viernes, 9 de junio de 2017

LAS CINCO DINASTÍAS Y LOS DIEZ REINOS.



En el año 907 y después de tres centurias gobernando China, el gran imperio Tang se hundió definitivamente. Se inició entonces una turbulenta etapa de transición que entronca con la siguiente dinastía, los Songs. Media centuria que los anales han llamado “Las Cinco Dinastía y los Diez Reinos”.

El inmenso territorio chino quedó fragmentado en dinastía y reinos efímeros, un auténtico caos político, pero a pesar de todo, vivió un espléndido auge cultural. En esta etapa de la historia china no podemos dejar de ver ciertos paralelismos con las taifas andalusíes.


Tras la caída del Imperio Tang, el poder quedó disgregado en favor de dinastías locales de poco fuste. Mientras el sur se atomizaba en los Diez Reinos, en el norte imperaba la violencia entre las cinco dinastías.


En el norte la desaparición del dominio Tang marcó el comienzo de una etapa de guerras y devastaciones que obligó a parte de la población urbana abandonar sus casas y buscar refugio en el campo. Todas estas dinastías proclamaban una ascendencia de grandeza y se disputaron el control en el valle del río Amarillo y en la ciudad de Kaifeng. Esta situación se prolongó hasta el año 960 en que surgió una nueva dinastía llamada a reinar en todo el territorio, los Song.

El sur, sin embargo, y a pesar de haberse cuarteado en pequeños reinos, cuyos límites correspondían con regiones naturales, vivió medio siglo de paz y prosperidad relativas. En la cuenca del río Sichuan, el reino de los Shu ofreció asilo a numerosos intelectuales y artistas que venían huyendo de la violencia del norte.


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