domingo, 3 de enero de 2016

MEHTERHANÉ, UNA BANDA SONORA PARA LA GUERRA.



Desde el origen mismo de la guerra, los combatientes marchaban al campo de batalla al son que marcaban los tambores o las cuernas. Con el tiempo la música fue incorporada como un elemento más del mundo militar y los ejércitos desfilan acompañados por sus bandas. Y el primero de esos ejércitos que contó con una banda de música permanente fue el otomano.


Mehter era una unidad especial dentro de la élite del ejército, los jenízaros, y desempeñaban dos funciones; montar la tienda del estado mayor (incluida la del sultán) y disponer de una orquesta cuya música simbolizara el poder del soberano. Existen referencias a mehterhané otomanas desde finales del siglo XIII y entre los instrumentos que tocaban podemos enumerar tambores, clarinetes, triángulos, platillos, crótalos, timbales de guerra y bombos.


A la hora de entrar en batalla los timbales y clarinetes avanzaban en vanguardia, la música estimulaba el espíritu combativo de las tropas otomanas, y el estruendo también amedrentaba al enemigo, insuflando el miedo en el ánimo del enemigo. En los momentos más solemnes los músicos vestían de gala, colocaban los timbales sobre camellos (o elefantes) y desfilaban al tiempo que lanzaban proclamas orales al estilo “Rahim Allah”.


Especialistas griegos y armenios eran los encargados de fabricar los instrumentos, mantenerlos y custodiarlos en unas estancias cercanas a Topkapi. Esta música “alla turca” influyó en la música militar europea, como en las bandas militares de Napoleón y en composiciones como las famosas “Marchas turcas” de W.A. Mozart y de Beethoven.


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