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jueves, 8 de febrero de 2018

KOPPANY.


La Europa pagana se resistía a convertirse en Cristiana, llegando a derramar sangre y muriendo en el intento. Koppany – o Copan – señor de Smogy, hijo de Tar Zerind y descendiente por línea directa del caudillo Arpad se opuso, primero a la conversión al cristianismo del príncipe Geza y en segundo lugar a la coronación como primer rey de Hungría de Esteban.

Cuando murió Geza, Koppany pretendió casarse con su viuda Sarolta e intentó hacer valer sus derechos al principado de los magiares como miembro de mayor edad de todo el clan, en virtud del “senioratus” practicado tradicionalmente entre su pueblo. Pero Geza había designado ya sucesor, su hijo Esteban, cambiando para siempre las leyes de la herencia entre los magiares.

Koppany utilizó el paganismo y la tradición magiar, para aunar las fuerzas necesarias para enfrentarse a Esteban. La disputa quedó resuelta en la batalla de Vezprem. Las tropas de Esteban, y de su aliado Vencelino de Wasserburg aplastaron a los insurrectos. 


Koppany fue ejecutado, y como advertencia para otros posibles rebeldes (y de paso a todos aquellos que no quisieran someterse a la autoridad de Esteban), su cuerpo fue descuartizado en cuatro trozos. Cada uno de los miembros cercenados fue colocado en las puertas de las cuatro ciudades húngaras más importantes: Gyor, Veszprem, Esztergom y Gyulafehérvár (Alba Iulia).

sábado, 9 de julio de 2016

NICOLÁS OLAHUS



Humanista e historiador húngaro (Oláh Miklos) de origen rumano (nació en Orastie). Llegó a convertirse en Arzobispo de Esztergom, máxima autoridad católica en Hungría, y como tal fue el encargado de coronar en Bratislava, como rey de Hungría, a Maximiliano II en 1563. Hijo de un noble menor que estaba emparentado con el rey Matias Corvino, Nicolás Olahus fue un afamado pensador que mantuvo correspondencia con el élite intelectual del Renacimiento europeo (como Erasmo de Rotterdam) y que se relaciona con la fundación de la primera universidad de la Edad Moderna en Hungría.

jueves, 30 de junio de 2016

MATEO CSÁK, EL REY SIN CORONA DE HUNGRÍA.



Poderoso señor feudal húngaro que aprovechó la debilidad de los últimos monarcas de la Casa Arpad y la crisis sucesoria subsiguiente, para medrar en política, acumular dominios, hacerse tremendamente rico, campar a sus anchas por las tierras del reino y convertirse, de facto, en un “el rey sin corona de Hungría”.

Miembro de una poderosa e influyente familia, los Csak, inmersos en un cruenta lucha de poderes contra otras familias. Los Kozsegie eran sus más encarnizados rivales. Mateo Csák fue, como su propio padre, nádor (segunda persona más poderosa después del rey), mariscal, juez, gobernador y señor de la tesorería, además de dueño absoluto de la Alta Hungría. A lo largo de su vida fue juntando un destacado patrimonio territorial a través de diferentes procedimientos: herencia de su padre y de su tío, conquista de posesiones rivales y compra de tierras y fortalezas.

En el año 1291 participó en una campaña militar que Andrés III lanzó contra el duque Alberto I Habsburgo, un pretendiente al trono magiar. Las tropas húngaras derrotaron a los austriacos en una batalla cerca de Viena. Sus triunfos militares ayudaron a incrementar su prestigio. Como recompensa Mateo recibió del rey el título de caballero y el de gobernador de Bratislava. Más tarde fue nombrado juez de los cumanos y nádor de Hungría. A lo largo del reinado de Andrés III Mateo fue consiguiendo más y más títulos, acrecentando exponencialmente su poder e influencia.

En 1293 las ansias de poder de Mateo eran incontenibles y ocupó, utilizando la fuerza, la provincia de Trencín. Atacó y devastó la región de Nitra y por el uso irresponsable y desmedida de la violencia, el rey le desposeyó de sus títulos. Sin embargo, el orgullo y altivo Mateo siguió hacierno gala de ellos. Enfrentado al rey, comenzó a ocupar tierras y fortalezas de otros nobles (más afines al monarca), llegando a eleminar a algunas de las ramas rivales. En esos momentos logró una posición que ningún otro noble había alcanzado jamás en la longeva historia de Hungría.

En 1301 muere el rey Andrés III, último representante de la casa de Arpad y se inicia una larga lucha por la sucesión con tres candidatos enfrascados en ella: Otón III duque de Baviera, Wenceslao III de Bohemia y Carlos Roberto de la familia Anjou.


Como sucedió en la corona de Castilla durante el siglo XV (y otros rincones de Europa), los clanes nobiliarios luchan por el poder y la supremacía sobre el resto. Se dedican a coleccionar tierras, haciendas y feudos, para demostrar quién la tenía más grande. Tras la muerte de Andrés los barones se independizaron totalmente: recaudaban impuestos, acuñaban moneda, impartían justicia....

Para consolidar su poder, Mateo Csák decidió establecer a un rey marioneta, joven, débil e inexperto al que pudiese manejar a su antojo, y el elegido fue Wenceslao III de Bohemia. Mateo Csák participó activamente en su coronación en la ciudad regia de Szekesfehervar. Por este apoyo, Mateo Csák recibió los territorios de Nitra. Como en el fondo Mateo no quería a ningún rey (salvo a él mismo), pronto se levantó contra su antiguo protegido. Sin apoyos y desde una posició débil, Wenceslao renunció al trono húngaro y se volvió a Bohemia a reinar allí con dignidad.

Mateo Csák aprovechó la vuelta a casa de Wenceslao para conquistar e instalarse en Visegrad. Convirtió esta palza en residencia y desde allí se lanzó a tomar otras fortalezas (no menos de veinte). A priori en estos momentos no parecía oponerse abiertamente a otro candidato, Carlos Roberto. De todas formas el enfrentamiento entre ambos era cuestión de tiempo, no puede haber dos gallos altaneros en el mismo corral.

Desde Visegrad Mateo lanzó un terrible ataque sobre la cercana ciudad de Buda, obligando a Carlos Roberto a traslader su corte a Temésvar (Timisoara). Con el rey acantonado en el sur y él dominando todo el norte del país, alcanzó Mateo Csák la cúspide de su poder. Fue excomulgado por no acatar la autoridad de un rey al que había jurado obediencia. Su respuesta fue asediar y tomar las fortalezas del arzobispo de Esztergom y la del arzobispo de Nitra. Estaba dando el todo por el todo y Carlos Roberto (si quería reinar sin obstáculos) no podía permanecer de brazos cruzados.

En 1312 Mateo Csák aliado con los hijos de Amado Aba, fue vencido en la batalla de Rozgony por las tropas reales. A pesar de que con esta derrota la posición del noble Mateo se había debilitado mucho, el rey nunca pudo ni vencerlo ni someterlo del todo. Esa partida únicamente la podían decidir las Moiras.

Aprovechando esta debilidad, Tamás Széceni, fiel partidario del Carlos Roberto, arrebató en 1315 la ciudad y la estratégica fortaleza de Visegrad al noble rebelde. Ahora pudo el monarca regresar a la plaza fuerte y la ciudad recuperó la capitalidad del reino. En los años venideros, el rey solo pudo recuperar un puñado de fortalezas, hasta que en 1321 murió Csák, y con él su vasto imperio. Sin hijos, descendencia, ni sucesor, el rey Carlos Roberto dijo, todo para mí e incorporó los antiguos dominios de Mateo a la Santa Corona Húngara, restableciendo la autoridad (y la unidad).


La vida de Mateo Csák fue una carrera de fondo en pos del poder omnímodo. Una persona ambiciosa, con pocos escrúpulos, un fascinante personaje de la historia medieval húngara. El oligarca más poderoso de la Alta Hungría, nunca sometido ni sojuzgado, nunca derrotado ni desposeído. Se enfrentó a la nobleza, a la alta jerarquía eclesiástica y a la monarquía. Nadie pudo con él.


sábado, 21 de mayo de 2016

SAN ANASTASIO



Religioso de origen checo, discípulo de Adalberto de Praga y personaje fundamental en la cristianización del Reino de Hungría. Acompañó a Hungría a su maestro y allí se convirtió en consejero del Gran Príncipe Geza y de su hijo Esteban. Anastasio fue el primer abad de Pannonhama, obispo de Kalocza, y arzobispo de Esztergom, la máxima autoridad religiosa del país, para acabar tras su muerte, convertido en Santo. Además ejerció de enlace entre el papado y el rey húngaro. El Santo Padre Silvestre II le entregó la corona para oficiar la ceremonia en que Esteban se convirtió en el primer rey del recién nacido Reino de Hungría.  

martes, 20 de octubre de 2015

SANTA CORONA HÚNGARA.



A pesar de llevar casi un siglo siendo una república (más o menos independiente), uno de los símbolos más importantes de la nación húngara, presente en todos lados (incluido su escudo) es la Santa Corona. Además la Santa Corona está muy vinculada a la Iglesia Católica, también muy presente en prácticamente la totalidad del país. No debemos olvidar, que el Reino de Hungría siempre fue un fiel aliado del Papado de Roma. 

Aunque lo más interesante de todo este asunto, es que la Santa Corona era la encargada de dar y transmitir el poder. Durante la Edad Media era frecuente otorgar atribuciones mágicas y/o religiosas a determinados objetos. En el caso que nos ocupa, hace diez siglos que se estableció que en Hungría no reina el monarca, el primer ministro o un regente. En Hungría ostenta el poder de reinar la propia Santa Corona, que posee alma propia y que tiene por cuerpo el territorio físico del estado. De esta manera un rey no podía ser aceptado como tal por el pueblo si su cabeza no ceñía la Corona. En ese sentido, durante la Edad Media, para que la Coronación del Monarca fuese legal debían darse tres requisitos; ser coronado con la Santa Corona, en la ciudad de Szekesfehervar y por el arzobispo de Esztergom.

lunes, 15 de junio de 2015

MAGADALENA DE FRANCIA



Esta hija de Carlos VII de Francia y María de Anjou parecía predestinada a reinar en algún país europeo. ¿o no?.

En el año 1457, el arzobispo de Esztergom, máxima autoridad religiosa en el Reino de Hungría, llegaba a la corte acompañado de un numeroso séquito, para solicitar la mano de Magdalena y casarla con el joven rey húngaro Ladislao V. La felicidad y el optimismo por el enlace estalló en mil pedazos cuando poco después llegó la noticia del temprano fallecimiento del rey Ladislao, que ha pasado a la historia como Ladislao el Póstumo. Primera oportunidad de reina, malograda.

Su familia no desesperó ni cejó en el empeño, y prono encontraron otro príncipe para su hija, Gastón de Foix, Príncipe de Viana y heredero de Navarra. De esta unión matrimonial nacieron dos hijos, Francisco y Catalina. Pero Gastón tampoco llegaría a convertirse en rey de Navarra, pues murió en 1470. Otra posibilidad de reinar que se escapó. Tal vez la última.

La muerte de su suegra, Leonor de Foix, en 1479, le brindó la oportunidad de regir los destinos de Navarra, aunque fuese de forma indirecta. El heredero legítimo era su hijo Francisco I, pero al ser todavía un niño, Magdalena se convierte en regente de Navarra.

Mas las desgracias en forma de muertes prematuras, parecían no tener fin, y su pequeño hijo también falleció siendo muy joven, pasando la corona a su otra hija, Catalina, a la que tuvo que ayudar en los asuntos de gobierno, casándola con Juan de Albrech, ganándose de esta manera una peligrosa enemistad con Castilla.


jueves, 14 de mayo de 2015

BALINT BALASSI.



Una tarde de verano caminaba por Budapest y tropecé con su estatua. Otra tarde, de otro verano, trataba de sobrevivir al tórrido calor de Esztergom, y volví a tropezar con una estatua suya.



Balint Balassi fue un poeta húngaro, capaz de escribir en varios idiomas, como el latín, el alemán, el húngaro, el turco o el eslovaco, que cantó el sentimiento de su pueblo sometido a los turcos, al amor, y al erotismo. Como un lord Byron del Renacimiento, Balint Balassi también empuñó la espada para combatir al temido turco.  

viernes, 12 de diciembre de 2014

SAN ESTEBAN, SÍMBOLO DE HUNGRÍA.



En el año 1000 Esteban se bautizó y abrazó la fe Cristiana, y utilizó la religión como argamasa para cimentar el Reino Medieval de Hungría. Poco después de su muerte fue elevado a la categoría de Santo, y su figura sirvió a sus sucesores para mantener (durante los momentos más difíciles) la unidad del reino.

Esteban I el Santo es uno de los más importantes símbolos de la patria húngara y (casi) no existe una ciudad del país magiar que no le brinde, de una u otra manera, un sentido homenaje. La imagen de San Esteban nos acompaña a lo largo y ancho de Hungría. Su corona, su espada, su cetro y su orbe están presentes en cualquier punto de este maravilloso país. 


Presidiendo el altar mayor de la Basílica de San Esteban en Budapest. 


En la Plaza de los Héroes - Hósok tere - en Budapest, formando parte del Monumento al Milenio. 


Esteban recibe la Santa Corona húngara.


Efigie en el Sziklakápolna, una iglesia rupestre a orillas del Danubio a su paso por Budapest. 


En compañía de su consorte, Gisela de Baviera, en Szeged


Sujetando un orbe en la basílica de Esztergom.


Pintura con cierta influencia bizantina. Esztergom.



Impresionante estatua ecuestre en Szekesfehervar.


Conmemoración de su coronación en la ciudad de Esztergom.


En el Bastión de los Pescadores, junto a la Iglesia de Matías en Buda


Esteban rey de los húngaros.


La ceremonia de coronación.


Protector de la iglesia húngara y Santo Patrón del país.


Vencedor en el campo de batalla.


Con su hijo el príncipe Emeric. Talla policromada en la Iglesia de Matías.


En los alrededores de la Catedral de Esztergom.


En su faceta de rey guerrero en la misma ciudad. 


Detalle en Veszprem.


Vidriera en la Catedral de Veszprem. 


Con su padre el Gran Príncipe Geza, en Veszprem. 


Esteban y Gisela fundadores del Reino de Hungría. Veszprem. 


lunes, 8 de diciembre de 2014

ARZOBISPADO DE ESZTERGOM



Su enorme basílica, con una enorme cúpula, al estilo Vaticano, parece querer recordar a todo el mundo, que es la Madre de la Iglesia de Hungría, además de una de sus primeras capitales. El arzobispo de Esztergom ha sido desde su origen la principal figura de la Iglesia Católica Húngara, por tanto un cargo con una gran influencia y poder, sometido únicamente a la autoridad papal. 


La archidiócesis de Esztergom fue fundada en el año 1001 por el rey Esteban I de Hungría, poco después de su coronación, de tal manera que arzobispado y Reino nacieron como inseparables hermanos. Un hecho trascendental para el futuro del recién nacido estado cristiano fue que la jerarquía eclesiástica húngara no estuviese subordinada a la Iglesia alemana, fruto de la política seguida por Geza y Estebán I. Además en el principio del estado magiar el metropolitano de la ciudad tenía la potestad de coronar al monarca.


sábado, 6 de diciembre de 2014

CORONACIÓN DE ESTEBAN DE HUNGRÍA




El día de Navidad del año 1000, en la misma ciudad donde había sido bautizado como cristiano, Esztergom, Esteban I fue coronado rey por el abad Szent Astrik (San Anastasio), futuro arzobispo de la ciudad, y que había viajado a Roma para pedir una corona y la bendición al papa Silvestre II.

Monumento conmemorativo a la coronación de Esteban en Esztergom.

Esta coronación sentó las bases del ceremonial de coronación húngaro, cuya atribución siempre ostentó el arzobispo de Esztergom. 



Coronación de Esteban y Gisela. Relieve en el pedestal de la estatua ecuestre del rey en Budapest.
La coronación siguió el ritual carolingio: elección por acalamación, juramento de proteger la fe, la iglesia y el Reino, unción con el óleo sagrado y entrega de los símbolos: espada, cetro, orbe, anillo y corona. Ese día de Navidad nació un reino milenario: Hungría.  


jueves, 27 de noviembre de 2014

EUSEBIO DE ESZTERGOM.



Burgueses y campesinos forjaron la sociedad europea medieval, y nobles y clérigos fueron la argamasa que los mantuvo unidos (a las buenas y a las malas). Nos guste o no, lo cierto es que no podemos alcanzar a entender la génesis de Europa sin meternos en la piel del caballero y del clérigo. Uno de estos hombres piadosos a los que nos estamos refiriendo fue Eusebio de Esztergom, o Boldog Özseb, un eremita húngaro.

Esztergom es la madre de la iglesia húngara y una de sus ciudades con más historias que contar, y que por supuesto no debemos dejar de visitar si recorremos el norte de Hungría. Un día de 1250 hastiado y asqueado de la vida urbana, el canónigo Eusebio, emparentando quizás con la familia Arpad, acompañado por otros hermanos monjes, abandona la urbe y se encaminan a las solitarias montañas, donde inicia su movimiento eremita.


El propio Eusebio, cuya vida está recogida en el códice en latín "La vida de los hermanos de San Pablo de Tebas" de Gregorio Gyöngyösi, se convirtió en líder y guía espiritual de esta pequeña comunidad de hombres, y más tarde fundó la Orden de San Pablo Primer Eremita, siguiendo las directrices de la Regla de San Agustín, que llegó a convertirse en una de las instituciones más influyentes del Reino de Hungría, que además velará por la gente humilde y necesitada, así como la preservación del idioma, la historia y la milenaria cultura húngara.  

UNA REUNIÓN EN VISEGRAD.



El 15 de febrero de 1991, un año clave para Europa, se reunieron en Visegrad, una fortaleza medieval húngara, situada en un recodo del Danubio, Vaclav Havel último presidente de Checoslovaquia unida, Lech Walesa, presidente polaco y Jozsef Antall, primer ministro de Hungría, con el objetivo de establecer unas líneas de cooperación que facilitasen la plena integración en Europa tras la caída de la Unión Soviética y la desaparición del Bloque Comunista. Havel, Walesa y Antall repitieron lo que siglos antes ya había hecho Juan de Luxemburgo, Carlos Roberto y Casimiro III.

Carlos Roberto de Anjou, rey de Hungría, destacó más por sus dotes diplomáticas que militares, y en el año 1335, organizó una reunión a tres bandas en el Castillo de Visegrad, por otro lado, uno de los rincones más bonitos de toda Europa. Por medio de su esposa polaca, Isabel Lokietek hermana de Casimiro III, entabló fluidas relaciones amistosas con el Reino de Polonia, gracias a las cuales consiguió reconciliar a los reyes polaco y bohemio, a los que citó en la citada fortaleza húngara.


En esa reunión surgió un pacto defensivo contra un poderoso enemigo común, el Sacro Imperio Romano Germánico, firmado por Carlos Roberto I de Hungría, Juan de Luxemburgo, rey de Bohemia y Casimiro III el rey de Polonia. Además, acordaron establecer una nueva ruta comercial, evitando aquella que pasaba por Viena, ya que tenía el derecho de retener las mercancías frenando el desarrollo del comercio exterior de los tres reinos. Al poco tiempo se dinamizaron los movimientos comerciales a través de Cracovia, Brno, Lemborg, Esztergom y Buda.  

lunes, 24 de noviembre de 2014

BATALLA DE VESZPREM



Cuando muere un rey, lo normal es que la sucesión al trono sea tranquila y pacífica. Pero en ocasiones esto no es así, y dos o más candidatos porfían por la corona. En estos casos, los pretendientes se muestran convencidos de poseer la razón, y la mayoría de las veces, esa razón se dirime en el campo de batalla. Precisamente esto sucedió en el 997 en tierras húngaras.

Este mismo años falleció Geza, el Gran Príncipe de los magiares, que había designado sucesor a su hijo Esteban, pero un pariente del príncipe fallecido, de nombre Cupan (Koppany), reclamó a la viuda Sarolta como esposa y alzó armas contra el heredero.

Geza había abrazado la fe cristiana, y según las costumbres llegadas de oriente, el heredero debía ser el primogénito del anterior líder. Sin embargo, las ancestrales leyes magiares predicaban otra cosa; el miembro mayor del clan, independientemente de su parentesco con el monarca fallecido, heredaba el Principado, y en esta costumbre apoyó Cupan, señor de Somogy, su reivindicación. Y como ninguno estaba dispuesto a renunciar a sus pretensiones, serían las armas las que decidiesen. La discusión concluyó en la batalla de Veszprem.

Esteban había contraido matrimonio con Gisela, princesa de Baviera, que había arribado a Hungría acompañada de nobles y caballeros alemanes, de tal manera que el futuro rey logró reunir un poderoso ejército. El conde Vencelino de Wasserburg, los caballeros Hont y Pazman y el noble húngaro Csanad, aplastaron al ejército de Cupan, apoyado por los sectores paganos contrarios a la conversión, en una llanura cercana de Veszprem.


Cupan fue derrotado, ejecutado y descuartizado. Sus cuatro extremidades fueron expuestas, como advertencia, en las principales ciudades húngaras del momento: Veszprem, Gyulafehervar (Alba Iulia), Gyor y Esztergom.  

jueves, 6 de noviembre de 2014

DIONISIO SZECSI



Religioso húngaro, hijo del Nádor de Hungría (segundo hombre más poderoso del reino tras el monarca), estudió en las prestigiosas universidades de Bolonia y Viena, se doctoró en derecho canónico, fue ferviente partidario Janos Hunyadi, con quién combatió a los husitas. En 1440 fue nombrado Arzobispo de Esztergom, máxima autoridad religiosa en la Hungría medieval, y como poseedor de tal honor, coronó a tres reyes húngaros, a Ladislao V, a Vladislao I (Vladislao III Jagellón) y al rey humanista, Matías Corvino. Sus restos mortales reposan en la cripta de la impresionante basílica de Esztergom. 

domingo, 5 de octubre de 2014

GRAN PRÍNCIPE GEZA DE HUNGRÍA



El Gran Príncipe Geza, descendiente del noble linaje de Arpad puso los cimientos del reino de Hungría que fundó su hijo Esteban I. Geza continuó la obra política de sus antecesores y supo ver que la nación húngara no podía seguir siendo un pueblo pagano y destructor de pueblos. Para llevar a buen puerto su estrategia política, envió una delegación a la dieta imperial para negociar la paz y la cooperación de Otón I en el año 973, solicitando además que le enviase misioneros cristianos que acometieran la labor de evangelizar el país, así como la ayuda de caballeros feudales que le ofreciesen su apoyo militar.

Príncipe Geza en Szekesfehervar
Para consolidar y centralizar su poder necesitaba dominar lugares estratégicos, que eran además los territorios de señores triabales, lo que le obligaba a combatirlos. Convirtió Esztergom en la capital de sus dominios y contrajo matrimonio con Sarolta, la hija de Gyula de Transilvania, consiguiendo de esta manera el control de las regiones más orientales del país. No obstante también se sirvió de Szekesfehervar como residencia. En la Edad Media era bastante frecuente que las cortes fuesen itinerantes, al igual que la capitalidad de los reinos.


Geza se encargó de preparar el terreno para su hijo y sucesor, el futuro Esteban, al que puso como maestros y preceptores al obispo Adalberto de Praga y al abad Astrik (San Anastasio), para que lo educasen en la fe cristiana, por la que había apostado ciegamente. Además para reforzar sus relaciones con Occidente lo desposó con Gisella, la hija de Enrique II de Baviera, "el Pendenciero".


Las dos fuentes que siguen muestran la evolución histórica de la opinión acerca de Géza:
Enormemente cruel, en su furia repentina asesinó a muchos. Trató a su pueblo duramente y abusando de su autoridad […] a los que encontró en una ruta diferente, les subyugó con amenazas e intimidación. […] De burla presentó sacrificios al Dios Todopoderoso y a otros varios dioses. Cuando su prelado le reprochó por eso, respondió que era suficientemente rico y poderoso como para hacerlo.” (Thietmar, obispo de Merseburgo)

Hubo entonces un príncipe de nombre Géza quien, aunque se hundió en la forma de vida pagana, al acercarse la luz de la gracia espiritual atentamente empezó a negociar la paz que antes nunca apreció con todas las comarcas a su alrededor; permitió a los sacerdotes y monjes que se presentaran delante de él, les escuchó con gozo, encontró gusto en que la semilla de la fe verdadera plantada en su alma germinase. […] junto con su Corte creyó y se bautizó jurando poner a cada súbdito suyo al servicio de la fe cristiana.” (De la leyenda mayor del rey Esteban)



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