viernes, 18 de mayo de 2012

COROCOTTA





Cántabros indomables
que no se someten al yugo romano.
Cansado de luchar contra fantamas
que desaparecían en las montañas,
Augusto, emperador y conquistador
prometió una recompensa
de doscientos sestercios
por la cabeza
de unos de los líderes
de aquella gente montaraz. . .

. . . y el mismo Corocotta,
altivo y desafiante,
se presentó en el campamento
ante Augusto
para reclamar la recompensa
por su propia cabeza . . . .

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