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jueves, 11 de junio de 2015

DEPÓSITO VOTIVO DE LA RÍA DE HUELVA.



Hombres y mujeres desde la Prehistoria, infancia misma de la Humanidad, sintieron especial devoción por determinados cursos de aguas, como el gran Danubio o el Ljublianica, a los que arrojaban armas, joyas u otros objetos, en señal de ofrenda y sacrificio. Esta costumbre está especialmente documentada entre los tracios y otros pueblos que estaban asentados en las tierras bañadas por el Danubio.


En el año 1923 fue encontrado en la ría de Huelva un conjunto formado por unas cuatrocientas piezas, en su mayoría armas (espadas, lanzas y puñales), aunque también fíbulas y broches, correspondientes al Bronce Final.


Esta valioso conjunto se relaciona con un lugar ceremonial, donde estos objetos eran ofrendados a las aguas, con la particularidad de que este es uno de los mayores depósitos acuáticos localizados en Europa Occidental.


Estas ceremonia, cuyo clímax debía coincidir con el momento en que las armas eran arrojadas al fondo de la ría, se han interpretado como ofrendas a la divinidad, que tendría su morada bajo las aguas, o las mimas serían su elemento representativo, o bien como un rito de paso en ocasión de la muerte de su poseedor. En este último caso ¿podemos suponer que también se arrojaban al agua las cenizas del difunto?.




sábado, 9 de mayo de 2015

LICAONIOS



"... los licaonios y los cilicios que habitan la Cilicia Traquea"                                                                                  Estrabón, XII, 1, 1

Los licaonios habitaban Licaonia, una histórica región de Asia Menor, que lindaba con otras regiones no menos históricas, Galacia, Capadocia, Cilicia, Pisidia y Frigia.

"Las mesetas de los licaonios son frías, sin árboles, pero con pastos de onagros, el agua es en ellas muy escasa"
Estrabón XII, 6, 1.



Jenofonte, formando parte de la Expedición de los Diez Mil, atravesó Licaonia.

"Desde allí avanzó a través de Licaonia en cinto etapas...."
Jenofonte, 
Anábasis I, 2, 19.


El topónimo Licaonia y el etnónimo Licaonios habría que ponerlo en relación con la palabra "lycos", lobo en griego. Podemos imaginar a los jóvenes licaonios participando de primaveras sagradas y agrupándose en fratrías guerreras en las que el lobo sería el animal totémico. 

viernes, 7 de junio de 2013

VERRACOS, MOJONES EN EL CAMINO Y RITOS DE PASO



Verracos misteriosos que jalonan las rutas castellanas. El debate continúa, las hipótesis se multiplican y no tienen por qué se excluyentes. Una de ellas sostiene, con criterio y quizás acertadamente, que un verraco cumplía función de mojón, de hito que delimita territorios y lugares de pasto ¿propiedad? o lugar de uso comunal, para determinados grupos humanos, o más bien para sus élites. 

Al hilo de esta (posible) función, cabría preguntarse, si la instalación del verraco-mojón en su ubicación definitiva, junto a un prado o pastizal, cerca de fuentes de agua o a la entrada de castros y recintos para guardar ganado, venía acompañado de alguna forma de rito o ceremonia propiciatoria. 

Hace un siglo aproximadamente, Arnold Van Gennep, en su libro Los ritos de paso, escribe, refiriéndose a ciertos marcadores de los caminos que "con frecuencia el límite está marcado por un objeto, poste, pórtico, piedra en pie (mojón, término,etc.), que han sido situados en ese lugar con acompañamiento de ritos de consagración".

Para este mismo autor, mediante este marcador, en el caso que nos ocupa, el verraco, serviría para que un grupo humano concreto  se apropiara de un determinado espacio. "Mediante la colocación o la fijación ceremoniales de los mojones o de los límites, una agrupación determinada se apropia de un determinado espacio del suelo, de tal manera que penetrar, siendo extranjero, en ese espacio reservado es cometer un sacrilegio a idéntico título que penetrar, siendo profano, en un bosque sagrado, un templo, etc . . . "

jueves, 31 de enero de 2013

NAHARVALOS



En un tupido y escondido bosque de la lejana Germania, los miembros de la tribu de los naharvalos celebran antiguos ritos en honor de una deidad, cuyo nombre es Alcis. Como oficiante de la ceremonia, conocedor de los secretos arcanos del ritual, un hombre, con ropajes femeninos, actúa como ambisexual sacerdotisa. 


En el territorio de los naharvalos es notorio un bosque perteneciente a una añeja religión. La preside un sacerdote con atavío femenino, pero, según una interpretación romana, recuerdan a los dioses Cástor y Pólux. Tal es la esencia de esta divinidad; su nombre, Alcis; ninguna imagen, ninguna huella de creencia extranjera; sin embargo, se les venera como a dos hermanos, como a dos jóvenes.
Tácito. Germania 43

Los naharvalos eran germanos que pertenecían al grupo de los ligios junto a helvecones, harios, manimos, helisios y manimos. 

La noticia que ofrece Tácito, sobre hombres ataviados como sacerdotisas, habría que ponerla en relación con el importante papel religioso que desempeñaban las mujeres entre los germanos, como fueron los casos de Velleda y Aurina. 

Si nos basamos en la antropología comparada - un campo un tanto relegado tradicionalmente por la historiografía del mundo antiguo - podemos encontrarle otro sentido a estas ceremonias. Entre los chamanes de Siberia, era costumbre vestir ropas de mujer y ofrecer favores sexuales a sus clientes. 

"Los chamanes de sexo masculino de Siberia, por ejemplo, realzan su aire misterioso y ultramundano vistiendo ropas de mujer, realizando labores femeninas y actuando como penetrados para sus clientes masculinos".
Marvin Harris. 

Y en ningún caso esto suponía una degradación, o desprestigio para el individuo, más bien todo lo contrario. En palabras de Marvin Harris "es posible, que se le considere sencillamente como alguien que pertenece a un tercer sexo de carácter intermedio, ni hombre, ni mujer" De cualquier manera, estaríamos ante personas especiales, con poderes naturales y capaces de resolver los problemas de los demás. 

Por otra parte la homosexualidad ha sido una práctica común entre las comunidades guerreras de todos los tiempos, desde los disciplinados hoplitas griegos hasta los valientes indios de las praderas norteamericanas. 

Y no debemos olvidar, que según Tácito los ritos celebrados por los naharvalos estaban relacionados con Cástor y Pólux, héroes con un claro cariz bélico. Por tanto estas ceremonias tendrían seguramente un componente bélico, ya sea como ritos de paso (o iniciación) o rituales vinculados a fratrías guerreras. 


En definitiva ¿mantenían relaciones homosexuales los fieros guerreros de Germania?. 

viernes, 26 de octubre de 2012

GERMANIA DE TÁCITO (XI)




31     Una usanza poco frecuente entre los restantes pueblos germanos y que se debe a la valentía individual se convierte en los catos en algo comúnmente aceptado: cuando llegan a la adolescencia, se dejan crecer el pelo y la barba y sólo tras haber matado a un enemigo se despojan de este adorno facial ofrecido y consagrado al valor. Sobre la sangre y los despojos descubren su frente y sólo entonces creen haber pagado el precio de su nacimiento y ser dignos de su patria y de sus padres. Los cobardes y malos guerreros continúan con su feo aspecto. Los más valientes se colocan, además, un anillo de hierro (cosa ignomiosa para esta gente) y lo llevan como una atadura hasta que se liberan de ella con la muerte de un enemigo. Este hábito gusta a la mayoría de los catos, y al envejecer aún conservan este distintivo, que es objeto de admiración para los enemigos y para los suyos. En ellos está la iniciativa de todos los combates. La suya es siempre la primera línea, de extraño aspecto, y ni siquiera en la paz adoptan maneras más suaves. Ninguno posee casa, campo o alguna ocupación, siempre que llegan a casa de alguien, se les alimenta; pródigos de lo ajeno, menosprecian lo suyo, hasta que la vejez, con su debilidad, los hace incapaces para afrontar tan duras pruebas de valor.

32   Próximos a los catos, los úsipos y tencteros habitan las zonas del Rin donde su cauce ya se ha afianzado y constituye una frontera suficiente. Los tencteros, aparte de la común gloria guerrera, sobresalen por la destreza de su arte ecuestre. No es mayor la fama de los infantes de los catos que la de los jinetes de los tencteros. Así lo establecieron sus antepasados y así lo mantienen sus descendientes. De este tipo son los juegos infantiles y las competiciones juveniles; incluso los ancianos continúan practicándolo. Los caballos se transmiten junto a los esclavos, los penates y los derechos sucesorios; nos los obtiene el hijo primogénito, como los demás, sino el más arriesgado y el más aventajado en la guerra.  

33   Junto a los tencteros se hallaban en otro tiempo los brúcteros. Se cuenta que los camavos y angrivarios emigraron allí, tras ser expulsados los brúcteros y exterminados de raíz por una coalición de las naciones vecinas, bien por odio a su orgullo, bien por el incentivo del botín, o bien por una cierta protección de los dioses para con nosotros, pues ni siquiera nos hurtaron el espectáculo de la batalla. Cayeron más de sesenta mil, y no por las armas romanas, sino para deleite de nuestros ojos, lo que supone un triunfo más brillante. ¡Ojalá permanezca y se mantenga en estas naciones, si no el afecto hacia nosotros, sí, al menos, el odio entre ellas, puesto que a los atormentados destinos del imperio nada mejor puede proporcionar Fortuna que la discordia entre sus enemigos!. 

miércoles, 25 de abril de 2012

NEUROS, LOS HOMBRES LOBOS


Los Neuros ocupaban la región comprendida entre el Dniéster y el Dniéper, estaban emparentados con los escitas, con los que compartían su modo de vida, y eran vecinos de otros pueblos esteparios como los budinos. 
Heródoto (IV, 105) nos cuenta: "una vez al año todo neuro se convierte en lobo".
Esta es la primera referencia a licatropía con la que contamos. Esta metamorfosis de los neuros corresponde sin duda a ceremonias anuales, relacionadas con el chamanismo, durante la que ciertos hechiceros, sus acólitos y posiblemente los jóvenes guerreros, se cubrirían con pieles y máscaras de lobo, y que como sostiene, entre otros, Mircea Eliade, podían servir como rito de iniciación, o tal vez, de paso a la edad adulta

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