domingo, 13 de diciembre de 2015

PRIMERA BATALLA DEL MARITZA.



Antes de las grandes batallas entre las naciones balcánicas y el Imperio Otomano, como Kosovo, (segunda) del Maritza, Nicópolis o Varna, hubo otros choques, menos célebres, menos decisivos, pero igual de importantes para el futuro de la región. En 1363 los turcos tomaron Filipopolis (Plovdiv) y los cristianos se prepararon para el contragolpe. El rey húngaro Luis I el Grande se puso al frente de este intento de cruzada, a la que se unieron los serbios, los bosnios y posiblemente también los valacos. El ejército cruzado marchó hacia Edirne (Adrianópolis) con inusitada velocidad, pero las debilidades humanas dieron al traste con la misión. A dos jornadas de camino del objetivo, las huestes acamparon a orillas del río Maritza y se entregaron a la bebida y el desenfreno para celebrar el rápido avance y la más que probable victoria. Entonces, en medio de la noche, la caballería ligera otomana surgió de la nada, para lanzarse en un certero ataque y desbaratar a las extramotivadas tropas cristianas. Los supervivientes las pasaron canutas para huir por el Maritza, que bajaba crecido aquella jornada, y poner a salvo sus vidas. Entre ellos el propio monarca húngaro.  
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