10 de junio de 1990. Brasil 2 - Suecia 1. Stadio delle Alpi, Turín. Grupo C. El ariete Antonio Careca, marca y baila. La felicidad de un pueblo que disfruta con un balón en los pies.
Aquella noche turinesa, al pie de los imponentes Alpes, ante una de las hinchadas más futboleras del planeta, un joven futbolista de 20 años, con pinta de estrella, llamado Thomas Brolin, se presentaba al mundo.
Portada de la revista brasileña Placar con la primera victoria de la Canarinha.
Brasil - Suecia un clásico de los mundiales. Se encontraron en la final de 1958 y también en la semifinal de 1994. Muchos de los jugadores que disputaron este partido volvieron a enfrentarse en Estados Unidos.
Los veintidós jugadores que saltaron al césped de delle Alpi.
Sebastiao Lazaroni comenzó con la europeización de Brasil después de las decepciones de los mundiales anteriores. Mauro Galvao jugaba de líbero, acompañado por dos centrales - Mozer y Ricardo - y dos laterales clásicos, Jorginho y Branco.
Los laterales brasileños son piezas esenciales en el juego del equipo.
El Jogo Bonito en detrimento del resultado. Lazaroni dirigió la metamorfosis brasileña.
Careca en estado de gracia bate al meta Thomas Ravelli.
Lazaroni pone el orden y Antonio Careca los goles.
La prensa brasileña no perdía ocasión para atizar a Lazaroni.
Thomas Brolin debutaba en un mundial por la puerta grande, a pesar de la derrota. Los suecos viajaron a Italia con un equipo joven que cuatro años más tarde protagonizaron un mundial sensacional en Estados Unidos.
Los nuevos monstruos. (France Football).
















No hay comentarios:
Publicar un comentario