15 de Junio 1990. Florencia. Checoslovaquia 1 - Austria 0. Grupo A. Un gol de penalti del especialista Michal Bilek inclina la balanza del lado checoslovaco en el duelo centroeuropeo. Checoslovaquia avanza a la siguiente ronda, mientras Austria comienza a preparar las maletas.
En el campo se encontraban dos goleadores contrastados, Polster y Skuhravy, pero el gol llegó de penalti. Los checoslovacos compraban el billete para la siguiente ronda y los austríacos soñaban con una milagrosa carambola.
El sistema de hombre libre se iba imponiendo en la mayoría de los equipos. Kadlec fue la sombra de Polster y Pecl la de Skuhravy. El poderoso medio del campo checoslovaco terminaría imponiéndose al austríaco. El técnico austríaco realizó una pequeña revolución en el once, con respecto al que se enfrentó a Italia en el primer partido, presentando un centro del campo muy diferente. Artner, Linzamaier y Streitter salieron del equipo entrando Hortnagl, Zsak y Pfeffer (este último incorporado a la línea defensiva). En la delantera Rodax ocupó el lugar de Ogris.
Pecl y Skuhravy, el duelo entre el "perro de presa" y el "jugador desequilibrante" era habitual en el fútbol de antaño. Las áreas se convertían en auténticas trincheras en las que se combatía cuerpo a cuerpo.
El defensa Pecl vigila de cerca al rematador insaciable.
Bilek bate a Lindenberger desde los once metros.
El habilidoso Andreas Herzgo vigilado de cerca por los defensores checoslovacos. Austria finalizó el partido jugando con sus tres goleadores, Polster, Rodax y Ogris, pero ni así consiguió marcar.







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