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sábado, 2 de noviembre de 2019

MIDIENDO LAS HORAS OSCURAS.





Mientras la humanidad vivió cultivando la tierra y apacentando sus rebaños, no hizo mucha falta medir el tiempo en unidades pequeñas. Las estaciones eran lo realmente importante. Mediante ellas se sabía cuándo había que esperar las lluvias, la nieve, el sol, el frío. ¿Para qué molestarse con las horas y los minutos? El tiempo de la luz diurna era el único importante, el único tiempo en que los hombres podían trabajar. Medir el tiempo útil era, pues, medir las horas de sol. No hay en la experiencia cotidiana un cambio más empobrecedor que la pérdida del sentido del contraste entre el día y la noche, entre la luz y la oscuridad. Nuestro siglo de luces artificiales nos induce a olvidar el significado de la noche. La vida en una ciudad moderna es siempre un tiempo en el que se mezclan la luz y la oscuridad. Pero durante muchísimos siglos la noche fue para la humanidad un sinónimo de la oscuridad que traía consigo toda la amenaza de lo desconocido.
Daniel J. Boorstin. Los descubridores.

viernes, 1 de noviembre de 2019

DESCUBRIMIENTO DEL TIEMPO.




El primer gran descubrimiento fue el tiempo, el terreno de la experiencia. Sólo señalando los meses, las semanas y los años, los días y las horas, los minutos y los segundos, pudo la humanidad liberarse de la cíclica monotonía de la naturaleza. El correr de las sombras, de la arena y del agua, del tiempo mismo, traducido al staccato del reloj, se convirtió en una útil medida de los movimientos del hombre a través del planeta. Los descubrimientos del tiempo y el espacio llegaron a ser una dimensión continua. Las comunidades de tiempo produjeron las primeras comunidades de conocimiento, las maneras de compartir el descubrimiento, una frontera común de lo desconocido.
Daniel J. Boorstin.
Los descubridores.

jueves, 17 de septiembre de 2015

TIEMPO Y CLIMA.



Los antiguos estudios deterministas explicaban la evolución de las sociedades humanas a partir del medio físico en que se desarrollaban. En ese sentido, el clima jugaba un papel fundamental y decisivo. Desterradas desde hace algún tiempo las hipótesis deterministas, no podemos olvidar que el medio físico, si no determinante, es un factor a tener en cuenta en el estudio de las sociedades históricas. Como muestra un botón, la dependencia histórica de la agricultura con respecto al suelo y el clima.

En primer lugar es necesario dejar clara la diferencia entre tiempo y clima. Definimos tiempo atmosférico como el estado de la atmósfera en un momento y en un lugar concreto. Mientras que el clima es la sucesión de esos estados de la atmósfera en una región determinada durante un período (estos periodos suelen durar unos 30 años).


Para describir, analizar y caracterizar un clima determinado, vamos a tener en cuenta cuatro elementos medibles: temperatura, precipitaciones, presión atmosférica y vientos. Teniendo en cuenta la interrelación de estos cuatro elementos podemos definir un clima concreto.


El climograma es la representación gráfica de un clima, donde se recogen las temperaturas medias (línea roja) y las precipitaciones totales (barras azules) que se han producido a lo largo de un año en un lugar concreto. Los datos se agrupan por meses y la evolución de estos dos elementos indica el clima del lugar.


domingo, 5 de octubre de 2014

MOSAICO DEL DIOS EÓN



Un mosaico romano del 200 d.C. procedente de una villa rural en las Sassoferrato (Las Marcas). 



Eón (o Aion) el Dios de la Eternidad, rodeado por la rueda del Zodíaco, a sus pies la gran madre Tellus (o Cibeles) recostada junto a la personificación de las cuatro estaciones del año. El ciclo del eterno retorno materializado en el mosaico conservado en la Gliptoteca de Munich. Si te gusta el arte clásico no debes perdertela.  
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