miércoles, 30 de enero de 2013

LA ISLA DE CHIPRE

durante el Calcolítico y la Edad del Bronce 
(3000 a.C. - 700 a.C.)


El nacimiento de la Civilización prehistórica de Chipre se remonta al Neolítico, hacia el 7000 a.C. Los restos más antiguos son los hallados en el yacimiento de Khirokitia, a escasos kilómetros de Nicosia. 


Reconstrucción de viviendas de Khirokitia 
El número de chozas de Khirokitia debió de ser abundante, pudiendo dar cabida a más de un millar de personas. Sobre una basamento circular de piedra, se disponían paredes de adobe, cubiertas por un techo en forma de cúpula. Sus habitantes criaban ovejas, cabras y seguramente cerdos, y practicaban la agricultura. 

Los inicios del III milenio a.C. se corresponden con la expansión del Calcolítico, particularmente en el suroeste de la isla, donde se produjeron importantes evoluciones culturales. 

En yacimientos como Kissonerga-Mosphilia (el mayor yacimiento Calcolítico de la isla) y Lemba-Lakkous, aparecen asentamientos dotados de estructuras circulares, algunas con más de diez metros de diámetro. 

El Cobre natural se utilizaba para fabricar pequeñas herramientas y adornos; y es que las transformaciones sociales y económicas que experimentó la isla, estimuló la faceta creativa y artística de la población.


Cerámicas decoradas con pinturas en tonos rojo y negro, y especialmente, las vasijas antropomorfas y zoomorfas denotan una gran imaginación y destreza por parte del artesano que las confeccionó. 




Se practicaban ritos relacionados con la fertilidad y el parto, como parece demostrar el hallazgo en tumbas, santuarios y otros lugares sagrados, de figurillas de mujeres embarazadas e incluso algunas dando a luz. 


Hacia el 2.300 a.C. comienza en Chipre una fase cultural (y material), la Edad del Bronce. Cronológicamente se divide en Bronce Antiguo (2.300 - 1900 a.C.), Bronce Medio (1.900 - 1.600 a.C.) y Bronce Final (1.600 - 1050 a.C.) 

Durante el Bronce, los chipriotas empezaron a explotar extensivamente los recursos cúpricos de la isla y a producir bronce de estaño. 


De la primera época tenemos importantes restos en la bahía de Morfu, en Nicosia y en Sotira-Kaminoudhia, edificios con paredes rectilineas, cerámicas afines a las de Anatolia y cementerios situados a las afueras de los asentamientos. 


En las necrópolis se disponen tumbas de cámara que cuentan con un rico, y variado ajuar; herramientas y armas de bronce, pendientes de oro y de plata (que recuerdan a los tipos anatólicos), cuencos y figurillas que simbolizaban a divinidades de la fertilidad. 




En algunas tumbas, se ha encontrado maquetas de arcilla que representan santuarios. Se trata de santuarios circulares a cielo abierto, donde una serie de personajes masculinos, celebran una ceremonia ritual en honor a dos divinidades representadas por un toro y una serpiente. Estos rituales se han relacionado con la vida y la muerte.


El Toro, como símbolo religioso, procede, casi con total seguridad, de Anatolia. 


La Edad del Bronce Medio fue un período breve de tiempo, en que la isla estaba considerablemente poblada, con importantes asentamientos diseminados por todo el territorio. 

Los habitantes de Chipre habitaban en viviendas formadas por un número variable de habitaciones dispuestas alrededor de un patio abierto; un tipo de construcción típicamente mediterránea. 


Si aceptamos la equivalencia Chipre = Alashiya, la primera mención que tenemos de este próspero reino data del siglo XVII a.C. en un documento hallado en el Palacio de Mari. Alashiya aparece como un importante centro productor de cobre, que viviría su máximo esplendor durante esta época, antes de desaparecer con la irrupción de los Pueblos del Mar. (No obstante no queda muy claro - ni para arqueólogos, ni para historiadores - que Alashiya se refiera a Chipre). 


Chipre fue un importante enclave comercial; en la isla aparece cerámica cretense y mercancías procedentes de Egipto. Y de la misma manera, los productos chipriotas, como la cerámica, llegaron hasta Oriente Medio, Egipto y Creta. 



Durante el Bonce Medio ocurrieron una serie de agitaciones, de las que conocemos sus origen y desarrollo, que obligaron a fortificar diversas zonas de la isla. La construcción de estas fortalezas pudo deberse a la necesidad de protegerse de peligros extrainsulares, o tal vez estuvo motivada por antagonismos locales entre las diferentes regiones de la isla. 


Figurilla femenina del Bronce Final 
El Bronce Final coincide en el tiempo con el clima de paz que vivía el Mediterráneo tras las expulsión de los hicsos de Egipto, y que trajo consigo la intensificación del comercio y los intercambios culturales. 

Por otro lado, la riqueza de cobre de la isla sirvió para estrechar los lazos comerciales de Chipre con el mar Egeo, con Creta y con Ugarit, situada en la costa sirio-palestina, justo enfrente de la Isla de Afrodita. 


En Chipre se adoptó una de las escrituras alfabéticas cretenses, usada para transcribir su propia lengua y que conocemos como escritura chiprominoica; lamentablemente aún no ha podidoser descifrada. 


El gran desarrollo de la economía y el comercio, propició el establecimiento de importantes núcleos urbanos, especialmente destacados los de Enkomi, Kalavassos y Maroni, cerca de las costas Este y Sur. 


A partir del siglo XIV a.C. se hacen más intensas aún las relaciones con el Egeo, a partir del momento en que los micénicos sustituyeron a los minoicos como "dueños" del comercio con Oriente. Mercancías micénicas llegaban a la isla y los estilos artísticos micénicos inundaron Chipre. 


En yacimientos como Kalavassos y Maroni aparecen palacios monumentales construidos con grandes bloques de piedra, y que serían centros que regulaban las relaciones comerciales marítimas. 




Hacia el 1.200 a.C. Chipre sufrirá las consecuencias (culturales y políticas) de las agitaciones que sacudieron todo el Mediterráneo Oriental, cuyos principales protagonistas fueron los misteriosos Pueblos del Mar. Muchos de estos pueblos terminaron asentándose en Asia Menor y en la Costa Siria, y algunos de ellos arribaron a las soleadas playas chipriotas. Muchos centros de la Edad del Bronce fueron destruidos y abandonados. 

Un par de siglos más tarde, 1050 a.C. aproximadamente, llegaron a la isla nuevas oleadas desde el Egeo. Algunas ciudades fueron reconstruidas incorporando elementos típicos de los recién llegados. A partir de esta fecha, Chipre inició su progresiva helenización, pues los elementos griegos que llegaron en esta época (lengua, tradiciones, formas de vida), arraigaron profundamente y ya jamás abandonaron la isla. 


La población chipriota incorporará costumbres funerarias micénicas y la escritura griega, en concreto el dialecto arcadio. La prueba más antigua de este tipo de escritura es una inscripción sobre una estela de bronce del siglo XI a.C. 


La tradición oral, y mítica, recoge historias de héroes griegos que fundan ciudades en Chipre tras la caída y destrucción de Troya. 


El periodo comprendido entre 1050 a.C. y 700 a.C. es conocido, para el ámbito del Egeo, como Dark Age; pues bien, para Chipre, gracias a las relaciones comerciales que había sido capaz de establecer, esta época, no tuvo nada de oscura. 

A finales del IX a.C. entran en acción los intrépidos navegantes fenicios, que comienzan su expansión hacia el lejano y tenebroso Occidente y van a establecer en Chipre su primera factoría comercial, Kitión. Desde el mismo momento de su fundación, Kitión se convirtió en un hito obligatorio en el camino desde Tiro hasta las Columnas de Hércules. 


La influencia fenicia se hizo patente en el arte de la isla, aunque las poblaciones más conservadoras, del interior principalmente, preservaron el fondo de una cultura muy antigua. 


En la costa este destacó la ciudad de Salamis (o Salamina), de gran importancia estratégica, amplias riquezas y un alto grado cultural, cuyos primeros hallazgos arqueológicos datan de la Edad del Bronce. 


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