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martes, 3 de noviembre de 2015

SIPAHIS, CABALLEROS FEUDALES OTOMANOS.



La espina dorsal de la caballería otomana estaba formada por los sipahis, una suerte de caballero feudal. Estos sipahis recibían un feudo en virtud de sus méritos, en este caso la nobleza de cuna no era un motivo legal para heredar uno de estos feudos. Y de acuerdo con la envergadura de las tierras entregadas, el sipahi estaba obligado a aportar un determinado número de caballeros armados. Obligados a acudir a la llamada de guerra, si hacían caso omiso, perdían su feudo. No tenían permitido ni vender, ni donar, ni legar a sus herederos el feudo. Los hijos de los grandes señores recibían al principio un pequeño feudo para poner a prueba sus aptitudes militares y su lealtad. El albanés Jorge Castriota, caballero sipahi, desertó del ejército del sultán después de combatir en varias ocasiones para él y reclamó para si el principado de su padre – Gjon Castriota – que había sido fragmentado en pequeños feudos. 

Los sipahis eran un efectivo cuerpo de caballería moderno y muy superior a los anquilosados caballeros pesados de la Europa Occidental. Armados con maza y arco, eran capaces de realizar complejos movimientos, desplegarse y reagruparse sin perder nunca la cohesión. Se complementaban perfectamente con los jenízaros. En batalla cubrían los flancos y estaban destinados a la ofensiva, una vez que los jenízaros habían desbaratado el ataque enemigo. Las dos alas sipahis penetraban entre los caballeros previamente contenidos por las flechas de los jenízaros y tenían el privilegio de decidir el resultado definitivo de la batalla. Otro de sus cometidos era lanzar el asalto definitivo a las ciudades asediadas, como en la conquista de Constantinopla. 



sábado, 31 de octubre de 2015

AKINDSCHIS, CABALLERÍA LIGERA OTOMANA.



Rápidos jinetes, armados con espada, escudo, una lanza y una maza, campaban a su anchas y lanzaban mortíferos ataques en el lugar menos esperado por los incautos enemigos cristianos. Akindschis es el nombre de la caballería turca dedicada a merodear, la rapiña, a rápidas incursiones y a la guerra de guerrillas. Era una cuerpo irregular, reclutado entre los capas menos favorecidas de la sociedad y se trataba del último vestigio de la ancestral caballería de las estepas. Formaban con sipahis y jenízaros la base del poderoso (y por momentos imbatible) ejército otomano. 

Se organizaban en unidades de diez, cien y mil efectivos, y en campañas de gran envergaduua, actuaban como avanzadilla del ejército principal, aseguraban puentes y capturaban prisioneros para interrogarlos. Tremendamente eficaces, su fuerza consistía en la rapidez con que penetraban en los territorios cristianos fronterizos. Combatían por dos motivos; la guerra santa y el botín (no recibían un sueldo). Los ejércitos cristianos que se enfrentaban con los turcos no disponían de unidades de este tipo. Cuando la caballería pesada nobiliaria lograba alcanzar el campo de batalla, los rápidos akindschis ya habían regresado a su campamento después de haber saqueado los campamentos enemigos. 


lunes, 26 de octubre de 2015

JENÍZAROS, FLOR Y NATA DEL EJÉRCITO OTOMANO.


Consumados arqueros, expertos en el arte de la esgrima, los jenízaros, flor y nata del ejército otomano, guardia pretoriana leal al sultán, formaban en batalla, un sólido frente, prácticamente imposible de romper. Este cuerpo, auténtica élite del ejército turco durante siglos, estuvo considerado una de las mejores infanterías de toda Europa. Un modelo de disciplina táctica para los ejércitos occidentales a partir del siglo XVI. 


Desde mediados del siglo XIV los turcos se fueron convirtiendo en una potencia de primer orden en Europa Centro Oriental. En un principio en sus ejércitos la élite social luchaba a caballo, pero esto planteaba algunos problemas, como cuando debían iniciar un asedio, combatir contra las recias armaduras de los caballeros europeos o maniobrar en terrenos complicados. Por otro lado, es probable que los turcos quedaran impresionados con la efectividad de los famosos almogávares, a los que vieron combatir en el Oriente Mediterráneo. Fuera como fuese, el caso es que en 1330 Orhán I creó el cuerpo de los jenízaros – yeni ceri o soldados nuevos – a partir de mil prisioneros cristianos a los que se les dio a elegir; ser vendidos como esclavos o convertirse al Islam y luchar por el sultán. A partir de 1362 estos jenízaros comenzaron a ser reclutados mediante un sistema de leva forzosa; devshirme


Concebidos como un ejército antifeudal, para contrarrestar el creciente poder de la aristocracia de rancio abolengo, los jenízaros combatían a pie. Se protegían con una armadura de láminas (más ligera que la europea) y eran expertos arqueros, capaces, tras un duro entrenamiento, de lanzar entre 20 y 25 flechas por minuto. Para la lucha cuerpo a cuerpo utilizaban el sable curvo, la lanza y el hacha. Tenían un modo de luchar defensivo, y según la índole de la posición, cavaban trincheras, elevaban trincheras o sembraban el campo de estacas (como en la batalla de Nicópolis 1396). En las batallas campales mantenían la posición en el centro, para fortalecer la infantería y cuando la caballería enemiga cargaba, los jenízaros la cubrían con una interminable lluvia de flechas (en el momento preciso la caballería turca lanzaba el contragolpe). En la batalla de Varna (1444) los jenízaros fueron capaces de resistir la carga de la caballería húngara preparando el terreno para la victoria turca. 


Otro de sus cometidos era lanzar el asalto definitivo a las ciudades asediadas, como en la conquista de Constantinopla.


miércoles, 29 de abril de 2015

ORHAN I



Orhan I, bey del recién nacido Imperio Otomano entre 1326 y 1359, hijo de Osmán I fundador de la dinastía Osmanlí y Otomana, y de la princesa turcomana Malhun Hatun, conquistó Bursa que convirtió en capital y suma a sus dominios Bitinia y Nicomedia. Orhan comenzó a organizar el estado turco otomano, estructuró la administración, creó una moneda propia y preparó el arma definitiva para las futuras conquistas: en poderoso ejército. Este ejército esta formado esencialmente por tres cuerpos: los akinci, una caballería ligera y tropa de choque, los sipahis, formada por caballeros feudales, y los jenízaros, guardia personal del emir y auténtico cuerpo de élite dentro del ejército. 
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