.

Príncipe Geza
La ciudad fue fundada en el 972 por el Gran Duque Geza, que estableció aquí su residencia principesca, ya que era un lugar seguro, situado en el monte y rodeada por pantanos. Fortificó su palacio, como era pertinente en la época, con zanjas y murallas, y erigió una de las iglesias más antiguas del país, en estilo bizantino.

San Esteban
Sería en los albores del segundo milenio, y bajo el reinado de San Esteban, cuando Szekesfehervar alcanzó su máximo desarrollo e importancia, y se convirtió en testigo de acontecimientos trascendentales de la historia de Hungría y del pueblo magiar.

Rey San Ladislao.
Durante el reinado de Esteban I la ciudad fue un asentamiento muy densamente poblado, rodeado por empalizadas y murallas levantadas con tierra. El rey se ocupó de consolidar el papel de sede regia de Szekesfehervar. Ordenó edificar la Capilla Palatina como Iglesia de Coronación y Panteón Real.


La basílica del Rey Esteban contaba entre los edificios más monumentales de la Europa del año mil y uno de los edificios más destacados del reino húngaro durante cinco siglos. En el interior se alzaba el trono y se custodiaban la corona y los otros símbolos del poder real (orbe y cetro) así como el tesoro y la hacienda. El arzobispo de Esztergom tenía el privilegio de coronar al rey de Hungría, pero la ceremonia debía celebrarse en la sede de Szekesfehervar. No obstante el rey Esteban si fue coronado en la propia Esztergom.

La impresionante basílica, que tenía la capacidad de recibir en su interior a unas diez mil almas, prácticamente toda la población de la ciudad, vio coronar a casi cuarenta reyes y ofreció lugar de sepultura a otros quince. Entre los monarcas sepultados tenemos a Emerico, San Esteban, Colomán el Bibliófilo, Bela II, Bela III, Ladislao III, Carlos Roberto I, Luis I y Luis II.


En la actualidad solo unas pocas ruinas quedan de tan magnífico edificio, en un céntrico jardín junto al Palacio Episcopal. Los invasores otomanos en el siglo XVI se encargaron de saquearla, profanarla y reducirla a escombros. La conquista turca en 1543 puso fin a quinientos años de vocación monárquica. Y cuando los turcos se retiraron, un siglo y medio más tarde, dejaron atrás un montón de ruinas.

En otro orden de cosas, dejando a un lado las funciones regias, las rutas de peregrinación con destino a Tierra Santa y las vías comerciales que pasaban por aquí, y los mercados semanales, también contribuyeron al engrandecimiento de la urbe.

Matías Corvino
Por otro lado, pero siguiendo con lo mismo, los monjes que se establecieron aquí, al igual que los habitantes, enriquecieron Alba Regia con la construcción de iglesias, monasterios y viviendas. Y en el siglo XII los suburbios quedaron unidos a la ciudad. Otro de los acontecimientos más destacados de la historia de Szekesfehervar fue la concesión en 1222 de la "Bula de Oro", por el rey Andrés II, un documento de similares características a la Carta Magna otorgada por Juan Sin Miedo. (En ambos casos sometidos a fuertes presiones por parte de la nobleza).

Una centuria antes de la llegada de los otomanos Szekesfehervar inició una lenta y progresiva decadencia. Los cambios en el sistema social y en la administración, y el desplazamiento de poder político a Budo, provocó la disminución del papel político de Szekesfehervar. No obstante Alba Regia siguió disfrutando de los honores de la Coronación y los enterramientos de los monarcas.


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