miércoles, 16 de octubre de 2013

KALDI, EL CUERNO DE ÁFRICA Y EL ORIGEN DEL CAFÉ.



Un pastor de cabras llamado  Kaldi y que vivía en Etiopía fue, según una antigua leyenda, el descubridor del café. Parece fuera de toda duda que el café fue consumido, por vez primera en el Cuerno de África. Según esta hermosa leyenda, Kaldi apacentaba sus rebaños en las altiplanicies etíopes y una buen día (de aproximadamente el año 600)  observó que los animales comían unos frutos rojos y se volvían más, y más activas. 


Kaldi recogió algunos de estos granos y se los llevó a un hombre sabio que vivía cerca. El hombre sabio decidió cocinar los misteriosos frutos. El sabor era tan amargo, que una vez los hubo probado los lanzó con desdén a las brasas. El agradable olor que desprendían los granos tostados, embriagó a Kaldi y al sabio, que esta vez si pudieron disfrutad de su delicioso sabor. 

Kaldi se acostumbró a tomar café, y también comprobó como sus energías se renovaban y subía con más facilidad a las planicies donde pastaba su rebaño. El sabor y el aroma del café, cientos de años después, aún sigue fascinando a millones de personas por todo el mundo. 


Otra versión cuenta que los pueblos africanos conocían el café desde el mismo origen de los tiempos. Molían el grano y confeccionaban una pasta con la que alimentaban a sus ganados. Los guerreros de estas tribus, como para insuflar valor a sus músculos, también consumían esta pasta antes de entrar en combate.

Los árabes, en su expansión por el Orbe, capturaron a algunos de estos guerreros y se los llevaron al otro lado del mar Rojo para utilizarlos como esclavos. De esta manera conocieron el extraño alimento que los africanos ingerían. Y hacia el siglo XV, en el sur de la Península de Arabia, concretamente en el Yemen, se cultivó por vez primera esta planta. Y por ese motivo una de sus variedades más apreciadas y consumidas es la arábiga. 
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