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viernes, 26 de abril de 2013

INICIOS DE LA DOMESTICACIÓN ANIMAL VI. CHINA Y EL SUDESTE ASIÁTICO



Desconocemos muchos aspectos de los inicios de la domesticación y prácticas ganaderas en estas regiones del planeta. De las cinco  primeras especies domesticadas, el perro, el cerdo y el cordero vivían en estado salvaje en China, y el cerdo en el Sudeste de Asia. 

Mientras China mantenía contactos con Asia Occidental, el vínculo del sudeste con el subcontinente indio no fue muy fluido hasta los inicios de la Era Cristiana. 

En China las civilizaciones neolíticas más antiguas, Culturas de Cishan, de Peiligian y de Dadiwan, hace unos 8.000 años, ya se había domesticado el perro, el cerdo y la gallina. 

En civilizaciones neolíticas posteriores, Culturas de Yangshao y Longshan, aparecen junto al cerdo, perro y gallina, el buey, el cordero y la cabra. Por lo general el cerdo es el más importante, según se desprende del número de osamentas. Una hipótesis para explicar el gran número de suidos, es la posible domesticación del animal in situ, aunque es no está probado. También se han hallado abundantes restos de ovinos. 

En el Sudeste de Asia, los testimonios osteológicos son bastante escasos. Se piensa que el buey pudo ser domesticado hace 7.000 años, hecho confirmado hace 5.500, momento en que ya se había logrado la domesticación de cerdos y perros. 


Los rebaños en China y el Sudeste de Asia eran explotados por su carne. La importante biomasa que ofrecían los bosques, hacían superfluos los intentos de domesticación. Esto explica, quizás, el retraso con respecto a otras regiones estudiadas. 

jueves, 18 de abril de 2013

INICIOS DE LA DOMESTICACIÓN ANIMAL IV. PRIMERAS TENTATIVAS DE DOMESTICACIÓN EN EUROPA Y SUROESTE DE ASIA



Parece a todas luces evidentes, el hecho, de que la domesticación no se extendió desde un único foco original, al resto de los continentes. Debieron existir varios focos de domesticación en la misma época, a partir del desarrollo social, económico y cultural. 

La domesticación de un especie no tuvo más remedio que ocurrir, en las zonas de distribución en estado salvaje, teniendo lugar en varios lugares al mismo tiempo. Es factible, que los lugares considerados como la cuna de domesticación de una determinada especie, deba esa suposición a que en esos lugares, han sido más sistemáticas las excavaciones y los estudios arqueológicos. 


Tradicionalmente se ha pensado que la domesticación animal comenzó durante el Neolítico. Recientes investigaciones atestiguan que dicha práctica se remonta al Mesolítico, e incluso a las últimas etapas del Paleolítico. No obstante, a pesar de los intentos (frustrados o no), no se llegó a constituir una auténtica cabaña ganadera. Estas primeras tentativas se llevaron a cabo con perros, y más rara vez con cerdos. Ambos animales tienen una alimentación muy parecida a la del hombre y es posible, que en algunas ocasiones se alimentasen de los restos de banquetes humanos. 

El Mundo Occidental (asiático) iba a ser un foco idóneo para iniciar el proceso de domesticación. Tres factores lo hicieron posible:

* Las cinco especies domesticadas durante el Neolítico (perro, cerdo, cabra, oveja y uro), existían en estado salvaje en estas zonas.

* Pudo ser determinante la presencia de cabras y ovejas salvajes, dos especies que se prestan mejor a la domesticación que otras, y esto es debido a muchos motivos; son rumiantes, se nutren simplemente de forraje rico en celulosa (un subproducto de la agricultura como la paja y el heno), producen carne, el alimento que consumen no es apropiado para hombres (ni para cerdos ni perros), presentan talla pequeña, el hombre puede capturar y mantener sin mucho peligro físico, y por último, y no menos importante, son animales frugales que se adaptan muy bien a duras condiciones climáticas y del terreno. 

* Asia Occidental también era rica en gramíneas silvestres que comenzaron a cultivarse, más o menos a la vez, que el inicio de la domesticación. Las dos actividades se desarrollan de forma paralela y complementaria.


Tres de las especies - perro, cerdo y buey - podrían haber sido domesticadas en otros lugares en que vivieron salvajemente, como en Europa, pero el escaso desarrollo económico y cultural, no permitió más que unas pocas tentativas de domesticar al perro. 

Analizando los datos aportados por la ciencia arqueológica relativos a las cincos especies domesticadas durante el Neolítico, llegamos a las siguientes conclusiones.



El Perro fue domesticado en primer lugar, siendo el lobo su antepasado salvaje. Las osamentas más antiguas datan del Pleistoceno final, hace 14.000 años y fueron halladas en la Cueva de Palegawra, en Irak.

El Cordero, posiblemente también fue domesticado en Irak, a principios del XI milenio en Zawi - Chemi. Con seguridad, encontramos restos de cordero plenamente doméstico en Ali Kosh, en Irán (9500 - 8700 a.C.)

La Cabra Doméstica nos ofrece restos en dos yacimientos de Iran, Tepe Asiab y Ganj Dareh, con unos 10.000 años de antigüedad. Aparecen también restos de cabra doméstica, con la misma antigüedad, en Jericó y Ali Kosh. 

Las osamentas más antiguas de Cerdo Doméstica fueron halladas en Qalat Yarmo (Irak) y cuentan con unos 8750 años.


En Catal Hüyuk, Anatolia, fue domesticado por primera vez el buey hace 8.400 años.

Todas estas especies existían en sus formas plenamente domésticas a mediados del IX milenio a.C. Curiosamente, encontramos estas mismas especies de fauna doméstica en Europa, hacia el 8.500. 

La primera forma de ganadería propiamente dicha conocida en el suroeste de Asia se basaba fundamentalmente en dos animales; la cabra y la oveja. En los yacimientos ambas especies constituyen la mayoría del rebaño, más adaptadas al medio que cerdos y bueyes. En principio el cordero dominaba en valles y llanuras, y la cabra en la montaña. Más tarde el cordero adquirió mayor importancia en todos los medios, ya que presenta dos ventajas sobra la cabra; proporciona lana y soporta mejor el calor.

El éxito de esta forma de ganadería es muy variable en el Suroeste de Asia. En los Valles, riberas de grandes ríos y en los piedemontes el hombre no tuvo la necesidad de cazar para proveerse de carne. En las Estepas las condiciones rigurosas de las estepas saladas obligó al hombre a practicar la caza a gran escala. La Montaña, a todas luces, es un medio aún menos favorable para la cría de ganado. 




lunes, 8 de abril de 2013

INICIOS DE LA DOMESTICACIÓN ANIMAL II. DOMESTICACIÓN Y SEDENTARIZACIÓN



Desde sus orígenes, la domesticación de animales, aparece íntimamente relacionada con la sedentarización y con otros aspectos de la Revolución Neolítica. No obstante, la sedentarización no es un estadio previo indispensable para la domesticación, también fue posible domesticar animales sin una sedentarización previa, aunque únicamente en situaciones ecológicas y climáticas extremas, como por ejemplo, las poblaciones nómadas del norte de Europa que consiguieron domesticar manadas de renos. 


La cuestión, imposible de resolver según el estado actual de los datos e investigaciones, es la siguiente ¿permitió la sedentarización el desarrollo de la domesticación, o fue al revés?. Existen partidarios de una y otra opción, aunque no existe un concenso claro. 

En cierto modo, las dos hipótesis no tienen porque ser exclusivas:

      Cuesta trabajo imaginar de que manera pudo el hombre guardar en cautividad, vigilar, dominar y criar determinado número de individuos animales sin construir cercas o formas primitivas de establos o corrales.

       Por otra parte, es difícil concebir a una numerosa comunidad sedentaria que pudiera alimentarse sin poseer, aunque sea un pequeño rebaño, se doméstico, o en todo caso, al alcance y susceptible de ser domesticado. 

Hemos de pensar que uno no se vuelve ganadero y/o sedentario de la noche a la mañana. Son procesos que necesitan tiempo, y un número indeterminado de pruebas ensayo/error, hasta dar con las pautas, y respuestas definitivas, y que nunca llegan a serlo, a cada uno de los problemas que ambas actividades van ofreciendo. Por tanto, nos inclinamos a pensar que ambas actividades, domesticación y sedentarización, forman parte de un mismo proceso global, que llevó al hombre desde el estadio de depredador a una situación, más cómoda, de productor. 

La presión demográfica desempeñó una papel fundamental en el paso y/o transición de una economía depredadora a otra productora. El rápido crecimiento de la población exige ciertas innovaciones, técnicas o no, y una de estas innovaciones fue sin lugar a dudas, la domesticación de animales. Otros factores fueron tensiones políticas que se generan cuando la comunidad alcanza un estadio superior de desarrollo y la atracción por los bienes acumulados por las sociedades sedentarias productoras. 

Otro enigma: ¿por qué un grupo de cazadores domesticó animales, mientras que otro determinado que usaba las mismas técnicas de caza, no lo hizo?. El quid de la cuestión puede estar en el diferente estadio de desarrollo sociocultural, material y tecnológico, o tal vez, la mayor, o menor, abundancia de piezas de caza. 

Con la domesticación el hombre buscaba librarse de los inconvenientes de la caza, que presenta algunas dificultades como la precariedad de recursos y la progresiva disminución del número de animales salvajes que habitaban en las proximidades de los asentamientos humanos.


Los primeros animales domésticos suponían una importante reserva de alimentos frescos, capaces de cubrir las necesidades de la población. Los antepasados salvajes, cordero salvaje, cabra bezoar, cerdo silvestre y uro, de cuatro de los cinco primeras especies en ser domesticadas, eran cazadas por su carne, en los periodos anteriores a su domesticación. Durante el Neolítico se consumía la carne da absolutamente todos los animales domésticos. 

Además de como recurso alimenticio, la domesticación pudo perseguir la finalidad de disponer cómodamente de animales para los sacrificios ceremoniales. En Catal Hüyük, a partir de los milenios XI y VIII se inmolaron bueyes domésticos en vez de uros salvajes. En Lepenski Vir, a orillas del Danubio cerca de las famosas Puertas de Hierro, se encontraron restos de perros domésticos que habían sido víctimas de sacrificios rituales. También tenemos atestiguados perros en las sepulturas humanas durante el Magdaleniense de Europa Central y el Natufiense en Palestina. 


Otras prácticas también llevaron a tentativas, a veces inconclusas, de domesticación, como la costumbre de rodearse de animales familiares, como aún hacen hoy día los indios norteamericanos, y que nunca llegan a ser domesticados del todo.

La caza especializada, concentrada en unas pocas manadas de una especie, también condujeron a la domesticación. Cazadores que seguían a estas manadas en sus movimientos migratorios estacionales, protegiéndolos de los depredadores y de otros grupos de cazadores. Llegaron a considerar a estos rebaños como su propiedad. Más tarde intentaron limitar sus desplazamientos sin sacarlos de sus hábitats. Finalmente apresaron a los miembros más jóvenes para amansarlos y domesticarlos. Un ejemplo de ello fue la domesticación del buey en Hungría durante el Neolítico. 


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