jueves, 10 de octubre de 2013

LA MUJER EN LA PREHISTORIA.



La Prehistoria es la etapa de mayor duración en la historia de la Humanidad y su característica principal es la ausencia total de documentos escritos.

Para comenzar es necesario desterrar de nuestra mente la típica imagen de la mujer prehistórica recolectando y cuidando de los niños, mientras los hombres, más fuertes y valientes, se dedican a la caza y a la guerra.

PALEOLÍTICO.
El Paleolítico se inicia con la aparición del ser humano en el planeta y concluye con el descubrimiento de la agricultura y la ganadería. Durante milenios los seres humanos vagaron por el planeta en busca de recursos, que obtenían directamente de la naturaleza, mediante la caza, la pesca y la recolección, por eso decimos que su forma de vida era nómada y depredadora.

Las formas más simples de organización humana son la banda y la tribu, y en ellas las diferencias vienen marcadas por la edad y el sexo, es decir, no existen las clases sociales.

Importancia decisiva de la mujer. Durante los durísimos siglos paleolíticos la actividad de la mujer fue fundamental e imprescindible para la supervivencia de la sociedad humana. Tres son los argumentos que vamos a exponer para defender nuestra hipótesis.

Femineidad. Lógicamente su principal función biológica es la de traer nuevos seres humanos al mundo, pero por otro lado, debido a esta importancia, jugaron un papel decisivo en las relaciones (pacíficas o violentas) entre las distintas tribus; intercambios de esposas, raptos.....

Recolectoras. Mucho se ha sobredimensionado el papel de la caza como recurso fundamental para la obtención de alimentos. Sin dejar a un lado la importancia de grasas y proteínas, también es cierto, que la mayor parte del alimento era proporcionado por la recolección de frutos, bayas, raíces, pequeños invertebrados, moluscos . . . y en esta actividad la mujer cumplió, y sigue cumpliendo en algunas zonas del mundo, un papel fundamental. En época de embarazo o de lactancia, la mujer no podía desplazarse lejos del campamento para cazar, por tanto, en esos momentos su actividad principal fue la recolección.

“Entre los actuales bosquimanos del África austral, cuya cultura se asemeja a la neolítica, la recolección practicada por las mujeres cubre, al parecer, el 70% de las necesidades alimentarias del grupo, mientras que la caza, actividad masculina por excelencia, asegura el 30% restante” (Historia de la Familia, vol. I, Alianza - adaptación)

Cazadora. A pesar de lo apuntado en el apartado anterior, no debemos olvidar la importancia de la caza en su doble función: por un lado para abastecimiento de materia prima y por otro como actividad que refuerza los vínculos personales entre los miembros de las partidas de caza. 

Y en este punto debemos desterrar otro tópico. En efecto, también las mujeres formaban parte de las partidas de caza durante la prehistoria. La prueba:  En Saint Germain la Riviere – cerca de Burdeos – una mujer fue enterrada acompañada de un ajuar funerario compuesto de puñales, cuernas de ciervo y variados útiles de sílex (hojas y láminas).  El rico ajuar con el que fue enterrada, es representativo de la importante posición social que esta mujer ostentó durante toda su vida, y su más que probable participación en actividades cinegéticas.


Lucy. El fósil humano más famoso es una mujer. En 1974 fue descubierto un esqueleto completo de una hembra de Australopithecus, que ya era capaz de caminar erguida y que vivió hace aproximdamente unos tres millones de años en lo que hoy es Etiopía. Por aquellos años estaba de moda una canción de The Beatles que lleva por título “Lucy in the sky with diamonds” y escuchando este tema musical, los descubridores del fósil, decidieron bautizarlo como Lucy.

NEOLÍTICO.
La Revolución Neolítica es uno de los momentos más trascendentales de la historia de la Humanidad; se produce la domesticación de plantas y animales, nacen la agricultura y la ganadería, aparecen los primeros poblados permanentes y comienza a producirse un proceso de diferenciación social (grupos sociales con distintas características). En el paso de una sociedad nómada y depredadora a otra sedentaria y productora, el papel de la mujer volvió a ser fundamental.


¿Primeras agricultoras? No son pocos los antropólogos, arqueólogos y prehistoriadores que defienden la siguiente hipótesis; la agricultura fue inventada por las mujeres. La mujer era recolectora, por tanto, su conocimiento sobre vegetación y botánica debió ser superior al de los hombres, y estarían más capacitadas para controlar los ciclos de crecimiento de las plantas y con ello su domesticación. Además de la agricultura, algunos historiadores piensan, que las mujeres también introdujeron la cestería, el hilado, el tejido de la lana y posiblemente la cerámica.

Estratificación social y ¿marginación femenina?
El desarrollo de la agricultura liberó a algunas personas de las tareas vinculadas con la consecución de alimento, apareciendo la división del trabajo. La división del trabajo trajo a su vez, las primeras desigualdades sociales. Y en este contexto, algunos historiadores creen que la mujer quedó relegada a realizar sencillas tareas agrícolas, al cuidado de los hijos y quedar anclada al ámbito del hogar. Paradoja: la mujer descubrió la agricultura y fue su primera víctima.

LAS DIOSAS DE LA PREHISTORIA.
Los antropólogos e historiadores de las religiones suelen diferenciar entre dioses de los cazadores y diosas de la agricultura. La caza siempre se ha relacionado con lo masculino y en ese sentido sus dioses también serán hombres; el lobo, el cielo, el rayo . . . mientras que la agricultura se ha vinculado con lo femenino (y a su fertilidad) y sus diosas serán mujeres, fundamentalmente la Madre Tierra en su múltiples advocaciones.



Las Venus Paleolíticas. Durante los oscuros milenios prehistóricos la principal deidad fue la Madre Tierra, representada por unas figurillas en las que destacan sus rasgos femeninos (caderas, pechos y vulvas), que a la vez son símbolos de fertilidad, que denominamos “venus paleolíticas”, en la idea atávica y universal de la mujer como “ser que otorga la vida”.


Pintura esquemática neolítica. En la Cueva de los Letreros, abrigo rocoso enclavado en una de las laderas del Maimón, en la Comarca de los Vélez, existen un precioso ejemplo de pintura esquemática neolítica. En uno de sus paneles, aparece un conjunto de seis triángulos invertidos (en forma de copa, símbolo del útero materno y/o de la vulva) , que ha sido interpretado como grupo de mujeres y se ha puesto en relación con la existencia de un supuesto matriarcado en las sociedades neolíticas preindoeuropeas. En estos símbolos, también se ha querido ver la representación gráfica de un árbol genealógico.
 
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