miércoles, 4 de enero de 2017

COSIMO PATER PATRIAE.



Cosme de Médici es el prototipo de magnate italiano; guapo, rico, con buen gusto, preocupado por la cultura y amente de la belleza en todas sus expresiones. Un notable hombre de negocios que tomó las riendas de la familia con unos cuarenta años tras el deceso de su padre. Antes de eso, paso veinte años recorriendo el Occidente Cristiano y conocía a la perfección la situación económica general y estaba al tanto de las empresas de su padre.

Heredó prósperos negocios que incluían compañías comerciales y sociedades organizadas a través de filiales, que tenían su sede central en la bella Florencia. Cosme administró a las mil maravillas la fortuna y gracias a su ingente riqueza ejerció funciones púlicas en la ciudad, incluyendo la magistratura suprema de justicia, aunque siempre intentó mantenerse al margen de la poítica activa. Sus adversarios (todo hombre poderoso que se precie los tiene) lograron desterrarlo, mas sus negocios siguieron prosperando.

Para poder regresar a Florencia era necesario hacer política, así es que a partir de 1434 volvió a su ciudad, y durante treinta años se convirtió en el dueño absoluto, hasta el punto de ser considerado el Padre de la Patria.

Dirigió con maestría sus negocios y parte de la fortuna estaba invertida en bienes inmuebles (el ladrillo es el ladrillo), como palacios y mansiones, donde fue acumulando gran cantidad de oras de arte y de manuscritos, no para hacer negocios, sino para disfrute personal. De la misma manera reunió a su alrededor a diversos humanistas para conocer las ideas de Platón y de Aristóteles y se convirtió en el protector de reputados artistas como Donatello y Brunelleschi.


Yves Renouard escribió sobre él: “Amo político de Florencia, sin fundar una señorío, ni abandonar sus negocios, cristiano tradicional muy interesado en las investigaciones de los humanistas, hombre de buen gusto inclinado tanto hacia los consevadores como hacia los innovadores”.  
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