miércoles, 26 de julio de 2017

ROSKILDE, CAPITAL MEDIEVAL DE DINAMARCA.



Una de las catedrales más grandes de Dinamarca y un antiguo puerto vikingo, son los hitos históricos de Roskilde, ciudad que fue capital antes que Copenhague.


En la cima de una colina de fuerte pendiente se levanta la Domkirke (catedral), panteón real, y a su alrededor toda la ciudad medieval. Desde aquí arriba es fácil vigilar, controlar y defender el puerto que se abre en uno de los vértices del fiordo.


Un viento moderado azota el puerto vikingo, pero estos rudos marineros, que no se andan con remilgos, preparan con esmero y cariño sus naves para lanzarse al mar. Las cubiertas de colores de las casas contrastan con la bruma matutina.




Fochas, cuervos, palomas, cisnes y gaviotas forman la avifauna local.


Olor a maroma, brea y madera, a sal y a pescado seco, así debía ser uno de estos astilleros daneses. 


Roskilde, una potente base naval vikinga, protegida por un fiordo, se convirtió en la capital del Reino de Dinamarca.


La ciudad moderna vive inserta en la vieja ciudad medieval. 


El hombre, y yo me incluyo, siempre ha sentido fascinación por el mar, encrespado altera la conciencia y en calma sosiega el espíritu, y en ambos casos acrecienta la sensación humana de libertad.


Las suaves y húmedas praderas de Selandia son ideales para apacentar al ganado. 


En una suave colina boscosa, a orillas de un fiordo surge, como de la nada, Roskilde. La elegancia de su catedral complementa la practicidad y fiabilidad de su puerto resguardado de la tempestad y la hostilidad humana, que toma forma de razzia, fuego y saqueo. El bosque y el mar son los elementos naturales del vikingo, que también supo aprovechar los frescos y tiernos pastos para alimentar a su ganado. El hacha, arma y herramienta, es inherente a este danés, que hace de la lucha diaria por su propia supervivencia, el sentido de su vida. Hoy, mi propio horizonte vital, es un poco más lejano.




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...