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domingo, 16 de noviembre de 2025

ALONSO DE MELLA, HEREJE DE DURANGO.

 




Fray Alonso de Mella llegó a la localidad vizcaína de Durango en una fecha anterior a 1442, una época en que la Europa trabajadora, artesanos, jornaleros y labriegos, estaba en confrontación contra los grupos poderosos que controlaban el poder. En este contexto de crisis bajomedieval, Alonso de Mella se convirtió en el líder de un movimiento herético similar al de los Begardos o al de los Fraticelli, centralizado en Durango, una sociedad que sufría las consecuencias de las interminables luchas entre bandos. Entre sus reivindicaciones estaba el establecimiento de una comunidad de bienes. La herejía fue aplastada y muchos seguidores quemados vivos en la hoguera en la propia ciudad de Durango, frente al pórtico de la iglesia de Santa María. Alonso consiguió huir y llegar al Reino de Granada donde encontró refugio momentáneo. Como Alonso no cejó en su empeño, y siguió con sus predicaciones, acabó de la única manera que podía hacerlo, ejecutado.

lunes, 18 de marzo de 2019

LA SIDRA EN EL PAÍS VASCO.




La sidra es una de las bebidas típicas de la zona pirenaica, elaborada desde el momento en que el tiempo pierde la memoria. Desde mucho tiempo atrás en el País Vasco los manzanos lindan con los viñedos. La sidra es mencionada en el año 1084 en un documento real de Sancho III el Mayor. En el siglo XVI esta bebida, más barata que el vino (reservado para ocasiones puntuales) era considerada como alimento principal.

En la zona húmeda de Euskalherría la fabricación de sidra – sagardo – es muy antigua y forma parte de la tradición y la cultura. Habitualmente cada casería disponía de su propio manzanal – sagasti – aunque fuese de pequeño tamaño. Existen muchos apellidos que guardan una clara relación con sidras y manzanas: Olasagasti, Anasagasti, Sagastibeltza . . .

El proceso de elaboración de la sidra sigue pasos semjantes al del vino: en el primer momento se tritura la manzana y se obtiene una pasta (patsa); esta pasta se introduce hasta diez veces en la prensa para la obtención del mosto; el mosto se vierte en toneles para que fermente. A los tres meses ya tenemos sidra.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

ABRIGO DE KOBEAGA, UN ASENTAMIENTO DEL EPIPALEOLÍTICO.



El Epipeleolítico es la etapa inmediatamente posterior al Paleolítico Superior de forma que los grupos humanos continuaron desarrollando una economía depredadora. En el norte cantábrico de la península Ibérica esa actividad estaba estrechamente vinculada con el mar.

En Vizcaya se sitúa el abrigo Kobeaga II, del que existe una preciosa maqueta en el Museo de Bilbao, habitado en esta época. El abrigo está abierto en la ladera suroeste de una pequeña dolina y se encuentra aproximadamente a una hora de camino de la actual línea costera.

La forma del abrigo obligó a los humanos a ocupar el espacio central, donde excavaron un agujero circular en cuyo fondo colocaron piedras arenisca para el hogar. Con el tiempo el hogar quedó cubierto por un conchero compuesto por lapas, mejillones y caracolillos.

La ocupación del abrigo de Kobeaga aconteció hacia el 5000 a.C. aproximadamente y se prolongó poco tiempo. Los arqueólogos piensan que fue temporal y recurrente. El objetivo de buscar refugio en el abrigo fue el marisqueo en la cercana costa.

domingo, 4 de noviembre de 2018

LEKEITIO, LA ESENCIA DE UN PUEBLO MARINERO.



La iglesia gótica, dedicada a María, es el edificio más curioso, y a la vez sugerente, del puerto de Lekeitio. Un pueblo de origen medieval, construído alrededor de su puerto, en la acantilada costa vizcaína. Tabernas, pescaito frito y gaviotas, actores típicos de las ciudades marineras. 



El puerto y villa de Lekeitio recibió el título de villa en 1325 de manos de la Señora de Bizkaia, María Díaz de Haro. Unos años después se levantaron las murallas para proteger a su población marinera, su puerto original no tenía buenas condiciones para el atraque y por ello fueron necesarias sucesivas reformas. 


Profundas playas arenosas, allí donde la montaña viene a morir al mar. El lugar donde se encuentran dos mundos diferentes, cada uno con sus señas de identidad. Leñadores convertidos en marineros o pescadores metidos a labriegos. Formas de vida distintas, que se miran desde sus respectivas atalayas pero sin atreverse a fusionarse (no querer dejar de ser). 


Ríos que nacen en las cercanas montañas y tras recorrer unos pocos kilómetros arrojan sus aguas al mar. Y junto a ellas las esperanzas de cientos de hombres y de mujeres. Son las primeras autopistas utilizadas por el ser humano. 


Estrechas, entrevesadas, grises y sombrías son las calles de Lekeitio. Todas terminan en el puerto que se convierte en el lugar donde convergen todos los caminos. Arriba el monte, abajo el mar. Estas típicas localidades, precisamente lo que uno espera encontrar cuando viaja a Euskadi, nacen y crecen de abajo hacia arriba. Son los hombres de mar los que conquistan y colonizan la montaña. Puede ser Lekeitio mi más preciado descubrimiento en tierras vascas. 


¿Cuántas historias tremebundas habrán oído los taberneros del puerto?. Lluvias, tempestades, tormentas y tifones habrán intentado borrar este pueblo del mapa. Pero sigue ahí, a punto de zozobrar, pero manteniendo siempre el tipo. Goza de protección divina. Poseidón y Zeus, respectivos dioses del mar y del cielo, jamás han podido (ni podrán) derrotar a la Diosa Madre, a la gran madre primigenia. Y a su gloria eterna los vecinos de Lekeitio levantaron en el siglo XV la impresionante iglesia del mar. Un canto a la resistencia y en cierto sentido, a la invulnerabilidad. Bajo su enorme pórtico protector, mercaderes, pescadores, feligreses, comerciantes, y alguna meretriz, buscaban cobijo de la lluvia, el viento y el frío húmedo que cala hasta los huesos. 


El olor a sal y a pescado impregna el ambiente. Cada piedra, cada ladrillo, rezuman historia. Cada edificio narra la historia de una familia: de los pobres y de los ricos, la ventura y las desgracias, las cuitas de las veduleras y los tejemanejes de expertas alcahuetas. De prodigios mágicos y de temibles monstruos marinos. De reyes y de hombres (pues un hombre deja de serlo cuando se convierte en rey), de señores y plebeyos, de burgueses y braceros. De artesanos y pescadores, de taberneros y de aventureros. 


Camina con paso firme el capitán por el puerto. Atracado en el muelle el velero busca nueva tripulación en Lekeitio. A la caza de ballenas, para abrir nuevas rutas y llegar a mundos desconocidos. ¿Cuántas historias y aventuras comienzan con un barco zarpando de puerto?. Julio Verne y Robert Louis Stevensson, un Long John Silver cualquiera, a la caza de una ballena, a la búsqueda de un tesoro o en pos de una hazaña. De Elcano a Ned Land, pasando por el inigualable capitán Nemo, el único hombre que alcanzó el conocimiento absoluto sobre los Océanos. El arrojado arponero acepta encantado. El mar, siempre el mar, una promesa eterna de libertad y aventura. Las olas como obstáculos, los delfines como aliados, la Atlántida como meta, tiburones, piratas y sirenas los más peligrosos enemigos. Y a todos hacen frente los valientes marineros y los capitanes intrépidos (mi pescadito, no llores ya más). 




IDOLO DE MIKELDI.



Un zoomorfo pétreo con un disco solar entre las patas, un símbolo de la protohistoria en tierras vascas. Fue descubierto en la desaparecida ermita de San Vicente en Yurreta. Actualmente se expone en el claustro del Museo de Bilbao. 


La escultura representa a un animal cuadrúpedo (cerdo o toro), tallado en un único bloque de arenisca. No presenta inscripción alguna, aunque se piensa que las tuvo. Como otros zoomorfos de piedra, también presenta las misteriosas “cazoletas” - unas pequeñas oquedades – en el dorso y flanco derecho. Frecuentemente se les atribuye una función mágica. 


Su datación corresponde con la Segunda Edad del Hierro, y a pesar de la abundancia de verracos en la Meseta el ídolo de Mikeldi es un caso único en Euskadi. Otro interesante enigma para la arqueología. La funcionalidad de este tipo de esculturas sigue siendo objeto de debate: ¿monumento funerario?, ¿protector del ganado?, ¿mojón caminero?,¿indicador territorial?. 


La primera referencia documental con la que contamos es una descripción del siglo XVII realizado por Gonzalo de Otalora: 

“... las más vistosas son en una ermita de la villa de Durango, llamada Miqueldi, se halla y ve una gran piedra, así monstruosa en la forma, como en el tamaño, cuya hechura es una Abbada o Rinoceronte, con un globo grandísimo entre los pies, y en él tallados caracteres notables, y no entendidos, y por remate una espiga dentro de la tierra. Está en campo raso (causa de mostrarse deslavado). No se tiene memoria de él, si bien corre por ídolo antiguo”. 


A pesar de sus evidentes diferencias morfoestructurales, no puedo dejar de preguntarme ¿qué relación tiene este ídolo de Mikeldi con los verracos tallados por los vettones?. 

viernes, 28 de septiembre de 2018

IGLESIA DEL MAR DE LEKEITIO.



Andra Mari eliza, la Iglesia del Mar comenzó su construcción en el siglo XV, completada a principios del siglo XVI con elementos del gótico tardío. Sobre el edificio tardomedieval se eleva la elegante torre barroca. En el interior del templo portuario se venera una talla de la Virgen, inequívoca señora del mar, que procede de un templo románico anterior.

miércoles, 22 de agosto de 2018

BASAJAUN, SEÑOR DEL BOSQUE.




Una fuerza de la naturaleza, primaria y salvaje, un tanto inocente, un espíritu engendrado por la Madre Tierra, Basajaun es (literalmente) el Señor del Bosque. Una deidad anterior a la romanización que fue capaz de resistir a los inquisidores y a la cruz cristiana. Un ser que entra (o puede entrar) en la misma categoría que el Yeti o el Bigfoot, una criatura humanoide de enormes dimensiones, cubierto de pelo, con un pie de hombre y una pezuña, un símbolo de su atavismo. Un superviviente de otra época, de un tiempo anterior al propio hombre.

Basajaun no es un ser diabólico, por el contrario se muestra sensible con los problemas del hombre y no duda en ofrecer su ayuda desinteresada. Un personaje recurrente en la mitología vasco-navarra del Pirineo. Como todas las criaturas del bosque es tímido, bonachón y huidizo, un ser protector del bosque que nos defiende de los peligros que nos acechan.

martes, 3 de julio de 2018

LA EUCARISTÍA DE LAS BRUJAS.



La fiesta va a empezar: se ha ensayado tres veces a la semana durante todo el año. Aquelarres gozosos, sí, y presididos por Dionisio, pero con el perfil de los brujos inflexiblemente vuelto hacia ese día de agosto en que la Virgen Madre y la Madre Venus se confundirán ante sus súbditos como un Jano bifronte tallado en el doble misterio de la Asunción y la Lascivia. Ya comienza el de profundiis, ya el Ángel de Luz asoma por la embocadura de la cueva con su disfraz tradicional de sátiro cornudo. Temerosa y emocionada se aproxima la clientela para besar su príapo. Enderézase éste y rompen la noche los primeros campanillazos de la misa negra. Será la gran ceremonia, el mayor espectáculo del mundo. Todos los sacramentos van a mezclarse y agitarse en la marmita de la execración con aliño de promiscuidad. Aquí bisbea sus pecados una rijosa mientras el confesor la muerde y dos monaguillos la sodomizan. Allí un miscantano con liguero de tanguista compone el ademán eucarístico invocando el descendimiento del Señor sobre una escupidera llena de orines. Apetitosos castrados entonan pangelinguas y tantunergos en cocoliches sacrílegos que alborozan a los feligreses. Sobre una sintaxis de jadeos van abriéndose los muslos de las casadas, la bragueta de los varones, la ingle de las mozuelas y el lomo núbil de los rapaces. Es la hora del tribalismo y la fellatio, la hora de los sollozos, el derreniego y el rechinar de hímenes. Revuelan las casullas, arrúganse las enaguas, se desborda el vino y a cuerpo desnudo garabatean las meigas y cabrones su caligrafía de lujuria, arrebujándose en una confusión de gallos muertos, dalmáticas pisoteadas, vinajeras rotas, escapularios inmundos, sangre de menstruo, acezos de pederasta en clímax y rumor de sochantres tripones instalados a pelo y jumentillas sobre el gelatinoso tafanario de monjas menopáusicas, húmedas, diarreicas, pestilentes, mamonas y salaces. Pero cata que no dura el temporal, que mengua la fiebre, que se arría el ímpetu, oscurécense las gargantas, se apoltronan las lenguas, hacen mutis las uñas, distáncianse los orgasmos, y ya todo el aquelarre es solamente reposo del guerrero. Exhaustos y en mísero montón yacen iniciados y neófitos, aprendices y principales, legos y jesuitas, lesbianas y desvirgadores. A paso quedo desfilan entonces por el campo de batalla demonios de humilde rango que se inclinan sobre los cuerpos para imprimir en cada hombro la huella de una garra y en cada pupila izquierda la imagen de un sapo. Será éste el duende familiar de su respectivo brujo, al que vestirá, calzará, obedecerá, proporcionará ungüentos y puntualmente despertará minutos antes de que empiece el aquelarre. A nadie olvidan los diablos estampilladores en su despacioso circular. Y mientras tanto, el padre Lucifer, atusándose las cerdas en el trono de la gruta, contempla el carnaval y devora con incontenible apetito un frangollo de sesos y ternillas provenientes del cadáver de un ahorcado....
¿Fantasías? En modo alguno. Simple aderezo literario....


Fernando Sánchez Dragó. Gárgoris y Habidis.  

viernes, 4 de mayo de 2018

EL CANTO DE ALTABIZKAR.



El siglo XIX (siglo del liberalismo, el romanticismo y el nacionalismo) llenó Europa de reivindicaciones políticas y exaltaciones patrias, y muchos bardos pusieron por escrito viejas historias, muchas de ellas olvidadas por los académicos. En este contexto podemos situar la redacción del Canto de Altabizkar/ Altabizkarreko kantua la versión euskera de la mítica batalla de Roncesvalles. Aunque en un principio se intentó hacer pasar por un texto medieval, la crítica especializada pronto sacó a la luz el su verdadero origen.

  1. Oiu bat aditua izan da
    Eskualdunen mendien artetik,
    Eta etxeko jaunak, bere atearen aitzinean xutik,
    Ideki tu beharriak eta erran du:
    "Nor da hor? Zer nai dautet?"
    Eta xakurra, bere nausiaren oinetan lo zaguena
    Altxatu da eta karrasiz Altabizkarren inguruak bete ditu.


[I. Un grito ha sido oído -en medio de los montes de los vascos -y de pie, delante de su puerta, el etxeko-jaun -ha tendido la oreja y ha dicho: -¿Quién está ahí? -¿Qué me quieren? -Y el perro, que dormía a los pies de su amo, se ha levantado y ha llenado con sus ladridos los alrededores de Altabiskar.]


  1. Ibañetan lepoan harraóots
    bat agertzen da,
    Urbiltzen da, arrokak esker eta eskun jatzen dítuelarik;
    Hori da urrundik heldu den armada baten burrunba.
    Mendien kopetetarik guriek errepuesxa eman diote;
    Berek duten seinua adiarazi dute,
    >Eta etxeko jaunak bere dardak zorrozten tu.


[II. Resuena un fragor en el collado de Ibañeta -Se acerca chocando contra las rocas de la derecha y de la izquierda -Es el estruendo de un ejército que de lejos llega -Los nuestros han respondido desde lo alto de los montes -Han hecho oir la llamada de consigna -Y el etxeko-jaun afila sus dardos.]


  1. Heldu dira! heldu dira! zer lanzazko sasia!
    Nola zer nahi kolorezko banderak
    heien erdian agertzen diren!
    Zer zimiztak atheratzen diren heien armmetarik!
    Zenbat dira? Haurra, kontatzak ongi:
    Bat, biga, hirur, laur, bortz, sei, zazpi, zortzi,
    bederatzi, hamar, hameka, hamabi, hamahirur,
    hamalaur, hamabortz, hamasei, hamazazpi,
    hemezortzi, hemeretzr, hogoi.


[III. Ya vienen, ya vienen, ¡qué bosque de lanzas! - Cómo flotan en medio de ellas enseñas de todos los colores! -¡Qué chispas saltan de sus armas! ¿Cuántos son? Hijo, cuéntalos bien: -uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece, catorce, quince, diez y seis, diez y siete, diez y ocho, diez y nueve, veinte.]


  1. Hogoi eta millaka oraino.
    Heien kondatzea denboraren galtzea liteke.
    Urbilt ditzagun gure beso zailak,
    errotik athera ditzagun arroka horriek.
    Botha ditzagun mendiaren patarra behera
    Heien buruen gaineraino;
    Leher ditzagun, herioaz jo ditzagun.


[IV. Veinte, y a millares todavía -Se pierde el tiempo en contarlos -Acerquemos nuestros nervudos brazos, saquemos de raíz esas rocas, y arrojémoslas monte abajo -Sobre sus cabezas -¡Aplastémosles, hirámosles de muerte!].


  1. er nahi zuten gure mendietarik
    Norteko gizon horiek?
    Zertako jin dira gure bakearen nahastera?
    Jaungoikoak mendiak in dituenean, gizonek
    ez pasatzea nahi izan du.
    Bainan arrokak birihilkolika erortzen dira,
    tropak tehertzen dituzte.
    Odola xurrutan badoa, haragi puskak dardaran daude.
    Oh! zenbat hezur karraskatuak! zer odolezko itsasoa!


[V. ¿Qué querían de nuestros montes esos hombres del norte? -¿Por qué han venido a turbar nuestra paz? -Cuando Dios hizo las montañas, quiso que los hombres no las franqueasen. -Pero las rocas caen derrumbándose, y aplastan las tropas -Brota la sangre a torrentes, las vísceras palpitan. -¡Oh! ¡Cuántos huesos astillados! -¡Qué mar de sangre!]


  1. Eskapa! eskapa! indar eta zaldi dituzuenak.
    Eskapa hadi, Karlomano errege, hire luma beltzekin eta hire kapa gorriarekin;
    Hire iloba maitea, Errotan zangarra, hantxet hila dago;
    Bere zangartasuna beretako ez du izan.
    Eta orai, Eskualdunak, utz ditzagun arroka horiek;
    Jauts ghiten fite, iqor ditzagun gure dardak eskapatzen direnen kontra.

[VI. Huid, huid los que os quedan fuerzas y un caballo! -¡Escapa, rey Carlomagno, con tu pluma negra y tu capa colorada! -Tu sobrino querido, el valiente Roldán, yace allí muerto! -Su valor de nada le ha servido -Y ahora, vascos, dejemos estas rocas, descendamos veloces y disparemos nuestras flechas a los que huyen.]


  1. Badoazi! badoazi! non da bada lantzezko sasi [hura?
    Non dira heien erdian ageri ziren zer nai kolorezko bandera hek?
    Ez da geiago zimiztarik ateratzen heien arma odolez betetarik
    Zenbat dira? Haurra, kondatzak ongi:
    Hogoi, hemeretzi, hemezortzi, hamazazpi, hamasei,
    hamabortz, hamalaur, hamahirur, hamabi,
    hameka, hamar, bederatzi, zortzi, zazpi, sei,
    bortz, laur, hirur, biga, bat.


[VII. Ya marchan, ya huyen, ¿dónde está aquel bosque de lanzas? -¿Dónde están aquellas banderas de todos los colores que en medio de ellos flotaban? -Ya no saltan chispas de sus ensangrentadas armas-¿Cuántos son? Hijo, cuéntalos bien. -Veinte, diez y nueve, diez y ocho, diez y siete, diez y seis, quince, catorce, trece, doce, once, diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno.]

  1. Bat! ez da bihirik agertzen geiago.
    Akabo da. Etxeko jauna, joaiten ahalzira zure xakurrarekin.
    Zure emaztearen eta zure haurren besarkatzera.
    Zure darden garbitzera eta altxatzera,
    zure tutekin eta gero heien gainean etzatera eta lo itera.
    Gabaz, arranaak joanen dira aragi puska lehertu horien jatera,
    Eta ezur horiek oro xurituko dira eternitatean.


[VIII. ¡Uno! ¡ya ninguno se divisa! -Terminó, Etxeko-Jauna, puedes marcharte con tu perro, a abrazar a tu esposa y a tus hijos. -Limpia tus dardos y guárdalos con el cuerno para luego echarte encima de ellos a dormir. Por la noche, las águilas irán a comer esos trozos reventados de carne y todos esos huesos se blanquearán durante una eternidad.]

En el año 1981 el cantautor Benito Lertxundi grabó su propia versión del poema.




martes, 6 de marzo de 2018

LA BRUJERÍA EN NAVARRA.




“Y luego, cuando comenzamos a caminar por Navarra fue avisado que las mujeres en aquella tierra eran grandes hechiceras encantadoras, y que tenían pacto y comunicación con el demonio para el efecto de su arte y encantamiento. Y así me avisaban que me guardase y viviese recatado, porque eran poderosas en pervertir a los hombres y aún en convertirlos en bestias y piedras si quería. Y aunque en la verdad en alguna manera me escandalizase, holgué en ser avisado, por que la mocedad, como es regocijada, recibe pasatiempo con semejantes cosas; también porque yo de mi cosecha fuera aficionado a semejantes acontecimientos. Por tanto, iba deseoso de encontrarme con alguna que me encantase ...”
Cristobal de Villalón.
“El Crótalon de Cristóforo Gnofoso”.


Zugarramurdi, Burguete y otros enclaves navarros han quedado grabados en el imaginario popular como enclaves brujeriles. Los puñeteros cristianos no pudieron acabar con el culto a la Madre Tierra, la Gran Madre, la Mari Vasca y arrojaron a muchas mujeres (y también unos pocos hombres) al fuego. Y esto sucedió en el brillante Renacimiento y no en la oscura Edad Media.

Caseríos, aldeas y pueblos navarros, básicamente el entorno rural y montaraz, sufrieron  durante las primeras centurias de la Edad Moderna una caza de brujas en toda regla, perpetrada por la Inquisición española (o castellano-aragonesa si se quiere) Aunque el caso más famoso (por el cine, la literatura y los programas televisivos sobres misterios) fue el de Zugarramurdi, desgraciadamente no fue el único.


A decir verdad, la Inquisición española anduvo siempre más preocupada de cazar herejes y desenmascarar conversos que en mandar a mujeres a la hoguera. No obstante, en un momento preciso del siglo XVI dirigió su mirada hacia un rincón concreto de la piel de toro, agazapado junto al Pirineo, cubierto de húmedos bosques y poblado de tradicionales caseríos, y allí encontró, aquello que había ido a buscar. Curiosamente el último territorio peninsular en ser incorporado a la corona que los Trastámara forjaron para los Habsburgo. Navarra, un reino que Fernando el Católico, antes de pasar a mejor vida, se empeñó en anexionar. En todo este asunto resulta complicado abstraerse del contexto político de la época y no intuir una maniobra más de anexión y asimilación de un territorio, una gente y una sociedad, utilizando el miedo y el terror.

La palabra “sorgiña”, que significa bruja en euskera, no aparece en la documentación fiscal de los tribunales navarros de justicia civil hasta bien entrado el siglo XV. En esa misma centuria, año 1480, encontramos en Navarra la publicación “De Superstitionibus”, su autor, Martín de Andosilla, se refiere a las supuestas brujas que habitan en la región vascona de los Pirineos. Este libro fue redactado siete años antes que el manual por excelencia utilizado por los cazadores de brujas; el Malleus Maleficarum. Poco a poco, se va abonando el terreno para la persecución brujeril que estaba a punto de desencadenarse.

Informes judiciales, documentos civiles, actas de la inquisición, testimonios y narraciones, hacen posible rastrear, cuatro siglos después, las huellas de las brujas, demonios, aquelarres, exorcismos, y como no, de los inquisidores. Aunque la primera noticia sobre una redada brujeril en la comarca pirenaica data de 1329, es a comienzos de la Edad Moderna, cuando este fenómeno se desarrolla con toda su crudeza. A partir de la documentación existente, sabemos que entre los siglos XVI y XVII se sucedieron en Navarra cuatro procesos brujeriles:


* El primero en 1525, centrado en los valles del Roncal y Salazar, con quema de brujas en la localidad de Buguete.


* Una segunda oleada, también en los citados valles, concluyó con un autor de fe celebrado en la capital Pamplona en 1540. 


* El tercero de estos procesos tuvo lugar entre los años 1575 y 1577, y dos personas fueron ejecutadas en el prado de la Taconera situado en Pamplona. 


* La última fase de la persecución es la famosa caza de brujas de Zugarramurdi, acaecida entre 1609 y 1612, con el auto de fe celebrado en Logroño.

Después de esta última oleada la fiebre brujeril se fue apagando, marcando, en cierta manera, el final de la brujería en Navarra.


Nunca sucede algo porque sí. Nunca ocurre nada sin motivo. Detrás de cada acción subyace uno, o varios motivos. Los inquisidores perseguían (fundamentalmente) dos objetivos, uno religioso y otro social; acabar con ciertas prácticas paganas y dominar, a través del miedo, demostrar a las sencillas gentes del pueblo quien manda. A través del miedo y la represión socavar, de paso, la autoestima de las mujeres. En el caso que estamos analizando, la quema de brujas fue una forma de someter al pueblo navarro recién incorporado a la corona española.


En la actualidad el gobierno de Navarra ha diseñado cuatro itinerarios (tan interesantes como lucrativos) que recorren escenarios históricos de este fenómeno. Transitando por ellos es posible descubrir su historia, sus ritos y creencias, y revivir su existencia misma.

La iglesia cristiana (la católica y las protestantes) transformó (a su antojo) en brujas a las practicantes (en su mayoría eran mujeres) de la magia natural y el culto a la Gran Madre (que en su día describió Marija Gimbutas). Aunque a veces (demasiadas) eran los propios convecinos los ejecutores. Siempre ha sido muy fácil culpar a otro de los problemas que nos afectan. No llueve, la gallina no pone huevos, la vaca no pare terneritos, mi esposa me engaña con otro hombre. Sin duda, la culpa es de una bruja. Actualmente la palabra bruja sigue utilizándose como un insulto para la mujer.



La historia de la brujería es la historia de su persecución, puesto que no hubo brujos ni embrujados hasta que comenzó a hablar y a escribir sobre ellos. La autosugestión y la psicosis colectiva alimentaban testimonios y acusaciones en los procesos judiciales. Si añadimos las supersticiones, las tradiciones, el rigorismo religioso y los conflictos políticos obtenemos un ambiente ideal en el que desencadenar la caza de brujas. Y en aquellos siglos si hubo un lugar en que la credulidad dio pie a vivir bajo el temor constante a fuerzas sobrenaturales, ese era el mundo rural y fronterizo del antiguo Reino de Navarra. En ese sentido, el inquisidor Salazar Frías sentenció en el año 1613 que “no hubo brujas ni embrujados hasta que se habló y se escribió de ello”.

viernes, 3 de noviembre de 2017

LAGUARDIA, CENTINELA DE LA RIOJA ALAVESA.



Centinela histórico de la Rioja Alavesa, tierra lana y vinícola. Una vez pasados los avatares bélicos de la Edad Media, y perdida su original función defensiva, los vecinos de Laguardia volcaron todos sus esfuerzos en una lucrativa labor: la elaboración del vino.


Un pueblo minado, completamente hueco, el subsuelo de la villa está lleno de bodegas. Bodegas a ocho metros bajo el suelo. Abiertas en el siglo XV se utilizan como bodegas a partir del siglo XVII. La temperatura constante de 14º C y la humedad, son condiciones ideales para el envejecimiento de los caldos.


El Cachimorro acompañado de dos danzarines en el reloj de la Plaza Mayor.


Para combatir el frío invernal, nada mejor que una buena ración de patatas a la riojana.


Tierra de frontera, históricamente disputada por unos y por otros: navarra, castellana, vasca o riojana. Laguardia bebe (vino) de todas las influencias. La ciudad surgió como una fortaleza que defendía la frontera sur del Reino de Navarra frente al reino de Castilla y sus sempiternas invasiones.


La Torre Abacial era capitana en la defensa de todo el conjunto urbano.


Dejamos atrás el mar Cantábrico y los imponentes Montes Vascos, y nos internamos en La Rioja, una tierra limítrofe con la áspera Meseta Central, la unidad de relieve que organiza y vertebra toda la superficie de la Península Ibérica.


Rodeada de viñedos, la sangre de esta tierra, atalaya silente que custodia, con ciertas dosis de recato, las penas y alegrías de su gente. Un pueblo laborioso que arranca de la tierra el fruto más preciado. Gente que pasea por estrechas calles paralelas. Un conjunto urbano muy ordenado, que sin querer abandonar el Medievo, triunfa plenamente en este tercer milenio. Un era en la que todo el mundo viaja y todo el mundo conoce, y esta villa de Laguardia está preparada para satisfacer a sus visitantes más exigentes.


jueves, 12 de octubre de 2017

LOS VASCOS.



“Oculto entre montañas habita las dos laderas de los Pirineos Occidentales un pueblo que ha conservado por una larga serie de siglos su primitiva lengua y, en gran parte también, su antiguo régimen y costumbres, y que, según la feliz expresión de un moderno escritor, se ha sustraído, tanto a la mirada del observador, como a la espada del conquistador, el pueblo de los vascos o biscaynos. Así como las cumbres de las montañas, rodeadas de laderas cubiertas de bosques, de las revoluciones del cuerpo terráqueo, así también este pequeño pueblo se ha salvado de las violentas tempestades, que desde la caída del Imperio Romano afligieron al suroeste de Francia y a España. Aún en tiempos más modernos, desgarrado en dos pedazos muy desiguales y subordinados a naciones poderosas, no han renunciado los vascos, empero, de ningún modo a su propia manera de ser. Sin mezclarse con ninguno de sus vecinos, han permanecido en un estado de sencillez de costumbres primitivas despecho de todos los progresos del lujo y del refinamiento que les rodean y han conservado siempre la peculiaridad de sus carácter nacional, y ante todo el antiguo espíritu de libertad e independencia, que ya ensalzaron los escritores griegos y romanos”.
Wilhem von Humboldt, 1799.

domingo, 2 de julio de 2017

DURANGO, NOBLE Y LEAL.



Una villa señorial, “Muy Noble y Muy Leal a la Corona Real villa de Durango”, capital histórica de una comarca; Durangaldea. La arquitectura urbana habla a las claras del poder que tenían (y tienen) sus habitantes.


Rastrear el origen exacto de Durango es tarea complicada por cuanto no existe Carta Puebla fundacional. Los historiadores coinciden en situar la fecha de fundación en algún momento entre los reinados de Sancho VI el “Sabio” y Sancho VII “el Fuerte” (ambos monarcas navarros).


El agua es un elemento presente en todo el casto histórico de Durango. 



Alrededor de la iglesia porticada (modelo típico por estas tierras) transcurre la vida económica y social de Durango, resguardados de las inclemencias del clima: frío, lluvia y viento. Esta basílica de Santa María de Uribarri se construyó en el siglo XV. Su pórtico es el más grande de Euskadi.


El ayuntamiento, bellamente adornado, fue construido a inicios del Renacimiento.


En Lariz Torre pasaron una noche Juana de Castilla y su madre la reina Isabel. Se levantó a finales del siglo XV.


En el siglo XV Durango se convirtió en el centro de una herejía religiosa liderada por Alonso de Mella, de gran calado social. El movimiento fue duramente aplastado y como recuerdo de todo esto queda el Crucero de Kurutziaga.


El arco e iglesia de Santa María es el lugar más buscado (y fotografiado) de la villa. El templo, aunque sobrio y sereno, es de estilo barroco, al igual que el arco, una de las seis puertas que se abrían en el antiguo cerco de muralla.




jueves, 29 de junio de 2017

LA KAIXARRANKA DE LEKEITIO.



Las fiestas alimentan a los pueblos, la gente humilde y trabajadora aparca las preocupaciones y quehaceres cotidianos, olvidan las preocupaciones y por unas horas pregonan su felicidad a los cuatro vientos. En el pueblo marinero vizcaino de Lekeitio se festeja el día de San Pedro (29 de junio) ejecutando el baile de la Kaixarranka.



Esta celebración está documentada, al menos, desde el siglo XV y tiene su origen en el traslado ceremonial del arca donde se guardan los documentos de la Cofradía de Pescadores desde el domicilio del mayordomo saliente hasta el del entrante. La comitiva recorre el casco urbano de Lekeitio efectuando diferentes paradas. En cada una de esas paradas un dantzari baila sobre el arca al son del txistu y el tambor. Mientras el arca es portada a hombros por los arrantzales.  

sábado, 17 de junio de 2017

BAYONA, ENTRE GASCUÑA Y EUSKADI.



El río entra y sale de la ciudad, estructura su entramado y la organiza en barrios. A un lado vasca, en la otra orilla francesa. Destacado puerto y ciudad histórica. Aquí mantuvo secuestrados Napoleón a los ineptos Carlos IV y Fernando VII. Cielo gris y húmedo, fachadas oscuras, gaviotas posadas sobre cualquier poste. Se siente el agua en cada calle, en cada pequeña plazuela o espacio abierto. Típica estampa de un pueblo marinero atlántico, más frío que el mare Nostrum, pero de confines más lejanos.

Bayona (Baiona o Bayonne) está emplazada muy cerca del mar Cantábrico, en la confluencia de los ríos Nive y Adur, en la región histórica de Euskal Herria llamada Labourd/Lapurdi, tierra no solo de vascos, sino también de vascones.


Como todas las plazas fronterizas, Bayona ha sido testigo de una turbulenta historia jalonada de episodios violentos. El origen de Bayona hay que buscarlo en un castrum romano conocido como Lapurdum. Durante los primeros siglos medievales fue conquistada por los vikingos. Se cuenta que en estos años de presencia escandinava aprendieron los bayoneses los secretos de la navegación. Técnicas que supieron poner en práctica con éxito.

Más tarde formó parte del ducado de Aquitania y en el siglo XII tras la boda entre Enrique II Plantagenet y Leonor de Aquitania, Bayona se convirtió en una ciudad inglesa. En estos años desarrolló todo su potencial económico. Tras varios siglos de presencia inglesa en el contexto de la Guerra de los Cien Años, Jean de Dunois la conquistó para su rey Carlos VII de Francia.

Durante los conflictos que se desarrollaron en el campo francés durante el Antiguo Régimen, los campesinos de Bayona, faltos de pólvora, pero sobrados de imaginación, introdujeron cuchillos de caza en los cañones de sus escopetas a modo de improvisadas lanzas; había nacido la bayoneta.


El río Adur conecta Bayona con el Golfo de Vizcaya y esta estratégica situación geográfica hizo posible el desarrollo económico de la urbe. Los ciudadanos prosperaron con la práctica del comercio y gracias al dinero que llegaba a través del río se construyeron la catedral, el claustro y el castillo.

Durante toda la Edad Media, Bayona disponía de un dinámico puerto que comerciaba con las islas Británicas y con el mar del Norte. Por otro ladro, sus astilleros gozaban de gran reputación en el continente.


El río Nive divide la ciudad en dos barrios, el histórico Grand Bayonne, y el barrio vasco de Petir Bayonne.


El Grand Bayonne, organizado alrededor de su catedral gótica de Sainte Marie, es el barrio histórico, comercial y burgués desde siempre. Los numerosos privilegios reales fomentaron la práctica económica y el enriquecimiento de la clase burguesa. Los diferentes oficios – toneleros, tejedores, forjadores, carniceros – se van asentando en calles y barrios. Los nombres actuales de muchas calles recuerdan, y sirven de sencillo homenaje, a estas corporaciones medievales que contribuyeron al engrandecimiento del burgo.


Para cubrir las necesidades de espacio y proteger sus mercancías de los frecuentes incendios, artesanos y comerciantes, mandaron construir sótanos o caves, de los que se han llegado a localizar más de cien.

La Catedral de Sainte Marie es el corazón de la ciudad medieval y aquí se reunían los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela a través de la llamada vía de Bayona. El claustro, abierto sin complejos a la vida de la ciudad, se convierte en lugar de reunión del consistorio y los habitantes, y recinto para los comerciantes.


El Chateau Vieux tiene forma de enorme cubo, sin estridencias ni elementos fútiles. Un gran bloque indestructible construido en el siglo XII por los reyes ingleses. Su estructura descansa sobre tres torres romanas fuertemente reforzadas. Este Castillo Viejo fue lugar de residencia de los gobernadores de la ciudad. Aquí vivió (un tiempo) Eduardo de Woodstock, el famoso Príncipe Negro.


La Petit Bayonne fue urbanizada a partir del siglo XII sobre las tierras bajas y pantanosas de la margen derecha del Nive, organizándose a lo largo de canales. En gascón se llama Borc Nau, el Burgo Nuevo. El barrio fue protegido por una línea de fortificaciones y poco a poco fue configurando su vocación comercial. Fue también un barrio de profunda implantación cristiana con la instalación aquí de las órdenes religiosas.

Petit Bayonne es un barrio dedicado a las actividades fluviales y marítimas. Aquí se ubican los astilleros, el mercado de pescado y los oficios relacionados con el mar. Corsarios, contrabandistas y etarras encontraron aquí refugio en alguna vieja casa.


El Chateau Neuf – Castillo Nuevo – fue construido por Carlos VII tras la conquista francesa, levantándolo sobre la muralla inglesa del siglo XIII.


Dura razonable, en el proyecto político de una Euskal Herría unida e independiente ¿qué papel jugaría una ciudad como Bayona?.


La estructura fortificada, formada por tres líneas de muralla, corresponde a la típica de cualquier población de frontera.


En el callejón de la Luna Negra los marineros gastaban la paga en tascas y burdeles de mala muerte. Bajos fondos portuarios, esencia viva de ciudades abiertas al mar.




 Una patria chica de hombres lanzados al mar, pescadores de bacalao, comerciantes y marineros, arponeros y corsarios. Desde el siglo XI tenemos noticias de la venta de carne de ballena en el mercado de la ciudad. En el siglo XIV, además, era cuartel general (y guarida) para bandas de corsarios.


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