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martes, 16 de diciembre de 2025

FINLANDIA DE JEAN SIBELIUS

 


Nacionalismo y música. Paraíso natural, veranos luminosos, mil lagos, noches claras, ríos bravíos, invierno eterno, Sol de medianoche. En 1899 el  músico Jean Sibelius, nacido en la histórica ciudad de Hämeenlina, compuso Finlandia, opus 26, un poema sinfónico dedicado a su país. La pieza tiene un alto sentido patriótico, en un momento en que Finlandia trataba de conseguir la independencia plena del Imperio Ruso. 

    Finlandia tiene un inicio solemne y un punto trágico y melancólico, evoca un paisaje tranquilo y embriagador, la taiga invernal, un lago helado, una tarde lluviosa de verano, la tierra, la Naturaleza en estado puro. La melodía se va transformando, progresa heroicamente y narra la historia del país, un sentimiento de opresión que cede paso al optimismo, avanzando hacia un final apoteósico, festivo y triunfal. Los deseos independentistas de Finlandia y el amor de los finlandeses por su tierra, condensada en menos de diez minutos sublimes. El propio compositor describió acertadamente su significado: “Luchamos 600 años por nuestra libertad y yo soy parte de la generación que la ha logrado. ¡Libertad!. Mi Finlandia es la historia de esta lucha. Es la canción de nuestra batalla, nuestro himno de victoria”. 

martes, 21 de enero de 2025

BEFREIUNGSHALLE, EL SALÓN DE LA LIBERACIÓN.

 



En una colina sobre la ciudad de Kelheim se sitúa el Salón de la Liberación, el Befreiungshalle, que recuerda a todos los que pasamos por aquí, la victoria germana sobre las tropas napoleónicas, que durante dos décadas sumieron a Europa en una larga guerra.




Uno de esos hitos que sirvió para la construcción de la nación alemana y su posterior unificación. El siglo XIX fue una centuria crucial para Europa. Napoleón puso patas arriba el mapa continental, y de paso ofreció motivos y argumentos a los incipientes nacionalismos.




El rey de Baviera, Ludwig I decidió la construcción del Befreiungshalle, inspirado en las batallas de liberación que los Estados alemanes sostuvieron contra la Francia del Primer Imperio. Curiosamente Baviera consiguió convertirse en reino en 1806 con el apoyo de Napoleón.




El monumento, cuyo interior recuerda al grandioso panteón de Agripa en Roma, se eleva sobre un cerro en el lugar donde el Danubio confluye con su afluente Altmühl.




En 1842 el arquitecto Friedrich von Gärtner inició las obras, y tras su muerte fueron continuadas por Leo von Klenze. La influencia clásica es evidente hasta para el más profano. Gärtner y Klenze fueron los arquitectos predilectos de Ludwig I, un entusiasta de la cultura clásica que promovió el arte y la arquitectura en Baviera. Un alemán con corazón heleno.






El exterior del colosal edificio está decorado con dieciocho estatuas, que rematan otros tantos contrafuertes. Representan a los pueblos alemanes, que tras las Guerras Napoleónicas quedaron integrados en la Confederación Germánica.




En el impresionante interior, blanco e inmaculado, treinta y cuatro diosas de la Victoria, diseñadas por Ludwig Schwanthaler, se disponen en círculo rodeando todo el espacio.





Las victorias aladas sostienen en sus manos escudos redondos de bronce con los nombres de las batallas. En la parte superior, a cierta altura, unas placas blancas con letras doradas rinden homenaje a los capitanes que dirigieron tropas en ellas.




Y en el centro del edificio, el lugar más destacado, una inscripción: "Moechten die teutschen nie vergessen was den befreiungskampf nothwendig machte und wodurch sie esiegt".




Algo así como: "Los alemanes no quieren olvidar que la lucha por la liberación fue necesaria, y como alcanzaron la victoria".




Un edificio alemán decimonónico, de espíritu romántico y nacionalista, con alma mediterránea y clásica. Parafraseando a Claudio Magris, la soñada simbiosis entre Grecia y Alemania.


sábado, 12 de octubre de 2019

IRLANDA LA ISLA ESMERALDA.




Un mundo atlántico europeo que quedó al margen de la exitosa civilización clásica. Al menos hasta la llegada del Cristianismo. Su historia antigua se entremezcla con la leyenda, caudillos míticos de nombres impronunciables, como Cu Chulain. En el Atlántico, más allá de la Gran Bretaña, surge la isla de Irlanda, una tierra de leyendas conocida por su belleza como Isla Esmeralda.

Las actividades del Sector Primario, excepto la agricultura, gozan y han gozado de muy buena salud. Importancia de las ganaderías bovina, porcina y ovina, así como la actividad pesquera y la explotación forestal. La pobreza minera ha tenido su reflejo en el escaso desarrollo industrial, excepto en el ámbito de las destilerías, especialmente de cerveza. Una población cercana a los cuatro millones de habitantes, el catolicismo es históricamente, la religión predominante. Además de la capital Dublín, destacan otras ciudades como Cork, Limerick, Galway y Waterford. A lo largo del siglo XIX muchos irlandeses abandonaron masivamente su patria en busca de nuevos horizontes. Estados Unidos de América fue su destino preferido.

A principios del siglo IV a.C. llegan a la isla grupos celtas gaélicos – que tenían sus raíces junto al lago Hallstatt en los Alpes – y fundaron pequeños reinos, sometidos las más de las veces, a los reyes del Ulster. Con la llegada de San Patricio, monje y evangelizador, en el siglo V, la isla se hizo cristiana.

Desde finales del siglo VIII comenzaron a aparecer por las costas irlandesas vikingos noruegos, que optaron por asentarse en estas tierras, espléndidas y fértiles para ellos, constituyendo varios reinos. Un par de siglos más tarde los ingleses se fijaron en esta isla vecina.

A finales del siglo XII, Richard de Pembroke, al frente de un ejército de caballeros normandos procedentes de Inglaterra, conquistó el reino de Leinster, ocupando extensos dominios. El monarca inglés Enrique II Plantagenet intensificó las acciones militares en Irlanda, luchó con todas sus energías para someterla a su autoridad y en 1175 logró imponer su soberanía a toda la isla. Al inicio de la Edad Moderna (siglo XVI) la dinastía Tudor comenzó a asentar en la isla colonos ingleses fieles a la corona.

Enrique VIII y la Nueva Iglesia. Cuando el rey Enrique VIII decidió romper con la iglesia de Roma (y fundar su propia iglesia) agravó las diferencias con Irlanda, de forma que los irlandeses convirtieron el catolicismo en emblema de sus diferenciación e independencia. Paulatinamente una minoría protestante inglesa fue haciéndose con el control de la propiedad de la tierra, al tiempo que los irlandeses sufrían marginación en su propia patria, consagrada incluso por las leyes.

Wolfe Tone. Ya en el siglo XVIII estalló en Irlanda la primera gran revuelva nacionalista (y en cierto modo independentista) el Wolfe Tone. La revuelta se saltó con una nueva derrota y la incorporación, en 1800, de Irlanda al Reino Unido como provincia (Irlanda era incorporada al naciente Imperio Británico).

A mediados del siglo XIX, entre 1846 y 1848 una gran crisis alimenticia azotó la isla, cebándose con los más débiles. Esta circunstancia provocó un movimiento masivo de emigración. Se estima que la población disminuyó un 25%, y a finales de la centuria se había reducido a la mitad.

Durante el transcurso de la Primera Guerra Mundial y aprovechando la agitación generalizada, los nacionalistas republicanos del Sin Fein organizaron una sublevación en 1916 que fue sofocada con gran dureza. Poco después, en 1921 el gobierno británico dividió la isla en dos sectores y le concedió a la zona sur una autonomía parcial. Esta decisión provocó violentos enfrentamientos entre los irlandeses que la aceptaron y aquellos que lo consideraban insufienciente.

Eamon de Valera aglutinó la tendencia nacionalista y rupturista, y proclamó la ruptura con el Reino Unido en 1937, y la creación de un nuevo estado: Eire. La independencia real y efectiva se logró en 1949 y en 1973 la República de Irlanda se incorporó a la Comunidad Económica Europea (antecedente de la Unión Europea).

Las siguientes décadas estuvieron marcadas por un conflicto de difícil solución donde confluían los nacionalismos y la religión (católicos en el sur y protestantes en el norte). En 1994 el IRA anunció el alto el fuego y en 1998 la República de Irlanda renunció a sus antiguas pretensiones territoriales sobre Irlanda del Norte. Católicos y protestantes también firmaron un acuerdo de paz para el Ulster. El reciente brexit puede reabrir viejas heridas.

viernes, 4 de mayo de 2018

EL CANTO DE ALTABIZKAR.



El siglo XIX (siglo del liberalismo, el romanticismo y el nacionalismo) llenó Europa de reivindicaciones políticas y exaltaciones patrias, y muchos bardos pusieron por escrito viejas historias, muchas de ellas olvidadas por los académicos. En este contexto podemos situar la redacción del Canto de Altabizkar/ Altabizkarreko kantua la versión euskera de la mítica batalla de Roncesvalles. Aunque en un principio se intentó hacer pasar por un texto medieval, la crítica especializada pronto sacó a la luz el su verdadero origen.

  1. Oiu bat aditua izan da
    Eskualdunen mendien artetik,
    Eta etxeko jaunak, bere atearen aitzinean xutik,
    Ideki tu beharriak eta erran du:
    "Nor da hor? Zer nai dautet?"
    Eta xakurra, bere nausiaren oinetan lo zaguena
    Altxatu da eta karrasiz Altabizkarren inguruak bete ditu.


[I. Un grito ha sido oído -en medio de los montes de los vascos -y de pie, delante de su puerta, el etxeko-jaun -ha tendido la oreja y ha dicho: -¿Quién está ahí? -¿Qué me quieren? -Y el perro, que dormía a los pies de su amo, se ha levantado y ha llenado con sus ladridos los alrededores de Altabiskar.]


  1. Ibañetan lepoan harraóots
    bat agertzen da,
    Urbiltzen da, arrokak esker eta eskun jatzen dítuelarik;
    Hori da urrundik heldu den armada baten burrunba.
    Mendien kopetetarik guriek errepuesxa eman diote;
    Berek duten seinua adiarazi dute,
    >Eta etxeko jaunak bere dardak zorrozten tu.


[II. Resuena un fragor en el collado de Ibañeta -Se acerca chocando contra las rocas de la derecha y de la izquierda -Es el estruendo de un ejército que de lejos llega -Los nuestros han respondido desde lo alto de los montes -Han hecho oir la llamada de consigna -Y el etxeko-jaun afila sus dardos.]


  1. Heldu dira! heldu dira! zer lanzazko sasia!
    Nola zer nahi kolorezko banderak
    heien erdian agertzen diren!
    Zer zimiztak atheratzen diren heien armmetarik!
    Zenbat dira? Haurra, kontatzak ongi:
    Bat, biga, hirur, laur, bortz, sei, zazpi, zortzi,
    bederatzi, hamar, hameka, hamabi, hamahirur,
    hamalaur, hamabortz, hamasei, hamazazpi,
    hemezortzi, hemeretzr, hogoi.


[III. Ya vienen, ya vienen, ¡qué bosque de lanzas! - Cómo flotan en medio de ellas enseñas de todos los colores! -¡Qué chispas saltan de sus armas! ¿Cuántos son? Hijo, cuéntalos bien: -uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece, catorce, quince, diez y seis, diez y siete, diez y ocho, diez y nueve, veinte.]


  1. Hogoi eta millaka oraino.
    Heien kondatzea denboraren galtzea liteke.
    Urbilt ditzagun gure beso zailak,
    errotik athera ditzagun arroka horriek.
    Botha ditzagun mendiaren patarra behera
    Heien buruen gaineraino;
    Leher ditzagun, herioaz jo ditzagun.


[IV. Veinte, y a millares todavía -Se pierde el tiempo en contarlos -Acerquemos nuestros nervudos brazos, saquemos de raíz esas rocas, y arrojémoslas monte abajo -Sobre sus cabezas -¡Aplastémosles, hirámosles de muerte!].


  1. er nahi zuten gure mendietarik
    Norteko gizon horiek?
    Zertako jin dira gure bakearen nahastera?
    Jaungoikoak mendiak in dituenean, gizonek
    ez pasatzea nahi izan du.
    Bainan arrokak birihilkolika erortzen dira,
    tropak tehertzen dituzte.
    Odola xurrutan badoa, haragi puskak dardaran daude.
    Oh! zenbat hezur karraskatuak! zer odolezko itsasoa!


[V. ¿Qué querían de nuestros montes esos hombres del norte? -¿Por qué han venido a turbar nuestra paz? -Cuando Dios hizo las montañas, quiso que los hombres no las franqueasen. -Pero las rocas caen derrumbándose, y aplastan las tropas -Brota la sangre a torrentes, las vísceras palpitan. -¡Oh! ¡Cuántos huesos astillados! -¡Qué mar de sangre!]


  1. Eskapa! eskapa! indar eta zaldi dituzuenak.
    Eskapa hadi, Karlomano errege, hire luma beltzekin eta hire kapa gorriarekin;
    Hire iloba maitea, Errotan zangarra, hantxet hila dago;
    Bere zangartasuna beretako ez du izan.
    Eta orai, Eskualdunak, utz ditzagun arroka horiek;
    Jauts ghiten fite, iqor ditzagun gure dardak eskapatzen direnen kontra.

[VI. Huid, huid los que os quedan fuerzas y un caballo! -¡Escapa, rey Carlomagno, con tu pluma negra y tu capa colorada! -Tu sobrino querido, el valiente Roldán, yace allí muerto! -Su valor de nada le ha servido -Y ahora, vascos, dejemos estas rocas, descendamos veloces y disparemos nuestras flechas a los que huyen.]


  1. Badoazi! badoazi! non da bada lantzezko sasi [hura?
    Non dira heien erdian ageri ziren zer nai kolorezko bandera hek?
    Ez da geiago zimiztarik ateratzen heien arma odolez betetarik
    Zenbat dira? Haurra, kondatzak ongi:
    Hogoi, hemeretzi, hemezortzi, hamazazpi, hamasei,
    hamabortz, hamalaur, hamahirur, hamabi,
    hameka, hamar, bederatzi, zortzi, zazpi, sei,
    bortz, laur, hirur, biga, bat.


[VII. Ya marchan, ya huyen, ¿dónde está aquel bosque de lanzas? -¿Dónde están aquellas banderas de todos los colores que en medio de ellos flotaban? -Ya no saltan chispas de sus ensangrentadas armas-¿Cuántos son? Hijo, cuéntalos bien. -Veinte, diez y nueve, diez y ocho, diez y siete, diez y seis, quince, catorce, trece, doce, once, diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno.]

  1. Bat! ez da bihirik agertzen geiago.
    Akabo da. Etxeko jauna, joaiten ahalzira zure xakurrarekin.
    Zure emaztearen eta zure haurren besarkatzera.
    Zure darden garbitzera eta altxatzera,
    zure tutekin eta gero heien gainean etzatera eta lo itera.
    Gabaz, arranaak joanen dira aragi puska lehertu horien jatera,
    Eta ezur horiek oro xurituko dira eternitatean.


[VIII. ¡Uno! ¡ya ninguno se divisa! -Terminó, Etxeko-Jauna, puedes marcharte con tu perro, a abrazar a tu esposa y a tus hijos. -Limpia tus dardos y guárdalos con el cuerno para luego echarte encima de ellos a dormir. Por la noche, las águilas irán a comer esos trozos reventados de carne y todos esos huesos se blanquearán durante una eternidad.]

En el año 1981 el cantautor Benito Lertxundi grabó su propia versión del poema.




viernes, 19 de mayo de 2017

OTGER CATALÓ.



Lo que no cuentan los libros, aquello que olvidó la historia, lo resucita la leyenda. En el siglo XIX una pasional corriente de Romanticismo cruzó Europa desde el Báltico hasta el mar Mediterráneo, y de su mano surgieron movimientos nacionalistas por todos los rincones del viejo continente. Los intelectuales de la Renaixença catalana recuperaron para la causa la figura de Otger Cataló, protagonista de una leyenda muy popular en el siglo XV. 


Antes que Carlomagno fuese emperador y estableciese la Marca Hispana, un noble, que se cree de origen gascón, señor del castillo de Cataló, resistió en compañía de los Nueve Barones de la Fama, una y otra vez, las acometidas sarracenas. Otger Cataló dio nombre (y tal vez origen) a Cataluña y los Nueve Barones de la Fama se convirtieron en los ancestros de los grandes linajes nobiliarios catalanes; Montcada, Mataplana, Cervelló, Cervera y Anglesola. 

sábado, 30 de abril de 2016

MODER SVEA



Un joven mujer con coraza, espada y escudo, en compañía de un león, es la personificación femenina de la nación sueca.  

martes, 14 de mayo de 2013

EDAD MEDIA

LA FORJA DE UN CONCEPTO.


Edad Media es un concepto que nace durante el Renacimiento, y lo hace con una alta carga de negatividad, al hacer referencia a una etapa oscura de la Historia, una época de guerras, supersticiones y un nulo desarrollo cultural.

Pero ¿quiénes acuñan el término?; los Humanistas. 

Los Humanistas del Renacimiento (siglos XV y XVI) pensaban que el latín que ellos utilizaban en sus escritos era tan perfecto como el Latín Clásico, y por eso entroncan su época con el pasado Clásico de Europa. Entre ambas etapas discurre una, que se sitúa en medio, y a la que ellos van a denominar Edad Media.

El siguiente paso lo da el profesor universitario alemán Cristobal Keller en 1688, quien publica una trilogía, "H. Antigua, H. Medii Aevi e H. Nova", introducciendo la división clásica en Historia Antigua, Media y Moderna. Aquí surge el término definitivo de Edad Media. 

Ya en el siglo XVIII, la Ilustración sigue potenciando los aspectos negativos de la Edad Media, por ser una época en que la vida cotidiana estaba basada, en gran manera, en la religión. Esta concepción se potencia durante la Revolución Francesa (1789) en la que se produce el enfrentamiento de las clases populares y burguesas, contra los poderes de la Nobleza, el Clero y la Monarquia Absoluta. Cuando se busca el origen de tales abusos, siempre se llegaba al mismo momento, la Edad Media. 

Mas en el siglo XIX se rompe este planteamiento negativo. Durante este siglo se desarrollan tres corrientes de pensamiento que van a alterar el concepto que de Edad Media se tenía hasta entonces. Nos estamos refiriendo a Romanticismo, Nacionalismo y Positivismo. 


El Romanticismo busca explicar el mundo, la realidad, a través de los sentimientos y la pasión, dejando en un segundo plano a la ilustrada razón. En ese sentido, los románticos decimonónicos van a reivindicar la Edad Media como un mundo fantástico. Los románticos acuden a la Edad Media en busca de temas e inspiraciones. Sirvan como ejemplo los Carmina Burana o las leyendas medievales en que se inspira Richard Wagner para sus óperas.

En estrecha relación con el Romanticismo surge el Nacionalismo, un fuerte sentimiento de pertenecer a un determinado grupo humano con el que compartimos una serie de elementos comunes. Este siglo XIX va a contemplar además, el nacimiento de importantes estados-nación, como Grecia, Alemania e Italia. 

 
Todos estos estados-nación surgen asentados en pilares sociales, económicos y políticos, pero también culturales. Determinados sectores intelectuales empiezan a buscar el origen de su propia nación. Esos (supuestos) orígenes no se pueden fijar, por ejemplo, en el horizonte cultural del Imperio Romano, ya que éste, era una gran unidad política que abarcaba a más de una nación, y porque además algunas naciones del siglo XIX, no estuvieron completas dentro de los límites del Imperio Romano, como fue el caso de la propia Alemania. Por tanto, van a buscar, y a encontrar, sus orígenes en la Edad Media. Alemania a partir del desarrollo de los Caballeros Teutónicos, Francia en las monarquías merovingias y carolingias, España en la tan traída y llevada Reconquista . . . 

La tercera corriente de pensamiento será el Positivismo Histórico, que va a conceder gran importancia, cultolátrica en ocasiones, al documento escrito. A la preguna ¿dónde buscar la verdadera historia?, ellos responderán sin vacilación; en los documentos. A partir de los estudios de Jean Mabillon (inciciador de la diplomática), muchos documentos que se consideraban falsos, comenzarán a ser tratados en su autenticidad. 

En definitiva, románticos, nacionalistas y positivistas dotarán al concepto de Edad Media de un contenido, un significado, que salvando las distancias, en cuanto al trato e interpretación documental, ha llegada hasta nuestros días. La Edad Media, no como una época de oscurantismo entre dos momentos brillantes, sino como una etapa más de la historia, con sus particularidades, donde es posible encontrar por igual la luz y la sombra. 
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