26 de Junio, estadio Renato Dell'Ara de Bolonia, el último partido de los octavos de final, regalaron a la afición el final más épico, un auténtico golazo de David Plat en los instanstes finales de la prórroga. 120 minutos de pasión y un desenlace para la leyenda.
Bélgica salta al terreno de juego con la condición de favorita y lo demuestra durante los primeros compases del partido, exhibiendo una mejor organización de juego. En la primera parte, solo Waddle aguanta el tipo frente al centro del campo de Guy Thys. Igualdad en ocasiones, un poste de Ceulemans y un gol de Barnes anulado injustamente. En la reanudación, Scifo también se topa con el poste, pero los ingleses parecen mostrar una mejor forma atlética. El ritmo decae visiblemente en la prórroga. Ambos equipos parecen resignados a la solución desde la tanda de penaltis. En el último suspiro una genialidad de Gascoigne habilita a Platt para una volea a la media vuelta imparable.
Bobby Robson sigue utilizando la defensa de cinco con Mark Wrigh de líbero, y McMahon en el centro del campo en sustitución del capitán Brian Robson, realizando la función de ancla y de guardaespaldas de los primeros espadas Waddle, Barnes y Gascoigne. Thys confía en la veteranía del bloque de alcanzó las semifinales en el mundial de México 86.
Demol y Lineker dos de los jugadores más destacados en sus equipos respectivos.
Un titán llamado Mark Wright.
Último minuto de la prórroga. El gol soñado por todo futbolista.








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