sábado, 28 de mayo de 2016

VILLA DE MARCILLA



Una villa señorial en la Ribera navarra, un típico pueblo de llanura, presidido por un castillo cuadrangular gótico tardío, alrededor del cual se va extendiendo la población, con viviendas, iglesias, tiendas y palacetes. La sensación en esta tierra es que nos encontramos en la Mancha, fácil es imaginar a Don Quijote y a su fiel escudero vagabundeando por estos lares.


El noble mosén Pierre de Peralta, líder del bando de los agromonteses, levantó el castillo gótico, que domina el centro de la población, hacia 1420 durante los últimos años del reinado de Carlos III el Noble. El foso que lo rodea es algo posterior, de la época en que Fernando de Aragón había anexionado el Reino de Navarra. Una tradición dice que en el castillo se custodió durante un tiempo la Tizona, una de las espadas del Cid Campeador.


Más residencia que fortaleza, el castillo de Marcilla cumplía una función de prestigio social y de disuasión ante posibles vecinos levantiscos y clanes rivales. Por cierto, a tenor del número de fortalezas, atalayas, murallas e iglesias y casas fortificadas, Navarra también podría haberse llamado Castilla.




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