jueves, 31 de enero de 2013

NAHARVALOS



En un tupido y escondido bosque de la lejana Germania, los miembros de la tribu de los naharvalos celebran antiguos ritos en honor de una deidad, cuyo nombre es Alcis. Como oficiante de la ceremonia, conocedor de los secretos arcanos del ritual, un hombre, con ropajes femeninos, actúa como ambisexual sacerdotisa. 


En el territorio de los naharvalos es notorio un bosque perteneciente a una añeja religión. La preside un sacerdote con atavío femenino, pero, según una interpretación romana, recuerdan a los dioses Cástor y Pólux. Tal es la esencia de esta divinidad; su nombre, Alcis; ninguna imagen, ninguna huella de creencia extranjera; sin embargo, se les venera como a dos hermanos, como a dos jóvenes.
Tácito. Germania 43

Los naharvalos eran germanos que pertenecían al grupo de los ligios junto a helvecones, harios, manimos, helisios y manimos. 

La noticia que ofrece Tácito, sobre hombres ataviados como sacerdotisas, habría que ponerla en relación con el importante papel religioso que desempeñaban las mujeres entre los germanos, como fueron los casos de Velleda y Aurina. 

Si nos basamos en la antropología comparada - un campo un tanto relegado tradicionalmente por la historiografía del mundo antiguo - podemos encontrarle otro sentido a estas ceremonias. Entre los chamanes de Siberia, era costumbre vestir ropas de mujer y ofrecer favores sexuales a sus clientes. 

"Los chamanes de sexo masculino de Siberia, por ejemplo, realzan su aire misterioso y ultramundano vistiendo ropas de mujer, realizando labores femeninas y actuando como penetrados para sus clientes masculinos".
Marvin Harris. 

Y en ningún caso esto suponía una degradación, o desprestigio para el individuo, más bien todo lo contrario. En palabras de Marvin Harris "es posible, que se le considere sencillamente como alguien que pertenece a un tercer sexo de carácter intermedio, ni hombre, ni mujer" De cualquier manera, estaríamos ante personas especiales, con poderes naturales y capaces de resolver los problemas de los demás. 

Por otra parte la homosexualidad ha sido una práctica común entre las comunidades guerreras de todos los tiempos, desde los disciplinados hoplitas griegos hasta los valientes indios de las praderas norteamericanas. 

Y no debemos olvidar, que según Tácito los ritos celebrados por los naharvalos estaban relacionados con Cástor y Pólux, héroes con un claro cariz bélico. Por tanto estas ceremonias tendrían seguramente un componente bélico, ya sea como ritos de paso (o iniciación) o rituales vinculados a fratrías guerreras. 


En definitiva ¿mantenían relaciones homosexuales los fieros guerreros de Germania?. 
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