El baptisterio Neoniano se construyó durante el episcopado de Ursus (389 – 396) y está considerado el monumento más antiguo de cuantos se conservan en Rávena. En los tiempos del obispo Neón (450 – 475), auténtico responsable de su decoración a base de mármoles, colores vivos y espectaculares mosaicos, se realizó una gran remodelación del baptisterio, que dio lugar al edificio que podemos visitar en la actualidad. Se rehizo toda la parte superior, sustituyendo el techo lagunar por la cúpula y además se añadieron toda la decoración musivaria. Siglos más tarde, durante el reinado del ostrogodo Teodorico se construyó un baptisterio arriano que se inspiró en el neoniano. Se situaba cerca de la catedral arriana y ambos edificios formaban parte del complejo episcopal arriano erigido por el rey Teodorico. Tras la conquista de Italia y de Rávena por las tropas bizantinas, todos los edificios dedicados al culto arriano fueron confiscados. El baptisterio fue reutilizado como oratorio dedicado a la Virgen.
El edificio, construido con ladrillo, presenta planta octogonal. En cuatro de los lados se añade un ábside, en los otros cuatro lados los muros quedan planos. La planta original se encuentra a tres metros de profundidad, de esta manera, desde el exterior no se aprecian las verdaderas dimensiones del edificio.
En el centro del octógono la pila bautismal, con escalones que bajan a la piscina y suben por el lado contrario, una vez concluido el rito de paso, la muerte y el renacimiento ritual. Iniciación, purificación e integración en la comunidad cristiana. Cuando el neófito eleva la mirada se encuentra con Cristo que ilumina toda la estancia. Un Jesús, desnudo en las aguas del Jorgán, maduro, y barbado, acompañado por Juan el Bautista, que vierte agua sobre su cabeza. De las aguas del río vemos surgir, como un clásico Poseidón, dios fluvial y la personificación del Jordán. Desde el cielo desciendo sobre ellos el Espíritu Santo en forma de paloma. La representación hace referencia a la Trinidad: aparecen las tres personas; el Padre a través de la voz, el Hijo como hombre bautizado, y el Espíritu Santo en la paloma. Este es uno de los dogmas esenciales del catolicismo ortodoxo, igualdad de las Tres Personas, e igualdad entre las naturaleza divina y humana de Cristo.
Una corona circular rodea el medallón central, y se disponen los doce apóstoles, cada uno porta una corona y aparece identificado con su nombre propio. Destaca el fondo azul, como también sucede en el Mausoleo de Gala Placidia, clara influencia romana.
Desde la época de Sixto III los obipos de Roma habían puesto de moda los baptisterios de planta octogonal, y Neón estaba decidido a dotar de Rávena de un edificio similar. El bautismo solía realizarse en la edad adulta, cuando el neófito podía comprometerse a no volver a pecar. El sábado anterior a la Pascua, se sumergían en la piscina bautismal y salían para vestirse con ropas blancas, como cristianos recién nacidos. A continuación entraban en la iglesia para recibir la primera comunión y celebraban la Resurrección con su nueva identidad.





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