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jueves, 5 de octubre de 2017

BAILARINAS GADITANAS.



Los aires cálidos del mar gaditano insuflaron vida a las más famosas y lascivas bailarinas de la Europa Antigua, “Puellae gaditanae”, capaces de rivalizar con las exóticas y promiscuas danzarinas asirias. Erotizaron, entre otros, a Marcial y a Juvenal, alegraron la vida (y la vista) a los orondos y corruptos senadores y levantaron (entre otras cosas) los celos y envidias de las honestas señoras romanas. Miradas y sonrisas embaucadoras, expertas en mover las caderas lascivamente y adoptar posturas imposibles, al son de las castañuelas, y danzar según los frenéticos ritmos de Gades. Mas nunca intentes atraparlas, se acercan, bailan para ti, te seducen, un guiño, media vuelta y te dejan con el corazón palpitando y la miel en los labios. 

martes, 27 de enero de 2015

DANZA DE LOS SÁTIROS.



Jóvenes, pícaros y alegres sátiros, danzan, brincan, beben, fornican, corretean, persiguen doncellas y vagan por bosques y montañas, llevando las ganas de vivir hasta los más insospechados límites. Para ellos la búsqueda del placer no es una opción, es una obligación. Cerámica griega del 530 a.C. conservada en el Museo de Historia del Arte de Viena.

sábado, 9 de marzo de 2013

GUERREROS LUSITANOS



Valientes guerreros que combatieron junto a los más grandes generales, como Viriato o Sertorio, algunos de ellos acompañaron - como eficientes mercenarios - al mismísimo Aníbal en su aventura transalpina. . . y todos, absolutamente todos vendieron cara sus derrotas a manos del devastador rodillo romano. 

El lusitano, como cualquier combatiente, además de corazas y armaduras, utilizaba armas ofensivas y armas defensivas.

El escudo era, la más importante de las armas defensivas;  pequeños, redondos, cóncavos por el exterior, que llevaban sujetos con correas de lino, y por tanto carecía de asas y abrazaderas. 

Protegían sus cuerpos con corazas de lino. Desde un punto de vista etnológico, el uso del lino podría corresponder a pueblos agricultores. Muy pocos de estos hombres portaban cotas de malla. 


Aquellos que podían permitírselo, cubrían sus cabezas con unos cascos confeccionados con tejidos de nervios. Este material también era utilizado para fabricar resistentes escudos. 

Los aristócratas, capitanes y guerreros más experimentados lucían llamativos torques de oro. 

Como armas ofensivas, en la lucha cuerpo a cuerpo, manejaban con cierta destreza una especie de puñal corto, que no llegaba a ser espada. Para los ataques a distancia, disponían de misilias, dardos en forma de anzuelo, lanzas con punta de bronce. 

"Dicen que los lusitanos que son hábiles en las emboscadas y exploraciones, vivos, llevan armamento ligero, y son expertos en las maniobras. Tienen un escudo pequeño de dos pies de diámetro, cóncavo por delante y sujeto con correas porque no lleva abrazadera ni asas, y portan además un puñal o un cuchillo. La mayoría viste cotas de lino; son raros los que las usan de mallas y cascos de tres penachos, y los demás, cascos de nervios. Los de a pie llevan grebas y varios venablos cada uno. Algunos usan también lanzas, cuyas puntas son de bronce".
Estrabón III,  3, 6.

Los infantes que combatían a pie, llevaban puestas perneras y portaban varias jabalinas, muy útiles en acciones de hostigamiento y emboscadas. 


En general se trataba de un armamento ligero, adaptable al terreno escarpado y a las emboscadas, de la que eran hábiles y expertos los montareces habitantes de la Lusitania antigua, haciendo de la lucha guerrillera una auténtica seña de identidad, de la que supieron aprovecharse tanto Viriato, como posteriormente Sertorio.

En las batallas en campo abierto, sin embargo, formaban grandes avalanchas, que se abalanzaban contra el enemigo, creando una masa informe y desordenada, sin guardar orden, y confiando la suerte del combate al valor y al impulso personal, dejando de lado toda táctica.

Los lusitanos perdían parte de su  efectividad en las batallas campales, sin ser capaces de ofrecer un frente continuo y cerrado que oponer al enemigo. No obstante, bajo el mando de capitanes eficaces, como su sempiterno caudillo Viriato,  el inteligente y oportunista Sertorio, u otros efímeros generales como Césareo, Cauceno, Púnico o Táutalo,  consiguieron importantes victorias  sobre cónsules y pretores romanos. . . más cuando, el líder moría, el ejército se resquebrajaba, se dividía, huían en desbandada, sin orden, ni concierto . . . y los soldados nuevamente se convierten en guerreros . . . 

Eran hombres de valentía excepcional, aunque al parecer, y según las fuentes escritas, eran menos resistentes en la lucha cuerpo a cuerpo que los bragadores y fornidos celtíberos. 

Se han conservado numerosas efigies pétreas, muy toscas, las esculturas de  guerreros galaico-lusitanos, (la frontera entre estos dos pueblos durante muchos momentos resultaba muy difusa), que cumplirían una función funeraria, pues debían ser colocadas sobre las sepulturas. Estas esculturas no destacaban precisamente por su logrado acabado, ni fina ejecución.

Guerreros lusitanos en el Museo Nacional de Arqueología en Lisboa
Solían llevar largas cabelleras que sacudían con violencia al entrar en combate y encararse con los enemigos. Lanzaban gritos y alaridos mientras avanzaban, entrechocaban las armas provocando gran estruendo, para intimidar a los rivales. 

"Al atacarle Viriato con seis mil hombres en medio de un griterío y clamores a la usanza bárbara y con largas cabelleras que agitaban en los combates ante los enemigos . . . "
Apiano. Sobre Iberia 67.

Se arrojaban al combate con la melena al viento, realizando gráciles danzas, para posteriormente entonar cánticos de guerra. Una auténtica danza ritual guerrera, al estilo de la "haka" maorí popularizada por Jonah Lomu y los All Blacks de Nueva Zelanda. Estas danzas tribales también cumplían función de entrenamiento , adiestramiento y hermanamiento de la tropa cuando no estaba combatiendo.

"Gustan de practicar en tiempos de paz una danza ligera para la que se requiere una gran agilidad de pies; en el combate avanzan a paso rítmico, entonando cantos guerreros al atacar al enemigo"
Diodoro de Sicilia V, 34, 4


"Los lusitanos son los más fuertes de los iberos; para la guerra llevan escudos muy pequeños, tejidos de nervios, con los cuales y gracias a su dureza pueden defender su cuerpo fácilmente. En la lucha lo manejan con destreza, moviéndolo a uno y otro lado del cuerpo y rechazando con habilidad todos los tiros que caen sobre ellos. Usan también picas, hechas enteramente de hierro y con la punta a modo de arpón, y llevan casco y espada muy parecida a la de los celtíberos; lanzan sus picas con precisión y a larga distancia y causan a menudo heridas muy graves. Son ágiles en sus movimientos y ligeros en la carrera, por ello, huyen o persiguen con rapidez [...]. Con estas ligeras armaduras y siendo muy ágiles en sus movimientos y muy vivos de espíritu, difícilmente pueden ser vencidos por los demás. Consideran las rocosidades y asperezas de las sierras como su patria y en ellas van a buscar refugio por ser impracticables para los ejércitos grandes y pesados. Por eso los romanos que han realizado numerosas campañas contra ellos, aunque han contenido sus audacias, no han logrado poner fin a sus depredaciones a pesar de su empeño".
Diodoro de Sicilia

lunes, 14 de enero de 2013

GEOGRAFÍA DE IBERIA ESTRABÓN (XXIV)



15 Iberia y los iberos. 
Los iberos eran, por decirlo así, todos peltastas y de armamento ligero debido a su vida de bandidaje, como dijimos de los lusitanos, y usaban venablo, honda y puñal. A las fuerzas de infantería se había sumado también la caballería, estando adiestrados los caballos en marchar por montaña y en arrodillarse prontamente a una orden cuando la ocasión lo exigía. 
En Iberia hay muchos corzos y caballos salvajes. En algunos lugares las lagunas se llenan de cisnes y especies afines, y también muchas avutardas. Los ríos crían castores, pero este castóreo no tiene las mismas propiedades que el póntico, pues son exclusivas del póntico las virtudes medicinales, como sucede con otros  productos. Por ejemplo, según dice Posidonio, el cobre chipriota es también el único que lleva calamina, vitriolo azul y espodio. Particularidad de Iberia ha dicho Posidonio que es el que las cornejas no sean negras y que los caballos de los celtíberos, que son moteados, cambien de color cuando se trasladan a la Iberia exterior. Dice que se parecen a los caballos partos, pues son veloces y mejores corredores que los demás. 

16 Algunas costumbres raras.
Hay un gran número de raíces útiles para tintes. En cuanto al olivo, vid, higuera y plantas de este tipo, la costa ibérica del Mar Nuestro las procura todas en abundancia, y con profusión también la costa exterior. Sin embargo el litoral oceánico del Norte se ve privado de esto a causa del frío, y el resto más que nada por la negligencia de sus gentes y por vivir no según un ritmo ordenado sino más bien según una necesidad y un impulso salvajes, con costumbres envilecidas; a no ser que se piense que viven ordenadamente los que se lavan y se limpian los dientes, tanto ellos como sus mujeres, con orines envejecidos en cisternas, como dicen de los cántabros y sus vecinos. Esto y el dormir en el suelo es común a iberos y celtas. 

Algunos dicen que los calaicos no tienen dioses, y que los celtíberos y sus vecinos del norte hacen sacrificios a un dios innominado, de noche en los plenilunios, ante las puertas, y que con toda la familia danzan y velan hasta el amanecer. Y que los vetones, cuando entraron por primera vez en un campamento romano, al ver a algunos de los oficiales yendo y viniendo por las calles paseándose, creyeron que era locura y los condujeron a las tiendas, como si tuvieran que o permanecer tranquilamente sentados o combatir. 

domingo, 11 de noviembre de 2012

LAS MUSAS



Desde el principio de los tiempos, las musas, muchachas jóvenes, hermosas y sencillas han inspirado a músicos, poetisas, artistas, enamorados, escritores, danzantes y bailarinas.
Las musas consiguen encontrar y extraer la belleza del alma humana, los hombres y mujeres iluminados por ellas se convierten en demiurgo, dan forma al arte y arrancan emociones a los espectadores que lo disfrutan. 
 Aunque existen diferentes tradiciones, la más generalizada cuenta nueve musas protectoras de las artes, las ciencias y las letras y que eran hijas de Zeus y de Mnemosine; y nacieron en la cumbre del Piero

"Esto cantaban las Musas que ocupan las moradas olímpicas, las nueve hijas nacidas del gran Zeus, Clío, Euterpe, Talía, Melpóneme, Terpsícore, Érato, Polimnia, Urania y Calíope. Ésta es la más importante de todas, pues acompaña a los venerables reyes. Al que honran las hijas del poderoso Zeus y le miran al nacer, de los reyes vástagos de Zeus, a éste le derraman sobre su lengua una dulce gota de miel y melifluas palabras fluyen de su boca, de modo que todos hacia él dirigen su vista cuando interpreta las leyes divinas con rectas sentencias"
                                                                Hesíodo. Teogonía (75-86)

  Calíope, era defensora de la poesía épica, y solía aparecer representada junto a obras como Ilíada, Odisea o Eneida.

 



Clío, presidía la Historia, el estudio del pasado del hombre.

 Erato, inspiraba a los hombres la poesía lírica, romántica y amorosa. Un laúd y una corona de rosas eran sus símbolos.




Euterpe, la que toca la flauta, estaba especializada en la música. 



 
Melpómene, ataviada con ropas austeras y una máscara, como una gran actriz, era la musa de la tragedia.
Polimnia, con una actitud reflexiva y pensativa, cultiva la poesía sagrada y la mímica.
 





Talía, vestida con extravagantes atuendos provocaba la sonrisa, pues la comedia, era su protegida. Era también musa de la poesía bucólica y pastoril.
  

Terpsícore, la bailarina, patrocinaba la danza.
 
















Urania, escudriñadora de los secretos del Universo, era la musa de la astronomía.
El templo sagrado donde se reunían las musas era el museo, lugar donde disfrutar de todo lo bello del mundo natural y las extraordinarias creaciones del hombre. Mas tarde, el museo se convirtió en un centro de estudios, donde además se rendía culto a las musas. Hoy día un museo es un lugar donde se exponen las obras de arte realizadas bajo los auspicios de las inmortales musas.

Las musas inspiran, protegen y patrocinan todas las actividades intelectuales y espirituales, abandonando todo lo material y sublimando las creaciones que nacen del alma humana. 
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