sábado, 13 de enero de 2018

SIERRA DE FRANCIA.



Grandes cigüeñas y majestuosos milanos nos acompañan en nuestro viajar por la piel de toro. Las tierras serranas que unen Extremadura y Salamanca pasan por ser las menos humanizadas de España (y ahí radica su encanto). El paisaje y la naturaleza te embaucan para que no quieras marchar de una tierra que conserva el aroma de lo auténtico: la vida plena.



Hombre, flora y fauna viviendo en una comunión más o menos equilibrada y ventajosa para todos. Qué diferente es esto de las regiones densamente pobladas y salvajemente urbanizadas de los costas. Al contrario que Serrat, dejamos el mar, y nos vinimos al monte. 
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