viernes, 6 de enero de 2017

HISTORIA ILUSTRADA DE BÉLGICA.


Durante el Paleolítico los primeros habitantes de estas tierras vivían en cavernas a lo largo del río Mosa. 


A lo largo de la gélida Edad de Hielo, el ser humano se especializó en la caza del reno.


Los megalitos fueron las primeras edificaciones humanas. En Weris se encuentra un campo sembrado de dólmenes y menhires. 


Cuando se retiraron los hielos empiezan a proliferar los palafitos. Pequeñas aldeas construidas sobre pilotes en las zonas pantanosas. 


Durante las edades del Bronce y del Hierro los celtas se fueron asentando en el territorio de Bélgica. 


Los druidas eran los hombres sabios entre los celtas, medio sacerdotes, medio magos. Conocedores de la Naturaleza y del alma humana, actuaban como jueces, y en ocasiones se convertían en los auténticos líderes de su tribu. 


Los morinos y los menapios eran los nombres de algunas tribus galas que vivían en los pantanos.


Otra tribu belga fueron los tréveros, que habitaban la región de las Ardenas. Hace más de dos milenios este pueblo conocía la técnica para ahumar la carne.


Los belgas eran expertos en la confección de armas de hierro de excelente calidad. 


A mediados del siglo I a. C. las legiones romanas llegaron a las fronteras de Bélgica.


Cayo Julio César conquistó toda la Galia y desde aquí preparó su asalto al poder en Roma.


En sus Comentarios a la Guerra de las Galias César dejó escrito: "de todos los pueblos de la Galia los belgas son los más valientes".



En la batalla del río Sambre - 57 a.C. - el divino César derrotó a una poderosa coalición formada por nervios, atrébates y viromanduos, dirigida por el jefe Boduognato.


Ambiórix, jefe de los eburones, también trató de detener el arrollador avance de las legiones de César. Antes de tener que huir fue capaz de destrozar un ejército romano entero. 


Los administradores romanos organizaron el territorio en tres provincias; Germania Inferior con capital en Colonia, Bélgica Segunda con capital en Reims y Bélgica Prima cuya capital fue la histórica Tréveris. 


Los romanos introdujeron en el territorio belga su forma de vestir, sus costumbres y por supuesto su lengua, el latín. 


Los ciudadanos más ricos se construían lujosas villae, auténticos centros de explotación agropecuaria (al más puro estilo de un cortijo andaluz).


Los eficaces legionarios, convertidos en albañiles, dirigidos por excelentes ingenieros, trazaron calzadas que cruzaban el Imperio de una punta a otra. Cuentan que al final todas convergían en Roma. 


Los menapios, inmemoriales criadores de gansos, los hacían llegar a Roma a través de sus bien diseñadas calzadas. 


La romanización, a través de la educación y la cultura, se fue expandiendo prácticamente por todo el ámbito del Mediterráneo. Y aún más allá. 



La glotona clase alta romana se hacía transportar en cómodas literas. !Cómodas para él¡.


Los pantagruélicos banquetes romanos terminaban en una bacanal de desenfreno, sexo y vómitos.


El comercio era una de las actividades más lucrativas durante el Imperio Romano. Tongeren y Tournaui, dos de las ciudades belgas más antiguas, fueron destacados centros comerciales.


Monedas, lámparas, ollas, colgantes y otros restos materiales del pasado. 


Júpiter y Juno, dos de los principales dioses del panteón romano.


El viejo espíritu de libertad, inherente a celtas y germanos, resucitó en la rebelión de los bátavos, encabezados por Civilis. 


Un menapio romanizado llamado Carausio protagonizó un asalto al poder y se autoproclamó emperador de Britania y parte de la Galia. Se mantuvo en el poder siete años,antes de ser asesinado. 


El limes del Rhin, la frontera norte del Imperio, estaba fuertemente defendida por las tropas romanas, acuarteladas en fortalezas, y por su sistema de torres de vigilancia. 


El cristianismo se expandió rápidamente por toda Europa. San Servacio es el nombre del primer obispo conocido en tierras belgas. Su sede episcopal estaba en la ciudad de Tongeren.


Al otro lado del limes se extendían los bosques de Germania, la patria ancestral de los alemanes.


Escudo,espada corta y hacha eran las armas de los temibles guerreros francos,uno de los pueblos germanos que vivían más allá del Rhin.


A finales del siglo III se rompen las fronteras, los francos se ponen en movimiento y se establecen en el norte del país, en la región de Flandes.


En el siglo V, Childerico, de la familia merovingia, se convirtió, por elección, en rey de los francos. 


Clodoveo, hijo de Childerico, conquistó la Galia, una tierra que a partir de ese momento empezará a ser conocida como Francia. Entre las leyendas protagonizadas por Clodoveo, ocupa un lugar esencial la del "jarrón de Soissons". 


Clodoveo fue bautizado en Reims por el obispo Remigio. Su conversión al Cristianismo favoreció la unidad de sus súbditos, que también abrazaron la nueva fe.


Santa Clotilde fue la amada esposa de Clodoveo. Su influencia sobre su marido resultó fundamental para su transformación en rey cristiano.


Los últimos merovingios fueron conocidos como reyes holgazanes pues delegaron el gobierno de sus reinos en un funcionario conocido como Mayordomo de Palacio. Mientras ellos se dedicaban a vivir la vida, los mayordomos de palacio solucionaban los problemas de los francos.


El mayordomo de palacio Carlos Martel derrotó a los musulmanes en la batalla de Poitiers en el año 732. Esta victoria frenó en seco el avance musulmán por Europa.



Pipino el Breve, hijo de Carlos Martel y mayordomo de palacio como su padre, depuso al último rey de la dinastía merovingia. Pipino fue coronado rey de los francos, inaugurando de esta manera, la mítica dinastía carolingia. 


Pipino el Breve fue sucedido por su hijo Carlos, un rey conquistador y pragmático, que en pocos años era dueño de media Europa. El día de Navidad del año 800 fue coronado emperador. La historia lo conoce como Carlomagno.


San Amando de Maastrich, misionero y santo, se encargó de evangelizar la región de Gante, donde fundó una abadía. Desde aquí extendió su misión a toda la zona de Flandes.


Hacia el 650 se construyó la abadía de Lobbes durante una auténtica edad de oro monacal. 


Los monjes de época carolingia desempeñaron un destacado papel en el desarrollo cultural de Bélgica. Estos monjes, educadores y misioneros, ocupaban su tiempo orando, estudiando y roturando tierras.


También las mujeres participaron en labores evangelizadores. Santa Gertrudis fundó una abadía en Nivelles. 


Algunas costumbres paganas tribales pervivieron durante la época carolingia, como los juicios de Dios. Cuando dos hombres mantenían alguna disputa se enfrentaban en un duelo. Dios era el encargado de discernir quién tenía razón. 


Otra reminiscencia de tiempos paganos era la prueba del hierro ardiente. El acusado debía tomar en sus manos un hierro al rojo vivo, si no sufría quemaduras, demostraba su inocencia. 


Un enorme casco de acero, una pesada cota de malla, espada larga, escudo y una terrorífica hacha, era el armamento que utilizaban los soldados del ejército de Carlomagno, necesario para defender las vastas fronteras del Imperio.


Después de varios años y muchas guerras Carlomagno consiguió someter a las tribus sajonas.


Los Missi Dominici eran los ojos y los oídos de Carlomagno en cualquier rincón de su imperio.


Eginhardo, figura clave del período cultural conocido como Renacimiento Carolingio fue, además, biógrafo de Carlomagno.


Aquisgrán, corazón del Imperio Carolingio. Su catedral es el lugar de descanso eterno de su emperador. 


En el año 843, y según lo dispuesto en el tratado de Verdún, el imperio quedó dividido entre los tres nietos de Carlomagno. A Lotario le correspondió el territorio que empezaría a ser conocido como Lotaringia, un estado que se convirtió en un estado tapón entre Alemania y Francia, y en el que quedó integrado el territorio de Bélgica.


A finales del siglo noveno un nuevo peligro hace su aparición en las costas belgas; los vikingos. 


Los vikingos - también conocidos como normandos - arrasaban con todo a su paso. Los sufridos monjes huyen de la masacre e intentan poner a salvo sus reliquias más valiosas.


Arnulfo de Carintia, poderoso noble cuyo protagonismo fue creciendo conforme la dinastía carolingia iba desapareciendo, consiguió derrotar a los vikingos.


Ceremonia de vasallaje, el rey concede un feudo (y en ocasiones un título) a cambio de fidelidad, consejo y auxilio militar. Europa quedó resquebrajada en millares de pequeños feudos autosuficientes.


Los castillos fueron residencia, fortaleza y símbolo de la nobleza europea medieval. 


El castillo de Bouillon pertenecía a la Casa de las Ardenas, que gobernó el ducado de Lorena en nombre de los emperadores alemanes. 


Gravensteen castillo de los condes de Flandes en la bellísima ciudad de Gante.

Los trabajos de mantenimiento del castillo eran realizados por los siervos del señor feudal.


Bardos, poetas, juglares y trovadores alegraban la vida de las damas de la nobleza que se reunían en los lujosos salones de los castillos. 


Los señores de los castillos disfrutaban de largas y agotadoras jornadas de caza en los bosques de sus dominios. El jabalí y el venado eran sus piezas preferidas. 


Las justas y los torneos, además de divertimento, servían como entrenamiento para los caballeros. 


Roldan - o Rolando - es el protagonista de uno de los más antiguos y bellos cantares de gesta, la Chanson de Roland, ambientado en la legendaria batalla de Roncesvalles. 


Balduino I Brazo de Hierro primero enemigo y luego yerno y aliado de Carlos el Calvo, fue el primer Conde de Flandes.


El emperador Otón I nombró a su hermano, el arzobispo Bruno I de Colonia, duque de Lotaringia. 


Notger, obispo de Lieja, está considerado el fundador del Principado de Lieja. Bajo su gobierno la ciudad de Lieja se convirtió en un destacado centro de estudios. 


En el año 1095, desde Clermont, el papa Urbano II, convocó la primera cruzada. 


El intachable caballero lorenés Godofredo de Bouillón fue uno de los líderes de esta primera expedición a Tierra Santa. Una vez que fue conquistada Jerusalén se le concedió el título honorífico de Protector del Santo Sepulcro. 


Muchos caballeros europeos se pusieron en marcha hacia Tierra Santa, y se convirtieron en cruzados. 


Pedro el Ermitaño, que llegó desde Amiens, predicó la cruzada entre los más humildes. 


El viaje hacia Oriente fue largo, muy duro y lleno de penalidades. Muchos hombres, mujeres, caballos y otras bestias de carga murieron en el camino.


El 15 de julio de 1099 los fanáticos cruzados alcanzaron su gran objetivo, la conquista de Jerusalén. 


El conde de Flandes Balduino V de Lille fue un influyente gobernante que se convirtió en el tutor del futuro rey de Francia Felipe I.


Una de las hijas de Balduino de Lille, la inteligente Matilde de Flandes se convirtió en la esposa de Guillermo de Normandía "el Conquistador" y en reina consorte de Inglaterra. Durante mucho tiempo se creyó que la propia reina Matilde tejió con sus propias manos el famoso Tapiz de Bayeux.


Roberto de Jerusalén  , el hijo de Roberto el Frisón siguió a Godofredo de Bouillón hasta Tierra Santa. Tras la brillante conquista de Jerusalén regresó a casa para hacerse cargo de su condado.


El hijo de Roberto II, Balduino VII "el del hacha" gobernó con mano dura. En una ocasión condenó a un hombre a ser arrojado a una olla de aceite hirviendo por haber robado la vaca de una pobre mujer. 


El conde Carlos el Bueno  fue asesinado mientras oraba en una iglesia de Brujas, víctima de una conjura. El pueblo le honró como santo y mártir. 


El sucesor de Carlos el Bueno, Teodorico de Alsacia partió a la Segunda Cruzada y regresó a casa portando una curiosa reliquia, la Santa Sangre de Cristo. La ampolla en la que se conserva la sangre del salvador se conserva en una pequeña basílica en la ciudad de Brujas y procesiona una vez al año por sus calles. 


Felipe de Alsacia, el hijo de Teodorico, también marchó a las cruzadas, pero no tuvo tanto éxito como su padre, pues murió víctima de la peste en San Juan de Acre.


Balduino IX conde de Flandes, siguiendo la tradición de la nobleza flamenca tomó parte de la empresa cruzada. En el año 1204 participó en la expedición veneciana que acabó saqueando Constantinopla. Para coronar este éxito el conde se convirtió en el primer emperador del Imperio Latino con el nombre de Balduino I.


Dos décadas después de la desaparición del emperador Balduino I. apareció por Flandes un hombre que decía ser el propio Balduino. Su presencia provocó numerosos incidentes y alguna revuelta. Desenmascarado, el farsante fue condenado a muerte. 


Fernando, infante de Portugal, contrajo matrimonio con Juana de Constantinopla, la hija de Balduino I. Fernando se rebeló contra su señor, el rey de Francia Felipe Augusto, pero fue derrotado, y hecho prisionero. Sufrió trece años de cautiverio en París. 


Juana patrocinó obras de labor social y durante su gobierno Flandes vivió un tiempo de paz y prosperidad. En Gante cedió unos terrenos para la construcción del hospital de Bijloke, donde las monjas atendían y cuidaban a los enfermos.


Tras la muerte de Juana, su hermana Margarita de Constantinopla se convirtió en la condesa titular de Flandes y Henao. Margarita se casó sucesivamente con dos hombres, Bouchard de Avesnes y Guillermo de Dampierre, miembros de dos familias antagonistas y rivales. 


Los dos hijos de Margarita, Jan de Avenes y Guido de Dampierre, se disputaron el título condal. El rey de Francia Luis IX se convirtió en árbitro y decidió salomónicamente, que Guido fuese conde de Flandes y Jan de Henao. 


Mientras el condado de Flandes prosperaba, el antiguo ducado de Lorena se fue fragmentando en pequeños feudos. Godofredo I  de Lovaina el Barbudo fue el fundador del Ducado de Brabante.


Los duques de Brabante se rebelaron contra el Imperio alemán. Alberto de Lovaina, príncipe obispo de Lieja, hermano del duque Enrique I, fue uno de estos nobles levantiscos. Cerca de Reims fue abordado y asesinado por un grupo de sicarios pagados por el valiente emperador Enrique IV. 


El ambicioso duque de Brabante Enrique I puso todo su empeño en extender sus dominios hacia el Rhin.


Los esfuerzos de los duques de Brabante para alcanzar el Rhin se vieron recompensados en 1288. Ese año Juan I de Brabante  - Jan I van Brabant - tras una victoria en la batalla de Worringen, consigue la posesión del ducado de Limburgo, que suma al de Brabante.


María de Brabante era hija de Enrique III de Brabante, hermana de Juan I y esposa del rey francés Felipe III el Atrevido. María estaba especialmente dotada para la poesía y se convirtió en protectora y mecenas de trovadores y literatos. 


Pierre de La Brosse era un ministro francés que se dedicó a difamar - al parecer injustamente - a María de Brabante. Juan I se encargó que el chismoso fuese juzgado, condenado y ahorcado. 


Blanca de Namur , hija del conde Jean de Dampierre, cautivó al rey vikingo Magnus Eriksson de Suecia. La flamenca se casó con el escandinavo, se convirtió en reina consorte de Suecia y de Noruega, casó a su hijo Haakon (VI de Noruega) con Margarita de Dinamarca y fue íntima amiga de la santa Brígida de Suecia.


Alberto de Cuyck, príncipe arzobispo de Lieja concedió a sus ciudadanos, en el año 1198 una carta donde se recogen los derechos civiles amparados en los usos y costumbres. 


Enrique I de Namur, el Ciego, hijo de Ermesinda I de Luxemburgo, heredó de su madre el título de Conde de Luxemburgo. Enfrentado con sus vecinos de Flandes, a su muerte le sucedió su hija llamada también Ermesinda.

En el siglo XIII se instalaron en Bélgica miembros del Císter, y rápidamente se pusieron manos a la obra. Roturaron nuevas tierras y propiciaron la emancipación de muchos siervos. En Orval levantaron una de sus primeras abadías.


A lo largo del siglo XIII las comunidades de beguinas proliferaron por todo el territorio. Al frente de cada beaterio se encontraba la Gran Señora. Las beguinas hacían encajes y se encargaban de la educación de las niñas.


Al mismo tiempo que los cistercienses, hicieron su aparición en estas tierras los premonstratenses, que fundaron varias abadías.


Desde el siglo XII se produce un importante movimiento migratorio hacia el este, conocido como "Drang nach Osten". Los belgas se dirigieron hacia oriente, Alemania, Hungría, Polonia.... Al parecer la ciudad de Bremen es  fundación de un grupo de colonos belgas y encontramos flamencos diseminados por Sajonia.


El sistema capitalista irá, poco a poco, superando al feudalismo, las ciudades se impondrán sobre el mundo rural, y el comercio desplazará a la agricultura como fuente de riqueza.


La ciudad medieval era una ciudad libre que escapa del férreo control feudal y en las cartas de poblamiento se establecían los derechos y privilegios que disfrutaban sus vecinos.


Cuando la ciudad estaba en peligro era la campana la encargada de dar la voz de alarma; tormenta, incendio, epidemia o invasión.


El burgo, barrio amurallado de los comerciantes, fue origen (y esencia) de la ciudad medieval.


Los municipios eran pequeñas entidades políticamente independientes y los belfort - campanarios - eran uno de sus símbolos. En muchas ciudades belgas, como la bellísima Gante, Brujas o Torunai, aún continúan en pie maravillando a propios y extraños.



Para mantener su libertad y privilegios, las ciudades contaban con milicias urbanas que se encargaban de su defensa. En ocasiones las milicias de varias ciudades reunidas formaban eficientes ejércitos.


Los municipios basaban su prosperidad, riqueza y crecimiento económico a la artesanía y al comercio. La lonja de paños de Ypres - arrasada durante la Primera Guerra Mundial - centralizaba la compra-venta de las más diversas fantasías. 


Calles estrechas, oscuras y sucias, sin pavimentar y sin sistema de alcantarillado, podían convertirse fácilmente en focos de epidemias e infecciones.


El comercio regional y a gran escala se desarrolló gracias a la celebración de ferias anuales, marcadas como fechas fijas en el calendario. En Brujas se reunían mercaderes procedentes de todos los rincones de Europa. 


Los talleres textiles flamencos anticiparon lo que estaba por llegar varios siglos más tarde; la Revolución Industrial.



Nobles feudales, campesinos, burgueses, artesanos, siervos y comerciantes ricos y pobres,flamencos y valones, todos los integrantes de la sociedad participaban con gran fervor en la procesión de Nuestra Señora de Tournai.



El ducado de Brabante, que tenía en Lovaina su capital, se extendía más allá de las provincias de Amberes y Brabante,ocupando parte de Bélgica y de los Países Bajos. 


Limburgo fue condado y más tarde ducado, aunque sus fronteras no tienen nada que ver con la actual provincia belga del mismo nombre. A partir de 1430 pasó a integrar los dominios del estado borgoñón- 


El condado de Flandes , con el león rampante  en su escudo, fue el estado nobiliario más poderoso de la región, y el principal protagonista de la unificación (y formación) de Bélgica. Brujas era su principal centro urbano.


El pequeño condado de Narmur se convirtió en marquesado. A pesar de su reducido tamaño mucho de sus caballeros alcanzaron fama y prestigio luchando en tierras lejanas. 


En la región meridional se desarrolló el ducado de Luxemburgo, un estado vasallo del Sacro Imperio Romano Germánico. La casa de Luxemburgo - Juan I, Carlos IV y Segismundo - se convirtió en una de las potencias más influyentes de Europa Central y Oriental, y disputó el control de esta región con la poderosa familia Habsburgo. 



En la frontera con el reino de Francia se extendía el condado de Hainaut (Henao), que tenía en la ciudad de Mons su capital. En varias ocasiones unió su destino al del vecino Condado de Flandes.


Holanda, Zelanda y Frisia, las provincias del norte, estuvieron unidas bajo el mandato de Adelaida de Holanda. Adelaida se casó con Juan I de Avesnes, conde de Henao, uniendo los cuatro estados.


El principado de Lieja, fundado por el emperador Otón I, dominaba la región bañada por el río Mosa, importante por su situación estratégica entre los mundos francés y alemán. Su lema era "Tierra de la Ley y la Libertad" y sus príncipes fueron también obispos.



El rey francés Felipe IV "el Hermoso", ese mismo que terminó con los templarios, también trató de limitar la autonomía del condado de Flandes. Su objetivo final era la creación de una monarquía francesa fuerte y centralizada. 


El conde de Flandes, Guido de Dampierre, se enfrentó al rey Felipe el Hermoso, y acabó dando con sus huesos en la fría celda de una prisión francesa. 


Cuando Felipe el Hermoso se apoderó de Flandes se generó gran controversia. Los ricos patricios comerciantes tomaron partido por el francés y adoptaron como símbolo la flor de Lis. En el bando contrario se encontraban los artesanos (más pobres) cuya enseña era el león rampante.


En el año 1300 el rey francés Felipe IV abolió el condado de Flandes y lo incorporó a sus dominios. El noble Jacques de Chatillón, que se estableció en la próspera ciudad de Brujas, fue designado gobernador de la región.


En la madrugada del 17 al 18 de mayo de 1302 los ciudadanos de Brujas, contrarios a la presencia francesa, se amotinaron y asesinaron a la mayor parte de la guarnición gala de la ciudad. Este acontecimiento ha pasado a la historia con el nombre de "Maitines de Brujas".


Pieter Cornick y Jan Breydel fueron los principales líderes del Maitines de Brujas y del levantamiento flamenco contra el dominio de Francia. Los dos héroes tienen una estatua en la plaza más céntrica de la ciudad. 


Después de los Maitines de Brujas, las milicias flamencas derrotaron al ejército francés en Coutrai en la Batalla de las Espuelas de Oro. 


Los canales dibujan la estampa más típica de Brujas. En el año 1302 los vecinos de Brujas recuperaron la independencia para Flandes, y quién sabe si también la de la futura Bélgica. La orgullosa ciudad tiene en su altísimo campanario el símbolo de su determinación en la lucha por la libertad.


Roberto III de Flandes, "el León", hijo del desafortunado Guido de Dampierre, sucedió a su padre y firmó con el rey francés Felipe el Hermoso el tratado de Athis. Flandes recuperaba su autonomía. 


La batalla de las Espuelas de Oro generó un gran movimiento libertario no solo en Flandes. En el ducado de Brabante, su titular, Juan II, otorgó a los ciudadanos carta de derechos y privilegios.


A pesar de la agitación política del siglo XIV, la gente vivía feliz en Brabante. En Lovaina y Bruselas se celebraban ritos de la fertilidad de carácter anual, el Meyboom. Se plantaba un tronco - o palo - se ataban cintas y se danzaba a su alrededor. 


En 1312, una turba popular de Lieja, quemó vivos a más de doscientos nobles, con los que mantenían un largo conflicto. Esta fecha es conocida como el desastre de San Martín. 


En 1316 el príncipe obispo de Lieja, Adolfo de Marck, fue obligado a firmar la Paz de Fexhe, por los ciudadanos y nobles de Lieja. A partir de este momento el príncipe obispo estaba obligado a jurar lealtad a este documento que regula las relaciones entre el soberano y sus súbditos.


A la muerte de Roberto, el León de Flandes, fue su nieto, Louis de Nevers, el que se convirtió en nuevo conde de Flandes. Este príncipe había recibido una educación francesa y por tanto antepuso su fidelidad al rey de Francia frente a los intereses de los artesanos y comerciantes flamencos.


A mediados del siglo XIV el rey francés invitó a un banquete a los alcaldes de Brujas, Ypres y Gante. Cuando llegaron al salón de celebración había cojines en todos los asientos excepto en tres y los alcaldes no dudaron en doblar sus capas y sentarse sobre ellas. Cuando acabó la fiesta los alcaldes se levantaron para marchar y alguien les espetó que olvidaban sus capas. El orgulloso alcalde de Brujas, Simon van Aertrijcke, respondió "cuando asistimos a una comida los flamencos no tenemos la costumbre de llevarnos los cojines".


En el marco generalizado de la crisis del siglo XVI, entre los años 1323 y 1328 se produjo una rebelión del campesinado flamenco, que terminó trasladándose también a las ciudades.


Nicolaas Zannekin lideró el levantamiento campesino del Flandes marítimo frente al estamento nobiliario. La revuelta provocó la intervención del rey francés Felipe VI Valois que con su ejército aplastó a los valerosos flamencos en la batalla de Cassel en 1328.


Tras la victoria francesa, el monarca exigió que rodaran cabezas, como la del alcalde de Brujas Willem de Deken. La ciudad fue obligada a derribar sus murallas y el canal Zwin, única salida al mar de la urbe, empezaba a colmatarse. A partir de este momento comenzaba Brujas una lenta y exasperante decadencia.


La torre de la iglesia de San Nicolás es uno de los orgullos de Gante. Sus pañeros y tejedores comerciaban con Inglaterra, y la ciudad aprovechó la decadencia de la vecina Brujas, para convertirse en la primera urbe de Flandes.


Cuando estalló la Guerra de los Cien Años el conde de Flandes Luis de Nevers tomó partido por el bando francés y como consecuencia de esta decisión, Enrique III de Inglaterra rompió sus relaciones comerciales con las ciudades flamencas. Los comerciantes ganteses se sintieron perjudicados y comenzaron a organizar movimientos de protestas. El paisano Jacob van Artevelde se puso al frente de la rebelión. 


Jacob se reunión con el rey inglés. Eduardo III se comprometió a volver a enviar la preciada lana a los talleres flamencos. A cambio, los ganteses ofrecían mantenerse al margen del conflicto entre franceses e ingleses. 


Eduardo III y su esposa, Felipa de Henao, se asentaron en Flandes y los ciudadanos de Gante, y sus aliados, lo reconocieron rey de Francia. El conflicto entre ingleses y franceses era imparable. Al final los flamencos no fueron tan neutrales. Y es que nunca se pude ser neutral cuando hay dinero de por medio.


Las milicias de Gante se pusieron bajo las órdenes del rey Eduardo III, mientras que el legítimo conde de Flandes, Luis de Nevers, se vio obligado a buscar asilo en Francia.


En 1340 se produjo la batalla de Sluys, la primera de la Guerra de los Cien Años. En la rada de Sluys (Esclusa) la flota inglesa, dirigida personalmente por Eduardo III, derrotó a su homónima francesa. Lo que aún no ha podido ser aclarado (o no se ha querido) es la participación flamenca en la contienda. 


Jacob Artevelde fue un auténtico visionario e inteligente hombre de estado, gracias a sus acciones políticas, la futura unificación de Bélgica era una posibilidad. Organizó una especie de federación con Brujas, Gante e Ypres. Más tarde se sumaron Limburgo, Brabante, Frisia, Henao, e incluso Holanda y Zelanda. 


Cuanto más poderoso es un hombre, más peligrosos son sus enemigos. A pesar de los servicios que Jacob Artevelde había prestado a Gante, los tejedores instigados por Gerard Denis lo asesinaron una cálida noche del mes de julio del año 1345. Su cuerpo fue arrastrado y abandonado. 


En 1346 se produjo la batalla de Crecy. Al final del día la victoria cayó del lado inglés. Juan I el Ciego, conde de Luxemburgo y rey de Bohemia murió durante el combate. El Príncipe Negro, Eduardo de Woodstock, aunque rival, no dudó en mostrar sus respetos ante el cadáver del valiente caballero invidente. 


En el año 1356, Juana de Brabante, hija del duque Juan III, y su esposo, Wenceslao I, duque de Luxemburgo, Brabante y Limburgo, acudieron a Brabante y fueron recibidos con gran regocijo y jubileo. Desde este momento, y a lo largo de la historia, ha sido habitual que los soberanos belgas después de haber sido coronados, realicen estas visitas ceremoniales y festivas a las principales ciudades del reino.


Las revueltas antiseñoriales y anticlericales del siglo XIV tuvieron, al menos en Lieja, un final feliz con el establecimiento del Tribunal de la XXII que defendía a los ciudadanos de las posibles arbitrariedades del episcopado y de sus funcionarios. 


La vida durante la Edad Media era dura, el hambre, las guerras y la peste negra causaban estragos entre una desgraciada población. El fervor religioso hizo el resto. Los flagelantes predijeron los mayores desastres y culpaban de los males a la falta de fe y de compromiso con Dios. Para dar ejemplo de sumisión, y de paso espiar los pecados (propios y ajenos) castigaban sus cuerpo y doblegaban el espíritu. 


En el contexto de la guerra civil de Brabante, Luis II de Flandes, conocido como "el Malo" conquistó Brabante y tomó la ciudad de Bruselas. En octubre del año 1356, amparado en la oscuridad de la noche otoñal, Everard t'Serclaes escaló los muros de Bruselas, y al frente de un grupo de patriotas, consiguió liberar la ciudad. Everard se convirtió en una persona influyente en la vida política de Bruselas pero terminó siendo asesinado por enfrentarse a los más poderosos. En la Grand Place de la capital belga existe una estatua dorada suya. Cuenta la tradición que tocarla da suerte y asegura una nueva visita a Bruselas.


Luis II el Malo, conde de Flandes, de Borgoña y de Artois era un político astuto, inteligente y diplomático, que consiguió gran independencia con respecto a su señor, el rey de Francia. 


Luis el Malo encontró muchas dificultades para ejercer su autoridad en Flandes, especialmente en la levantisca y rebelde ciudad de Gante. Jan Hyoens (antiguo compañero de Artevelde), al frente del "Witter Kaproenen", una especie de cuerpo de policía ciudadana (al estilo de las Hermandades castellanas) cuyo color distintivo era el blanco, protagonizó una rebelión en el año 1379. 


El levantamiento del Witter Krapoene  resultó contagioso y en poco tiempo se produjo una rebelión en Lovaina, la capital de Brabante. Pieter Couterel, consiguió aglutinar a su alrededor a nobles y artesanos, ocupó el ayuntamiento, encerró a sus concejales y se convirtió en el rector de la ciudad. 


Los ganteses, para dirigir el levantamiento contra el conde de Flandes, eligieron a Philip van Artevelde, el hijo de otro Artevelde revolucionario, Jacob. Era un hombre valiente, pero menos talentoso que su padre. La causa que defendió se perdió en el camino. 


En 1382 Philip van Artevelde dirigió a las milicias gantesas hasta las puertas de Brujas, procediendo a tomar la ciudad. El conde Luis II, gracias a un disfraz, consiguió salvar la vida y huir de la ciudad.


Luis el Malo recibió la ayuda del rey de Francia Carlos VI y juntos aplastaron la rebelión de Gante, Su líder, Philip van Artevelde, murió en el campo de batalla. Poco después, tras la muerte de Luis, los ciudadanos de Gante firmaron el tratado de Tournai y  aceptaron a Felipe II el Atrevido, esposo de Margarita (hija de Luis el Malo) como nuevo conde de Flandes. 


Jacob van Maerlant, autor de más de 23.000 versos, nació cerca de Brujas, en Damme y es uno de los más celebrados poetas flamencos de finales de la Edad Media. Cantó en un lenguaje puro el amor a su país. 


Renart el Zorro es el protagonista de una serie de cuentos, historias y fábulas que se escribieron en francés en el siglo XIII. Renart, un zorro algo travieso es el principal protagonista, y el lobo Ysengrin es su más enconado enemigo.


Gerardo Groote, diácono reformador e iniciador de la "devotio moderna" fundó la comunidad de los "Hermanos de la Vida Común" . En el seno de esta congregación religiosa recibían su educación muchos muchachos jóvenes. 


Jan van Ruysbroek, una de las figuras culminantes de la cultura medieval en Bélgica. Místico y prior, legó una prolífica obra escrita en lengua flamenca.


En el siglo XIII el arte gótico sustituyó  paulatinamente al románico, y se empezaron a construir preciosa iglesias, como Nuestras Señora de Huy situada en el Principado de Lieja.


Gante, año 1369, se celebra la boda entre Margarita III de Flandes - la hija de Luis el Malo - y Felipe el Atrevido, duque de Borgoña. A partir de este momento el Condado de Flandes quedó integrado en el Ducado de Borgoña. Ambos estados unieron sus respectivos destinos. 


El hijo de Margarita y Felipe se llamaba Juan y ha pasado a la historia como Juan sin Miedo. Se casó con Margarita de Baviera y con este matrimonio la futura asociación de todas las regiones de Bélgica ya estaba preparada. 


Juan Sin Miedo, duque de Borgoña y conde de Flandes fue asesinado en el puente de Montereau por sicarios enviados por el futuro rey de Francia Carlos VII que pretendía ejercer la regencia en estos territorios.


Felipe III el Bueno, conocido como Gran Duque de Occidente, hijo de Juan Sin Miedo, dirigió los destinos de Borgoña, Flandes incluido durante casi cincuenta años. Durante su reinado Borgoña se convirtió en uno de los estados más prósperos de Europa, y una de sus capitales, Dijon, en un destacado centro de irradiación cultural.


Felipe el Bueno agrandó su posesiones hasta prácticamente duplicar la superficie de los territorios heredados. Conquistó o anexionó Namur, Brabante, Limburgo, Henao, Holanda, Frisia, Zelanda, la diócesis de Lieja y los pueblos del Somme. El conjunto territorial empezó a ser conocido como Países Bajos Borgoñones.


Felipe el Bueno, Gran Duque de Occidente, fue un soberano admirado y respetado en toda Europa. En el escudo de Borgoña aparecen simbolizados los territorios que integraban el ducado: flores de lirio sobre campo azul representan a Borgoña, león de oro sobre campo negro de Brabante, león rojo sobre campo de plata de Limburgo y el león negro rampante sobre campo de oro, símbolo del condado de Flandes.


Juan IV fue duque de Brabante y de Limburgo, hijo de Antonio de Brabante (muerto en la batalla de Agincourt) y nieto de Felipe el Atrevido. Juan fue un hombre débil y un príncipe ciertamente incompetente.


Juan IV de Brabante fundó la prestigiosa universidad de Lovaina.


Jacqueline de Baviera fue la última condesa autónoma de Henao, Holanda, Zelanda y Frisia. Tuvo una vida agitada, se casó cuatro meses y poco antes de morir fue obligada a entregar todas sus posesiones a su primo el duque Felipe el Bueno.


La diplomacia y un competente ejército eran los pilares del poder político de Felipe el Bueno. Los disciplinados arqueros y ballesteros borgoñones eran soldados reconocidos por su eficacia y valentía. 


El símbolo de la independencia y privilegios de Lieja era el famoso "perron", similar a los rollos de la justicia de los pueblos españoles. Con el pretexto de proteger a su sobrino, el príncipe obispo Luis de Borgón, Felipe el Bueno extendió sus redes sobre Lieja e intervino activamente en los asuntos de la ciudad. 



Felipe el Bueno era aficionado a celebrar fastuosos banquetes con decenas de invitados de postín. En uno de ellos, organizado en Lille, mediante una ceremonia conocida como "el voto del faisán" juró organizar una cruzada para liberar Constantinopla del yugo otomano. 


Felipe III el Bueno se casó tres veces. La tercera de sus esposas fue la hermosa Isabel de Portugal, la hija de Joao I y Felipa de Lancaster. De este matrimonio nació un niño, el futuro Carlos el Temerario.


Con motivo de su matrimonio con Isabel de Portugal, Felipe III fundó la Orden de Caballería del Toisón de Oro en la ciudad de Brujas. Siguiendo el modelo inglés en principio estaba constituida por veinticuatro de caballeros, que vestían túnica carmesí y lucían una cadena de oro pendiendo del cuello. Haciendo una referencia a la leyenda de Jasón y el Vellocino de Oro, la piel del carnero se convierte en el símbolo de la orden. 


En el año 1453 los levantiscos ganteses volvieron a hacer de las suyas y se rebelaron contra la autoridad de Felipe el Bueno. El duque los aplastó en la batalla de Gavere. El portaestandarte de Gante, Seyssens murió en el campo de batalla mientras sujetaba su bandera con la mano derecha. Este derrota significó el final de los levantamientos urbanos y un paso decisivo en la centralización del poder del Duque sobre las ciudades. 


El Gran Consejo de Borgoña fue el primer órgano de gobierno del país. Al frente se situó el canciller Nicolás Rollin, que además fue mecenas y benefactor. 


Felipe el Bueno era inflexible con todos aquellos que se oponían a sus planes, especialmente si éstos buscaban la ayuda de potencias extranjeras. Una disputa con el príncipe de Lieja acabó con la ocupación y el saqueo de la ciudad de Dinant por parte de las tropas de Felipe que entraron a hierro y fuego en la población. 


En 1467 Carlos el Temerario sucedió a su padre y se convirtió en Duque de Borgoña. Durante toda su vida persiguió incansablemente su sueño, convertirse en un auténtico rey. 


Uno de los adversarios más peligrosos para Carlos el Temerario fue el rey de Francia Luis XI. En cierta ocasión en la que estaban reunidos, el iracundo duque borgoñón no dudó en convertir al monarca galo en su prisionero. En esta ocasión Carlos obligó a Luis que lo apoyase en un conflicto abierto que mantenía con Lieja. 


Carlos, contando con la ayuda del rey Francés, se lanzaron contra la ciudad de Lieja. 600 hombres, dirigidos por Gosuin Strailhe lanzaron durante la noche del 28 de octubre de 1468 un rápido ataque sorpresa sobre el campamento borgoñón situado en la colina de Beuren, situada en la parte alta de Lieja. La arriesgada maniobra resultó un fracaso, no hubo superviviente entre los asaltantes y al día siguiente, Carlos el Temerario, castigó con dureza a la ciudad. 


Una noble inglesa, Margarita de York, fue la tercera esposa de Carlos el Temerario. El duque tenía una hija llamada Maria de su segundo matrimonio. Madrastra e hijastra mantuvieron una estrecha relación casi fraternal. 


En 1477, con el objetivo de controlar la antigua Lorena, Carlos el Temerario prepara el asedio de la ciudad de Nancy. Durante el sitio, y en unas circunstancias todavía no aclaradas del todo, el duque fue asesinado. Su cadáver fue abandonado a merced de los lobos. Tres días después se halló el cadáver, desfigurado y medio devorado por las alimañas. 


María heredó las posesiones de su padre con veinte tiernos añitos. Poco pudo hacer la voluntariosa María frente a las pretensiones del rey de Francia, y en la práctica, perdió el control sobre Borgoña, Picardía, Alsacia, Lorena y otros territorios. 


María de Borgoña encontró esposo y protector en la figura de Maximiliano de Habsburgo, flamante emperador del Sacro Imperio Románo Germánico.


El matrimonio de María y Maximiliano trajo consecuencias determinante para los territorios de los que estamos hablando. Desde este momento  la familia Habsburgo va a regir los destinos de las provincias de Bélgica y Países Bajos.


María y Maximiliano tuvieron dos hijos, Margarita y Felipe. El joven príncipe tenía cuatro años cuando su madre murió víctima de las herida provocadas por una brutal caída de su caballo mientras participaba en una cacería. 


A finales del siglo XV se produce un trasvase de poder y prosperidad en tierras belgas, mientras Amberes se convertía en uno de los principales puertos del Norte de Europa, Flandes sufría un lento deterioro. La sedimentación del Zwin, el canal que comunicaba el mar del Norte con Brujas, ponía punto y final a la época dorada de la ciudad y la relegaba al ostracismos. Los turistas y viajeros el siglo XX la volvieron a poner en el mapa.


El siglo XV fue le siglo del Renacimiento, una época de gran esplendor cultural. Poetas, literatos, retóricos y dramaturgos proliferaron por toda Europa, la gente acudía al teatro y disfrutaba con los festejos populares callejeros.


En arquitectura fue la época dorada del gótico flamígero, los edificios del país siguen despertando la admiración quinientos años después de su construcción. El maestro Mateo Layens levantó el precioso ayuntamiento de Lovaina en un cuidado estilo gótico brabantino. 


El ayuntamiento de Bruselas es otro de los más celebrados ejemplos del gótico civil brabantino. Diseñado por Jan van Ruysbroek, el arquitecto predilecto en la corte de Felipe el Bueno, sigue presidiendo la Gran Place, centro neurálgico de la vida social en la capital belga. 


Otro de los artistas que trabajo en la exquisita corte borgoñona de Felipe el Bueno, fue Claus Sluter, máximo exponente de la escultura gótica. Las tumbas de los duques de Borgoña y el pozo de Moisés en Dijón, son dos de sus obras más destacadas.


Los hermanos Van Eyck, incluidos en el grupo pictórico conocido como de "los primitivos flamencos" también contribuyeron a la proyección cultural de Flandes. El retablo "la Adoración del córdero místico" en la catedral de San Bavón en Gante es una de las obras maestras de la historia del arte europeo. Aunque Jan van Eyck no fue el inventor de la pintura al óleo (como se mantuvo durante mucho tiempo) fue uno de los primeros artistas en generalizar su uso.


Otros artistas como Van der Weiden y Van der Goes también pertenecen a la escuela de los primitivos flamencos. Hans Menling decoró la arqueta donde se encuentran los restos de San Úrsula conservada en el Hospital de San Juan de Brujas.


Antes de que finalizara el siglo XV, ya se habían establecido en la región algunos talleres de impresión. El maestro , y editor, Dirk Martens abrió uno de las primeras imprentas en la ciudad de Aalst. 


El hijo de María de Borgoña, Felipe el Hermoso se casó con Juana de Castilla, la hija de los Reyes Católicos. Formaron un matrimonio ciertamente hermoso, pero infeliz. Los celos y la histeria marcaron la personalidad de una Juana "la Loca" maltratada por la historia.



Felipe el Hermoso y Juana la Loca tuvieron seis hijos: Leonor, que más tarde se convirtió en reina de Francia, nuestro Carlos I de España y V de Alemania, María, reina de Hungría, Fernando, rey de Hungría y también Emperador, Isabel, reina de Suecia, Dinamarca  y Noruega, y Catalina, reina de Portugal.



Felipe el Hermoso murió en Burgos en 1506 víctima de unas extrañas circunstancias, y su hermana Margarita de Austria se hizo cargo de la educación de sus hijos. Margarita se convirtió en regente de los Países Bajos y se instaló en Malinas. Desde esta ciudad gobernó con astucia y sabiduría. A su muerte fue enterrada en el Monasterio Real de Brou en Bourg en Bresse (Francia).


Al comienzo del reinado de los Habsburgo, un oscuro personaje llamado Willem van der Marck, conocido como "Jabalí de las Ardenas"  luchó por controlar el Principado de Lieja. En un primer momento Willem mató al príncipe arzobispo, Luis de Borbón, y más tarde intentó elevar al episcopado a su propio hijo. El papa no reconoció el nombramiento y poco tiempo después, el "Jabalí de las Ardenas" fue atrapado y ejecutado.


En 1500 nacía en Gante Carlos, el hijo mayor de Felipe y Juana, destinado a convertirse en un nuevo Carlomagno. Con 16 años se convirtió en rey de España (perdón de Castilla, de Aragón y de Navarra), y con 19 heredó Austria y fue elegido emperador. 


Carlos V organizó el nuevo mapa de las Diecisieta Provincias, que se extendían por  (parte de) los estados actuales de Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Norte de Francia y Oeste de Alemania. Las Diecisiete Provincias eran; condado de Holanda, condado de Zelanda, condado de Flandes, condado de Artois, condado de Henao, condado de Namur, condado de Zutphen, ducado de Brabante, ducado de Luxemburgo, ducado de Limburgo, ducado de Güeldres, señorío de Overijssel, señorío de Groninga, señorío de Frisia, señorío de Utrecht, señorío de Malinas y marquesado de Amberes. 


Para defender las XVII Provincias Carlos V fundó un cuerpo de élite, formado por parte de la nobleza belga, que había ganado fama, prestigio y experiencia militar combatiendo en Europa y norte de África.


Los soldados belgas formaron parte de los ejércitos imperiales que vencieron a Francisco I en Pavía y a los príncipes protestantes alemanes de la Liga de Esmalcada en la batalla de Mühlberg. Tiziano pintó al emperador Carlos V dirigiendo sus tropas en Mühlberg. 


Cuando murió su tía, Margarita de Austria, el emperador Carlos pidió a su hermana María, viuda del rey húngaro Luis II (caído en la batalla de Mohacs), que se hiciese cargo de la regencia en los Países Bajos. María de Hungría se instaló en Bruselas en compañía de un fiel servidor, el intelectual Nicolás Olahus. 


En cierta ocasión se organizó una especie de carnaval en honor del rey Carlos. Los participantes estaban ataviados con plumas y vestimentas incas. Este es el origen de los "gilles" unos personajes típicos del carnaval belga. 


Carlos era un emperador muy popular, pero en su ciudad natal, tradicional foco de liberalismo, se desarrollaron algunos movimientos de rebelión contra su autoridad. Por supuesto, los cabecillas fueron duramente castigados. Muchos fueron ahorcados y muchos otros obligados a pasear por las calles pidiendo clemencia con una soga atada a su cuello. Gante tenía en su mítica campana Roeldan uno de sus símbolos, y como medida represiva, el emperador ordenó que fuese descolgada del campanario. 


La Reforma protestante se extiende por Europa, las ideas de Martín Lutero y Juan Calvino se escuchan en plazas, ciudades, monasterios, e incluso en campo abierto (Hagen Sermón) de las XVII Provincia, ante el celo y la preocupación del emperador Carlos. 


Las ideas protestantes provocaron una enérgica reacción entre los círculos católicos. Anna Bijns, una humilde beguina y poetisa de Amberes, escribió apasionados poemas con la finalidad de combatir un movimiento considerado herético.


Para combatir el creciente números de protestantes los monarcas católicos, entre los que se contaba el emperador Carlos, utilizaron la Inquisición, una institución a la que dotaron de cuantiosos recursos. Muchos herejes (de todo tipo) fueron quemados vivos entre el fervor popular.


Adriano de Utrecht, hombre de confianza de Carlos V, se convirtió (con el apoyo del emperador) en Sumo Pontífice. Desde la Santa Sede, Adriano VI inició un intento de reforma de la Iglesia Católica. (¿un precedente de la Contrarreforma?). Adriano VI conocido como "El Pontífice Bárbaro" fue, hasta la elección de Juan Pablo II (Karol Wojtila) el último papa no italiano.


El siglo XVI coincide con una de las épocas de mayor prosperidad en la historia de Bélgica y los Países Bajos. Lodewijk van Berken, natural de Brujas y que desarrolló su oficio en Amberes, fue cortador de diamantes. Algunas fuentes lo consideran el inventor de esta joya. En el futuro el comercio de diamantes contribuyó al enriquecimiento de la ciudad de Amberes.


Durante el Renacimiento se hizo popular la confección de complicadas y exquisitas piezas de encaje, especialmente en Brujas. El preciado encaje de Flandes se convirtió en un producto muy apreciado y valorado en los mercados europeos. 


Los nobles y burgueses, gente de dinero y posibles, tenía enormes casonas, palacios y mansiones, y gustaban utilizar tapices de grandes dimensiones para adornar sus paredes. Los tejedores y tapiceros de Bruselas alcanzaron, en esta época, fama mundial. 



Carlos V autorizó que se excavara el canal de Willebroeck. Esta vía fluvial artificial comunica Bruselas con el Escalda, y desde allí al mar del Norte. De esta forma Bruselas pudo aumentar su influencia y prosperidad. Desde siempre el comercio ha sido fuente de riqueza.


Durante el reinado de Carlos, la ciudad de Amberes se convirtió en la primera ciudad del mundo. Numerosas carabelas fueron amarradas en su dinámico puerto. El italiano Ludovico Guicciardini llamaba a Amberes "la ciudad que estaba abierta a todas las naciones". 


Amberes debe su prosperidad, en gran parte, a sus banqueros.  Un rico banquero, Jan Daens, recriminó al mismísimo emperador Carlos V haber perdido las sumas prestadas por él.


Christophe Plantin (Cristobal Plantino, y su yerno (y sucesor) Jan Moretus, fueron, además de artistas y académicos, reputados impresores y libreros. 


Figura imprescindible del Humanismo europeo fue Erasmo de Rotterdam, gran conocedor del latín, del griego y de la Antigüedad Clásica, el autor de "Elogio a la locura" fue conocido en su tiempo como "príncipe de los ingenios". 


En el siglo XVI, Andrea Vesalio, nacido en Bruselas, aunque desarrolló su carrera en diversas ciudades de Europa. estableció los fundamentos de la anatomía y de la cirujía. 


Rembert Dodoens, nacido en Malinas, médico y botánico, está considerado, por sus obras y estudios, uno de los padres de la botánica. 


Gerardus Mercator, geógrafo, matemático y cartógrafo, pionero de la geografía moderna, ideo un sistema de proyección cartográfica y empleo, por vez primera, el término atlas. 


Isabel de Portugal, esposa de Carlos V y emperatriz consorte, fue una mujer humilde que gozó del amor y el respeto de los flamencos. El heredero Felipe, Juana y María fueron sus hijos. Lamentablemente Isabel murió siendo muy joven. 


En esta época se construyeron maravillosos edificios religiosos, como la colegiata de Santa Valdetrudis en Mons. 


Entre los edificios civiles construidos en época de Carlos V destaca el ayuntamiento de Oudenaarde, una obra de Hendrik van Pede. 


En el siglo XVI Everhard van der Marck - Erardo de la Marca - era el príncipe arzobispo de Lieja. Durante su reinado Erardo reconstruyó el palacio episcopal que se encontraba en un estado ruinoso. El gran patio - Cour d'Honeur - rodeado de columnas era el espacio más destacado del conjunto arquitectónico. 


Quinten Matsijs era un trabajador del metal, famoso pintor y herrero. En Amberes se admiraba sus obras de hierro forjado.


El más notable pintor de la época de Carlos V fue Pieter Brueghel "el Viejo".


Orlando di Lasso fue uno de los músicos más relevantes del Renacimiento.


La gente del Renacimiento vivía con fervor los festivales, las fiestas y las procesiones. En la ciudad de Mons aún se celebra hoy la procesión del Carro de Oro (Doudou) cuyo origen podemos rastrear en época medieval.


El noble caballero Maximilian von Beuren antes de morir bebió una copa de vino a la salud del emperador Carlos V.


El 25 de octubre de 1555 un agotado Carlos V reunió a los Estados Generales de los Países Bajos en Bruselas para anunciar su abdicación. Acto seguido se retiró al monasterio extremeño de Yuste.


El hijo de Carlos V, Felipe II heredó España, las Dos Sicilias, los Países Bajos y América. El nuevo rey había recibido una educación española y nunca llegó a comprender el carácter nacional de los belgas. Felipe II, con dominios repartidos por América, Europa, Asia y Oceanía, fue uno de los monarcas más poderosos de la Historia. 


En el escudo de armas de Felipe II aparecen representados, España, Portugal, Castilla, León, Aragón, Austria, Brabante, Borgoña y Flandes. 



Felipe II mandó la construcción del Monasterio de San Lorenzo en El Escorial, a escasos kilómetros de Madrid, nueva capital de sus territorios. 


Felipe II nombró a su medio hermana Margarita de Parma regente en los Países Bajos. 


Para ayudar a Margarita en el gobierno de los Países Bajos Felipe II estableció un consejo presidido por Granvela, arzobispo de Malinas. La nobleza belga fue siempre hostil a la figura de Granvela. 


Felipe II impuso en los Países Bajos una política de represión política y opresión religiosa. Guillermo de Orange "el Taciturno" aglutinó a su alrededor a todos los descontentos y se convirtió en la cabeza visible de la oposición anti española.


El Compromiso de los Nobles, presentado ante la regente Margarita de Parma, pedía la abolición de la inquisición y que cesaran las persecuciones contra los protestantes. Sus miembros eran conocidos como mendigos. Este movimiento se enmarca en los precedentes de la Guerra de los Ochenta años (1568 - 1648), el conflicto que marcará la independencia de los Países Bajos.


La iniciativa de los mendigos envalentonó a la turba que se dedicó a asaltar iglesias y destruir imágenes. Una auténtica orgía de destrucción inconoclasta.


Cuando Felipe II tuvo noticia de los levantamientos, sustituyó a Margarita de Parma por el terrible y tristemente famoso Duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel.


En 1567 el Duque de Alba entró en Bruselas al frente de unos diez mil soldados, los famosos Tercios de Flandes. Empezaba un régimen de terror.


La primera medida que tomó el Gran Duque de Alba fue la instauración del "Tribunal de la Sangre" encargado de juzgar a todos los implicados en los tumultos y revueltas contra la Corona Española.


Dos grandes nobles belgas, Lamoral conde de Egmont, y Felipe de Montmorency, fueron decapitados en Bruselas en 1568 acusado de traición por orden del duque de Alba. 


Los Mendigos del Mar, marineros y pescadores que se oponían al dominio español y acabaron convertidos en piratasl, recibieron patentes de corso de manos de Guillermo de Orange "el Taciturno" para que actuasen contra los intereses españoles en el mar del Norte. 


Luis de Requesens sustituyó al duque de Alba como gobernador de los Países Bajos. Requesens tuvo que hacer frente tanto a los rebeldes de Guillermo el Taciturno, como a los diversos motines entre sus tropas. Malherido y agotado falleció en Bruselas. 


Tras la muerte de Requesens, y antes de que se nombrase un nuevo gobernador, representantes de las XVII Provincias se reunieron en Gante y establecieron una serie de condiciones para firmar la paz con España. Este acontecimiento se conoce como la Pacificación de Gante. 


 En 1576 las tropas españolas amotinadas, a las que se les debían varias soldadas, dirigidas por Sancho Dávila, saquearon Amberes, perpetrando una auténtica masacre. Este acontecimiento es recordado entre los países protestantes como "la furia española".  


Don Juan de Austria - hermanastro de Felipe II - llegó a Flandes con el objetivo de recuperar el control.El hombre que derrotó a los turcos en Lepanto no pudo someter a la brava resistencia de las XVII Provincias. 


Don Juan de Austria se empleó a fondo, y aunque los Tercios Viejos consiguieron derrotar al ejército federado en la batalla de Gembloux (1578) el gobernador falleció poco después. 


El sucesor de Juan de Austria fue Alejandro Farnesio, hijo de Margarita de Parma, un excelente militar y hábil diplomático, que con paciencia consiguió restituir el control de Felipe II sobre las provincias meridionales de los Países Bajos.


Christina de Lalaing dirigió - en ausencia de su esposo el condestable Pierre de Melun - la defensa de la ciudad de Tournai cuando fue asediada por las tropas de Alejandro Farnesio.


En 1585 Alejandro Farnesio, "el Rayo de la Guerra" obtuvo una importante victoria durante el asedio de Amberes. En la defensa de la ciudad, los amberinos lograron volar un puente que había levantado Alejandro para cerrar el tráfico a través del Escalda. 


Farnesio había conseguido recuperar las diez provincias del sur, mientras que las siete provincias del norte confirmaban su independencia en 1579. El país estaba agotado y las heridas de la larga guerra estaban presentes en cualquiera de sus rincones. 


Tijl Uilenspiegel es un  personaje del folklore y la literatura holandesa, buhonero, vagabundo y pícaro. Un auténtico superviviente en una época complicada. 


Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II, y su esposo Alberto de Austria, se convirtieron en los gobernadores de los Países Bajos. El matrimonio soberano hizo todo lo posible por recuperar la prosperidad del país. 


El archiduque Alberto tuvo que combatir contra las Provincias del Norte. En esta guerra destacó el general Ambrosio Spínola, responsable de la rendición de Breda. 


Fuente http://geschiedenisvanbelgie.blogspot.com.es/



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