Tres años antes de la disolución de la Unión Soviética, la selección nacional lograba el subcampeonato de la Eurocopa 1988 celebrada en Alemenía Occidental. El combinado soviético comenzaba, sin saberlo, a despedirse el mundo.
Nostalia futbolera. Himnos nacionales de Italia y de la Unión Soviética. Con estos jugadores comenzó mi pasión por el fútbol internacional.
En la semifinal de la Eurocopa de 1988 disputada en Alemania. Los soviéticos ganaron por 2 - 0 con goles de Lytovchenko y Protassov. Frente a Países Bajos la URSS disputó su tercera final de Eurocopa.
1. Rinat Dasáyev, indiscutible en el arco soviético. Mejor portero del mundo en el año 1988. Portó el brazalete de capitán durante la Eurocopa. En los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980 se colgó la medalla de bronce. Segundo jugador con más partidos en la URSS con 91.
2. Vladimir Bessonov. Lateral derecho que disputó 79 partidos con la URSS (quinto en el ranking) y marcó 4 goles. Se lesionó frente a Italia en semifinales y se perdió la final.
5. Anatoli Demianenko, histórico lateral izquierdo y capitán de la URSS. Disputó cuatro partidos, uno saliendo del banquillo, incluyendo la final. 80 partidos, cuarto en el ranking histórico, y seis goles. Capitán del Dinamo de Kiev campeón de la Recopa en el 86.
4. Oleg Kuznetsov, defensa central seguro y contundente. Indiscutible en la zaga se perdió la final por sanción.
3. Vagiz Khidiyatullin. Disputó todos los minutos en el eje de la defensa soviética. Una de las revelaciones del torneo. También podía jugar en el medio del campo.
6. Vasili Rats. Rápido, técnico, polivalente y con una tremenda pegada. Siempre en la banda izquierda, como volante o lateral, fundamental en el esquema de Lobanovski.
7. Sergei Aleinikov, el futbolista que todo entrenador quiere en su equipo, técnico, polivalente y con gran sentido táctico. La final ocupó el puesto de Kuznetsov en el centro de la defensa. Con la URSS jugó 77 partidos.
8. Gennadij Litovchenko, futbolista con un físico extraordinario y un cañón en la pierna derecha. Volante derecho que ayudaba en defensa y pisaba el área con peligro.
9. Alexander Zavarov, el 10 clásico, el cerebro, el artista, el organizador del juego. Los balones pasaban por él y se encargaba de suministrar a los puntas.
15. Aleksei Mikhailichenko, centrocampista total, técnico, físico y con el. El futuro del fútbol soviético pasaba por sus botas.
11. Igor Belanov, la gran estrella, velocidad endiablada, terror para las defensas, mejor jugador europeo en 1986. Falló un penalti en la final, con un poco más de fortuna, estaríamos ante una leyenda.
10. Oleg Protassov, el socio perfecto de Belanov, el goleador del equipo. Es el segundo máximo goleador histórico de la URSS.














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