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sábado, 6 de julio de 2019

IGLESIA DE SAN NICOLÁS DE BARI EN BURGUETE.




La parroquia de Burguete, consagrada al santo italiano del siglo IV Nicolás de Bari, está situada en una plaza que se abre a la calle principal de Burguete, un pueblo caminero cercano a la legendaria Roncesvalles.


Frente al templo, en Junio del año 1525, se quemaron en la hoguera a cinco personas acusadas y condenadas por brujería.


Estamos ante un templo de origen medieval, pero que ha sido destruida en numerosos incendios a lo largo de su historia. La última reconstrucción, acometida entre 1945 y 1968 le confiere su aspecto actual. En las sucesivas reconstrucciones se fueron incorporando restos de edificaciones anteriores que se pueden ver en la iglesia actual. Lo más destacado que se conserva es la portada monumental de la fachada.

La fachada de sillar culmina en piñón, flanqueada por pináculos, en su centro se enmarca el reloj. Rematada por una torrecilla cuadrada. En la parte inferior se encajó una portada barroca del 1699.


Extraño e inquietante escudo sobre un frontón encima de la puerta barroca.

miércoles, 3 de abril de 2019

MONTE ALDUIDE.




Un paraje natural digno de ser considerado una zona especia del conservación. No tengo muy claro si caminamos por su ladera, por encima o muy lejos del monte. (En las inmediaciones de poblaciones como Burguete y Espinal). Es una de las masas de hayedos más importantes de Navarra, presenta distintos tipos de pastizales y brezales en las zonas de las cumbres. Dispersas en el lugar existen numerosas balsas y zonas húmedas entre las que destacan las turberas localizadas en los pastizales de altura.


Suaves montañas cubiertas de hayedos, hogar de una abundante fauna compuesta por especies como el halcón peregrino, el águila real, el alcaudón o el desmán ibérico. Hacia el fondo de los valles estos bosques se abren dando paso a una bonita campiña atlántica donde se asientan típicos pueblos del Pirineo navarro como Espinal o Burguete.

Centenarios bosques de hayas forman la puerta de entrada del Camino de Santiago que procede de Francia y se interna en tierra navarras. Poblado desde la prehistoria como atestigua la presencia de varios megalitos: crómlech, dólmenes, menhires. Desde siempre ha sido un territorio eminentemente forestal y ganadero. Parte de su historia desde el siglo XVI se relaciona con los conflictos por el disfrute de los pastos en las comunidades vecinas.

lunes, 25 de marzo de 2019

VALLE DE ERRO.




Un municipio compuesto por varias poblaciones que pertenece a la merindad de Sangüesa, en la comarca de Auñamendi. El valle de Erro está colocado entre los de Baztan y Valcárlos por parte de Altabiscar e Ibañeta. Sus caminos para Francia son los que pasan por este último pueblo y van a Burguete. Baxan de sus cumbres, cuyas vertientes dividen a España, varios ríos, y el principal es el Urrobi, que se une con el Irati en Orbaiz del valle de Longuída (Diccionario geográfico-histórico de España. Real Academia de la Historia (1802).· El camino de Santiago que desciende desde Francia atraviesa el Valle de Erro con dirección a Pamplona y la zona media navarra.

lunes, 25 de febrero de 2019

AURIZBERRI/ESPINAL.




Del caserio surge la torre moderna de la iglesia, a primera vista Aurizberri/Espinal se nos muestra más espectacular que Burguete. Fue fundada por el monarca navarro Teobaldo II entre los burgos de Roncesvalles y Bizkarreta, y arrasada por las invasoras tropas francesas (tan revolucionarias como imperialistas). El núcleo de población está compuesto por un grupo de bonitas casonas de empinados tejados, pulcra fachada y escudos blasonados.


El árbol y el perro (¿o es un lobo?) en el blasón del concejo.


Por estos campos paseó el escritor norteamericano Ernest Hemingway. Espinal se encuentra rodeado por paisajes de intensa belleza. Esta villa fue fundada en el año 1269 por el monarca navarro Teobaldo II entre los burgos de Roncesvalles y Gerendiaian. Al igual que la vecina Burguete fue arrasada por los soldados franceses en 1794.


El término municipal de Espinal es rico en dólmenes y megalitos. También se ha recuperado estelas funerarias de los siglos XVII – XVIII con apariencia de escultura celta. Estelas funerarias que son creaciones de arte popular que identifican las tumbas de cada casa. Tradicionalmente los vecinos de Espinal fabricaban comportas para la uva. Históricamente el pueblo comportero por excelencia de Navarra. Los comporteros utilizaban la madera de haya para las tablas de la comporta. Desde Espinal comenzamos el ascenso al alto de Mezkirit.


martes, 12 de febrero de 2019

EL CASERÍO EN EL PIRINEO NAVARRO.




Las casas que encontramos en Auritz/Burguete, no son demasiado antiguas, pues en su gran mayoría fueron arrasadas durante la guerra (Guerra de la Convención durante la Revolución Francesa) y por las llamas de diversos incendios. La inmensa mayoría son reconstrucciones de los siglos XVIII y XIX e imaginamos que respetarían (en lo posible) las construcciones originales.


El tipo más común de vivienda corresponde con la siguiente descripción; presenta dos alturas (o pisos), con una puerta centrada entre dos ventanas en la inferior y tres ventanas pequeñas que se abren en la superior. Algunas de estas casas enmarcan sus recias fachadas entre contrafuertes. Tejados a cuatro aguas, muy inclinados para que la nieve resbale por ellos sin excesiva dificultad y la imprescindible chimenea. Por lo general, los muros laterales avanzan respecto a la fachada.

sábado, 18 de agosto de 2018

AURITZ/BURGUETE.




La pequeña villa de Auritz/Burguete, instalada en la falda del Pirineo, nació como burgo comercial y artesanal de Roncesvalles, para ofrecer servicios al monasterio y a los peregrinos que cruzaban la frontera.


La calle (y carretera) principal de Burguete se alarga buscando el valle. El caserío se dispone a ambos lados de la carretera, una disposición típica de un pueblo del Camino de Santiago (esos que denominamos camineros).


La vía utilizada por los peregrinos medievales seguían el trazado de una calzada romana que iba de Astorga a Burdeos (Burdigalia), y que cruzaba la actual Auritz, una localidad que mantiene vivo el recuerdo de sus vecinos que murieron, entre terribles sufrimientos, en las llamas de la hoguera (un fuego purificador).


Salimos del bosque muy temprano, por la carretera enlazamos con Burguete y el Camino de Santiago atraviesa el casto urbano por la calle San Nicolás. Hemos madrugado demasiado, la iglesia más importante de la localidad, San Nicolás, estaba cerrada (como la mayoría de los templos por los que pasamos delante de sus puertas), llovía, y hacía frío.


A escasos 2.700 metros de Roncesvalles nos encontramos con su antiguo burgo, donde las casas se disponen a ambos lados del camino, un bello ejemplo de pueblo-calle.. Se trata de una típica villa navarro-pirenaica, con sus arrogantes casas blasonadas de rancio abolengo. En los dinteles de algunas de estas casonas, aparecen sus constructores (el matrimonio) y la fecha de su edificación.


Una parada en el larguísimo Camino de Santiago y una parada en la ruta de Hemingway. Unos cuantos días antes – o unos pocos después – de las multitudinarias fiestas de San Fermín, Ernest Hemingway, acompañado de su mujer y de sus amigos se desplazaban hasta aquí a disfrutar de unos días de asueto en el Hostal Burguete. Al escrito estadounidense le gustaba pasear por el bosque e ir al río a pescar unas truchas, desconectar de su trabajo como periodista y disfrutar del paisaje. Navarra fue destino de Hemingway entre 1923 y 1959, desde que encontró en las fiestas algo de la emoción que buscaba para su vida. El bosque de Irati y los encierros de San Fermín, dos mundos contrapuestos, y en cierto sentido (alguno), complementario, inspiraron al Premio Nobel algunas de sus obras. Su quehacer literario le dio a Navarra una proyección internacional que cada vez coge mayor impulso. Para entender el genio de Hemingway y su obra, basta pasear por los lugares que le cautivaron: Pamplona, Burguete, Lekunberri, Aribe, Yesa...


Atravesando Burguete, en el valle del Esteribar, camino de Pamplona, los Pirineos quedaron atrás.




miércoles, 18 de julio de 2018

CINCO HOGUERAS. LAS BRUJAS DE BURGUETE.




Burguete se encuentra en el corazón de una de las principales áreas de brujería navarra. A comienzos del siglo XVI toda la comarca fue objeto de las investigaciones protagonizadas por el licenciado Balanza, miembro del Consejo Real de Navarra, conocido (por motivos obvios) como el Torquemada navarro.

La toponimia del cercano bosque, Sorginaritzaga (sorgina – sorgiña – significa bruja en euskera) recuerda el pasado brujeril, escenario de aquelarres, de una sonada persecución y una contundente represión. El Torquemada navarro mandó al infierno a decenas de pecadores. Las pesquisas iniciadas por Balanza desencadenaron una caza de brujas en 1525 que culminó con la ejecución pública de cinco personas acusadas de brujería.


19 de junio de 1525, en la plaza de Burguete, frente a la iglesia de San Nicolás se quemaron cinco brujas. Ese día acudieron gentes de toda la comarca, de ambos lados de la frontera, aprovechando además que se consumaran las ejecuciones en día de feria. Un verdadero espectáculo de la época.

Durante un tiempo se conservaron en el interior de la iglesia de San Nicolás los “sambenitos”, símbolos de la infamia, prendas con las que se vestían los condenados y que recordaban sus terribles pecados.


“Vinieron a buscarnos, y nos encontraron. Hubo muchos testigos, vecinos chivatos, malas personas. Lo que no contaron los vecinos, lo arrancaron los verdugos mediante insoportables torturas. Yo declaro, yo juro; soy bruja, lanzo maldiciones sobre mis vecinos de aldea y en las noches de akelarre copulo con Satán. Soy culpable de estos delitos, caiga la justicia divina sobre mi”.


Las llamas devoran la carne y purifican el alma. El humo ahoga los gritos de dolor. Las primeras lluvias de la noche apagan los últimos rescoldos de las hogueras.


miércoles, 30 de mayo de 2018

SORGINARITZAGA, EL ROBLEDAL DE LAS BRUJAS.




Cae la noche. No hay luna en el cielo. Oscuridad. Idoia, Edurne, la Ma, y otras mujeres del pueblo abandonan sus casas con sigilo. En el cálido interior duermen sus hijos, padres y maridos. No hay luz, ni llevan candil, pero ellas conocen el camino de ciegas, la tierra está húmeda por la copiosa lluvia del medio día y ni siquiera el viento se atreve a romper la quietud. En silencio sepulcral, las mujeres caminan en fila por el bosque hasta el punto de reunión. Robles – árbol del druida, árbol de la bruja – hayas, fresnos y algunos tejos, helechos bajos y rocas tapizadas por el musgo configuran un templo natural, atávico. El cielo infinito es la cúpula. Escobas, marmitas, mandrágora, el gran cabrón, el gato negro, la calavera, hedor de sapo, cadáver de nonato, leche materna, sangre menstrual, hongos alucinógenos, safismo. Nadie sabe que ocurrió en aquel akelarre, aunque la morbosa imaginación disfruta deleitándose con la escena. El lugar es conocido desde el siglo XVI como “Sorginaritzaga”, el robledal de las brujas.


El robledal de las brujas, sombrío, húmedo, encantado, une Roncesvalles con Burguete. Un enclave ciertamente evocador, aquí son posibles todo tipo de aventuras y también las pesadillas más horribles. Que fina es la línea que separa ambos mundos. Atravesando ese sendero espero, incluso, encontrarme en cualquier momento con el Basajaun, y me de las fuerzas suficientes para culminar con éxito este sufrido camino.


Un bosque de hayas, robles y alerces, que según la tradición era frecuentado por brujas. Aquí se celebraban algunos de los más conocidos akelarres del siglo XVI que motivaron una durísima y sonada represión, que acabó con nueve personas de la zona quemadas en la hoguera acusadas de practicar la brujería y la magia negra.

martes, 22 de mayo de 2018

CRUZ BLANCA O CRUZ DE ROLDÁN.


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Otro crucifijo que marca un nuevo hito en el camino, aguarda pacientemente al peregrino en medio de un húmedo bosque, a mitad de camino entre Roncesvalles y Burguete. Precisamente hasta el año 1830 era esta la vía principal que unía ambas localidades.


Del origen apenas se sabe nada. Fue abatida en 1794 (imagino que por tropas francesas) y repuesta el 24 de septiembre de 2006 (según la propia inscripción). Otra cruz de Roldán, llamada también Cruz Blanca por el color de la piedra.


Dos leyendas – o historias verosímiles – se entrelazan en torno a este crucero. Una tradición tardía cuenta que este es el lugar donde cayó muerto el paladín Roldán, y aquí mismo fue enterrado. También se ha relacionado con el intento de cristianizar estos bosques donde se practicaba la brujería, emplazando la Cruz Blanca, un símbolo de protección divina. Personalmente me gusta más lo de las brujas que lo de la tumba de Roldán. Cada cual opine lo que quiera.

jueves, 8 de marzo de 2018

DE LOS PIRINEOS AL VALLE. RONCESVALLES – ZUBIRI.



Apenas 20 kilómetros de marcha para abandonar las míticas cumbres pirenaicas e internarse en un precioso valle, con la capital del reino, Pamplona, en el horizonte próximo. Descendemos desde los mil metros de altitud de Roncesvalles, a los apenas quinientos de Zubiri, aunque por el trazado sinuoso del camino uno no sabe si está bajando o por el contrario, sigue subiendo.

Frío y niebla a primera hora de la mañana. El Sol aún no se ha dejado ver. Nos levantamos, tomamos un rápido desayuno, preparamos los bártulos, nos ponemos las botas y echamos a caminar (andar si se prefiere). La bruma matinal lo envuelve todo, típico tiempo atmosférico que uno espera encontrar en la montaña.


Una etapa preciosa, sin aslfalto, siempre rodeado de bosques, salpicada por mitos y leyendas, brujas y akelarres, y Basajaun. Atravesamos pastos frescos alpinos, robledales, hayedos y pinares (o sea, bosques mixtos), caseríos y pueblos marcados tradición vasco-navarra. Una típica etapa xacobea de media montaña por senderos pedregosos y continuos toboganes (si bien, no sabemos si ascendemos, o descendemos). Y a pesar de comenzar renqueante por el sobreesfuerzo de ayer, las piernas han respondido muy bien. Lo peor ha sido el descenso, prolongado, complicado y pedregoso, por momentos parece no tener fin. Uno de los senderos más bonitos que he tenido la fortuna de recorrer.


Un precioso robledal, el bosque de las brujas nos lleva hasta Burguete, del que salimos para penetrar en otro bosquecillo, con riachuelos y pequeños puentecillos. Después un pronunciado repecho para, inmediatamente descender hasta Espinal. Lo más duro viene a continuación, el alto de Erro y la pedregoso bajada hasta Zubiri. Pamplona, la capital, queda en el horizonte.  

martes, 6 de marzo de 2018

LA BRUJERÍA EN NAVARRA.




“Y luego, cuando comenzamos a caminar por Navarra fue avisado que las mujeres en aquella tierra eran grandes hechiceras encantadoras, y que tenían pacto y comunicación con el demonio para el efecto de su arte y encantamiento. Y así me avisaban que me guardase y viviese recatado, porque eran poderosas en pervertir a los hombres y aún en convertirlos en bestias y piedras si quería. Y aunque en la verdad en alguna manera me escandalizase, holgué en ser avisado, por que la mocedad, como es regocijada, recibe pasatiempo con semejantes cosas; también porque yo de mi cosecha fuera aficionado a semejantes acontecimientos. Por tanto, iba deseoso de encontrarme con alguna que me encantase ...”
Cristobal de Villalón.
“El Crótalon de Cristóforo Gnofoso”.


Zugarramurdi, Burguete y otros enclaves navarros han quedado grabados en el imaginario popular como enclaves brujeriles. Los puñeteros cristianos no pudieron acabar con el culto a la Madre Tierra, la Gran Madre, la Mari Vasca y arrojaron a muchas mujeres (y también unos pocos hombres) al fuego. Y esto sucedió en el brillante Renacimiento y no en la oscura Edad Media.

Caseríos, aldeas y pueblos navarros, básicamente el entorno rural y montaraz, sufrieron  durante las primeras centurias de la Edad Moderna una caza de brujas en toda regla, perpetrada por la Inquisición española (o castellano-aragonesa si se quiere) Aunque el caso más famoso (por el cine, la literatura y los programas televisivos sobres misterios) fue el de Zugarramurdi, desgraciadamente no fue el único.


A decir verdad, la Inquisición española anduvo siempre más preocupada de cazar herejes y desenmascarar conversos que en mandar a mujeres a la hoguera. No obstante, en un momento preciso del siglo XVI dirigió su mirada hacia un rincón concreto de la piel de toro, agazapado junto al Pirineo, cubierto de húmedos bosques y poblado de tradicionales caseríos, y allí encontró, aquello que había ido a buscar. Curiosamente el último territorio peninsular en ser incorporado a la corona que los Trastámara forjaron para los Habsburgo. Navarra, un reino que Fernando el Católico, antes de pasar a mejor vida, se empeñó en anexionar. En todo este asunto resulta complicado abstraerse del contexto político de la época y no intuir una maniobra más de anexión y asimilación de un territorio, una gente y una sociedad, utilizando el miedo y el terror.

La palabra “sorgiña”, que significa bruja en euskera, no aparece en la documentación fiscal de los tribunales navarros de justicia civil hasta bien entrado el siglo XV. En esa misma centuria, año 1480, encontramos en Navarra la publicación “De Superstitionibus”, su autor, Martín de Andosilla, se refiere a las supuestas brujas que habitan en la región vascona de los Pirineos. Este libro fue redactado siete años antes que el manual por excelencia utilizado por los cazadores de brujas; el Malleus Maleficarum. Poco a poco, se va abonando el terreno para la persecución brujeril que estaba a punto de desencadenarse.

Informes judiciales, documentos civiles, actas de la inquisición, testimonios y narraciones, hacen posible rastrear, cuatro siglos después, las huellas de las brujas, demonios, aquelarres, exorcismos, y como no, de los inquisidores. Aunque la primera noticia sobre una redada brujeril en la comarca pirenaica data de 1329, es a comienzos de la Edad Moderna, cuando este fenómeno se desarrolla con toda su crudeza. A partir de la documentación existente, sabemos que entre los siglos XVI y XVII se sucedieron en Navarra cuatro procesos brujeriles:


* El primero en 1525, centrado en los valles del Roncal y Salazar, con quema de brujas en la localidad de Buguete.


* Una segunda oleada, también en los citados valles, concluyó con un autor de fe celebrado en la capital Pamplona en 1540. 


* El tercero de estos procesos tuvo lugar entre los años 1575 y 1577, y dos personas fueron ejecutadas en el prado de la Taconera situado en Pamplona. 


* La última fase de la persecución es la famosa caza de brujas de Zugarramurdi, acaecida entre 1609 y 1612, con el auto de fe celebrado en Logroño.

Después de esta última oleada la fiebre brujeril se fue apagando, marcando, en cierta manera, el final de la brujería en Navarra.


Nunca sucede algo porque sí. Nunca ocurre nada sin motivo. Detrás de cada acción subyace uno, o varios motivos. Los inquisidores perseguían (fundamentalmente) dos objetivos, uno religioso y otro social; acabar con ciertas prácticas paganas y dominar, a través del miedo, demostrar a las sencillas gentes del pueblo quien manda. A través del miedo y la represión socavar, de paso, la autoestima de las mujeres. En el caso que estamos analizando, la quema de brujas fue una forma de someter al pueblo navarro recién incorporado a la corona española.


En la actualidad el gobierno de Navarra ha diseñado cuatro itinerarios (tan interesantes como lucrativos) que recorren escenarios históricos de este fenómeno. Transitando por ellos es posible descubrir su historia, sus ritos y creencias, y revivir su existencia misma.

La iglesia cristiana (la católica y las protestantes) transformó (a su antojo) en brujas a las practicantes (en su mayoría eran mujeres) de la magia natural y el culto a la Gran Madre (que en su día describió Marija Gimbutas). Aunque a veces (demasiadas) eran los propios convecinos los ejecutores. Siempre ha sido muy fácil culpar a otro de los problemas que nos afectan. No llueve, la gallina no pone huevos, la vaca no pare terneritos, mi esposa me engaña con otro hombre. Sin duda, la culpa es de una bruja. Actualmente la palabra bruja sigue utilizándose como un insulto para la mujer.



La historia de la brujería es la historia de su persecución, puesto que no hubo brujos ni embrujados hasta que comenzó a hablar y a escribir sobre ellos. La autosugestión y la psicosis colectiva alimentaban testimonios y acusaciones en los procesos judiciales. Si añadimos las supersticiones, las tradiciones, el rigorismo religioso y los conflictos políticos obtenemos un ambiente ideal en el que desencadenar la caza de brujas. Y en aquellos siglos si hubo un lugar en que la credulidad dio pie a vivir bajo el temor constante a fuerzas sobrenaturales, ese era el mundo rural y fronterizo del antiguo Reino de Navarra. En ese sentido, el inquisidor Salazar Frías sentenció en el año 1613 que “no hubo brujas ni embrujados hasta que se habló y se escribió de ello”.

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