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sábado, 13 de junio de 2026

ITALIA '90. ARGENTINA 2 - UNIÓN SOVIÉTICA 0

 


 

13 de junio de 1990. Argentina 2 - Unión Soviética 0. Grupo B. En el estadio San Paolo, la "casa italiana" de Diego Maradona, Argentina no podía volver a fallar. En un partido que tuvo de todo, la albiceleste derrotaba a un combinado soviético al que no le salía nada. 

 


A los doce minutos de juego Argentina sufre un duro mazazo, el arquero titular, el campeón del mundo en México '86, el bético Nery Pumpido sufría una gravísima lesión. 

 


Desde el banquillo, sin tiempo para calentar, saltó un semidesconocido Sergio Goycoechea que jugaba la liga colombiana con Millonarios. Poco podía imaginar en aquellos momentos en que acabaría convertido en uno de los grandes protagonistas de la cita mundialista. 

 


 

Los sustos no acaban para Argentina. Minutos después de la lesión de Pumpido, Diego Maradona salva con la mano una ocasión de gol con cero - cero en el marcador. Con el reglamento actual, penalti y expulsión. La Mano de Dios volvió a salvar a Argentina. 

 

Otra vez la mano de Dios. La prensa italiana no estaba dispuesta a dejar pasar ni una al Pelusa.

 
 




La prensa internacional se hizo eco de la polémica.  

 


Bilardo frente a Lobanovski, un duelo de experimentados estrategas. En esa ocasión el duelo se lo llevó el argentino.

 


Bilardo revolucionó el once. Ruggeri y Fabbri salieron para que entraran Monzón y Serrizuela. Olarticoechea por Sensini, Troglio por Lorenzo y Caniggia por Balbo. Lobanovski sentó a Dassaev, reforzó la retaguardia con Zygmantovich y puso arriba toda la dinamita que tenía. Monzón y Serrizuela apuntalaron la defensa y controlaron a Protasov y compañía. Pedro Troglio aportó trabajo y un magnífico gol de cabeza. Y Caniggia dotó al equipo de una punta de velocidad que carece con Balbo.

 


Los jugadores soviéticos, con Alexander Uvarov a la cabeza, saltan al terreno de juego. Argentina espera. 

 



Gorlukovic sigue de cerca de Claudio Caniggia, un joven y rápido delantero, capaz de crear peligro en décimas de segundo. 

 


Sergei Aleinikov intentando parar a Maradona. Cuando se juega contra tipos como Diego es necesario que todo el equipo se sacrifique en labores defensivas.

 


El rápido Igor Shalimov frente al experimentado Vasco Olarticoechea. 

 


Zygmantovich el encargado de marcar a Maradona. Poco a poco el marcaje al hombre comenzaba a desaparecer como fórmula defensiva. 

 


Potente testarazo de Pedro Troglio. 

 


Definitivamente, la Unión Soviética le fue esquiva la fortuna en su última Copa del Mundo. La mano de Maradona que Fredriksson no vió (o no quiso ver), la expulsión de Bessonov (minuto 48) y el desafortunado pase atrás de Kuznetsov que asistió a Burruchaga para anotar el segundo gol. 

 

El problema de la URSS quizá es Gorbachov . . . por Arrigo Sacchi. 

 

Al final de la segunda «jornada», aún no es posible redactar juicios definitivos. Excepto Alemania Occidental, todos los equipos han alternado actuaciones buenas con otras apenas suficientes. Tedeschi uber alles, por tanto, y para el resto la situación parece fluida. He aquí que: sinceramente, no me esperaba un inicio diferente. Es difícil explicar el motivo, pero lo mejor —en las competiciones mundiales— comienza cuando los partidos son de eliminación directa y las ganas de ganar prevalecen —por razones obvias— sobre el miedo a perder. Desde el punto de vista táctico, he visto formaciones bien organizadas pero todavía un poco contraídas.

Y precisamente por esto, Camerún ha merecido el honor de los titulares a nueve columnas. N'Kono y compañía han saltado al campo sin temores reverenciales y han sabido suplir las carencias técnicas con mucha sana competitividad. A propósito de Camerún (y de Egipto: menos espectacular pero igualmente encomiable): me parece que el fútbol africano está mereciendo —a base de resultados— una mayor consideración y, en el futuro, sería deseable una ampliación de la participación de representantes africanos en la Copa del Mundo. Esperas a los ases italianos, brasileños o holandeses y, en cambio, te ves «obligado» a aplaudir a Omam-Biyik y otros simpáticos desconocidos que de repente —incluso por culpas ajenas— se convierten en reyes por una noche.

Pero la mayor decepción la ha proporcionado la URSS. ¿Qué ha sido del equipo que habíamos admirado en la Eurocopa del '88? La que puso en campo en los días pasados Lobanovski era lenta, previsible, poco agresiva, disgregada. Para explicar un colapso semejante, quizá es necesario sacar a colación factores extra deportivos. Me pregunto, por ejemplo, cuánto ha influido el proceso de democracia querido por Gorbachov en el modo de vivir (y por tanto de entender el fútbol) de los soviéticos. Quién sabe, quizá esta es una pista equivocada: pero a mí, si me permiten, la duda me queda...
 

 

 

martes, 9 de junio de 2026

ITALIA 90. UNIÓN SOVIÉTICA 0 - RUMANÍA 2.

 


 

9 de junio de 1990. URSS 0 - Rumanía 2. Grupo B. Un doblete de Marius Lacatus, delantero del Steaua de Bucarest fulminaba al conjunto soviético. Los subcampeones de Europa se vieron sorprendidos por el juego del combinado rumano.

 



 El once rumano y el once soviético.

 

Colores y diseños de otro época, otro siglo. Nostalgia infantil.  

 


Ambos seleccionados llegaban a Bari sin sus estrellas, Gica Hagi, sancionado con un partido, y Aleksei Mikhailichenko, ausente del mundial por lesión. 

 


El fútbol milimétrico, ensayado en el laboratorio de Valery Lobanovsky no termina de funcionar y sufre dos zarpazos de Lacatus. El segundo después de un controvertido penalty. 

 


Otra sorpresa en el grupo B. La Unión Soviética partía como favorita, pero después del minuto noventa no quedaron dudas, el mejor equipo sobre el césped fue Rumanía. Durante el primer tiempo los soviéticos tuvieron varias oportunidades para marcar, pero fallaron. En cambio en su área apareció un inteligente Lacatus. Además la selección rumana contó con una ayuda imprevista, el árbitro Cardelino se equivocó al señalar un penal que significó el segundo gol de Rumanía. La mano de Khidiatulin había sido claramente fuera del área.

 


Iosif Rotariu avanza con el balón. Los rumanos sorprendieron a la todopoderosa Unión Soviética. 

 



Lacatus fulmina a Rinat Dassaev desde los once metros. 

 


Sabau y Dobrovolski, duelo en el centro del campo. El lugar donde se deciden los resultados de muchos partidos. 

 


Gica Hagi fue la principal ausencia en el debut de Rumanía. Sancionado después de haber sido expulsado en el último partido de la fase de clasificación. Existía una gran expectación por ver jugar al futbolista conocido como el Maradona de los Cárpatos.

 


La afición de Bari trataba de enamorar al delantero rumano. Al final del mundial Raducioiu ficharía por el equipo italiano. 

 

 

viernes, 8 de mayo de 2026

CAPRICCIO RUSO

 


 

 Crecí en los '8O, y fui uno de esos niños que gracias a Luis Cobos, conoció a Tchaikovski, Korsakov, Prokofiev, Kachaturian, y otros maestros de la música rusa. Así como su melancólico, y a veces épico, folklore.

lunes, 27 de abril de 2026

1988 LA UNIÓN SOVIÉTICA SUBCAMPEONA DE EUROPA.

 



Tres años antes de la disolución de la Unión Soviética, la selección nacional lograba el subcampeonato de la Eurocopa 1988 celebrada en Alemenía Occidental. El combinado soviético comenzaba, sin saberlo, a despedirse el mundo. 

 


 

Nostalia futbolera. Himnos nacionales de Italia y de la Unión Soviética. Con estos jugadores comenzó mi pasión por el fútbol internacional.  

 


En la semifinal de la Eurocopa de 1988 disputada en Alemania. Los soviéticos ganaron por 2 - 0 con goles de Lytovchenko y Protassov. Frente a Países Bajos la URSS disputó su tercera final de Eurocopa. 

 


El más hermoso de todos los himnos nacionales.  

 


1. Rinat Dasáyev, indiscutible en el arco soviético. Mejor portero del mundo en el año 1988. Portó el brazalete de capitán durante la Eurocopa. En los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980 se colgó la medalla de bronce. Segundo jugador con más partidos en la URSS con 91. 

 


2. Vladimir Bessonov. Lateral derecho que disputó 79 partidos con la URSS (quinto en el ranking) y marcó 4 goles. Se lesionó frente a Italia en semifinales y se perdió la final. 

 


5. Anatoli Demianenko, histórico lateral izquierdo y capitán de la URSS. Disputó cuatro partidos, uno saliendo del banquillo, incluyendo la final. 80 partidos, cuarto en el ranking histórico, y seis goles. Capitán del Dinamo de Kiev campeón de la Recopa en el 86. 

 


4. Oleg Kuznetsov, defensa central seguro y contundente. Indiscutible en la zaga se perdió la final por sanción. 

 


3. Vagiz Khidiyatullin. Disputó todos los minutos en el eje de la defensa soviética. Una de las revelaciones del torneo. También podía jugar en el medio del campo. 

 


6. Vasili Rats. Rápido, técnico, polivalente y con una tremenda pegada. Siempre en la banda izquierda, como volante o lateral, fundamental en el esquema de Lobanovski. 

 


7. Sergei Aleinikov, el futbolista que todo entrenador quiere en su equipo, técnico, polivalente y con gran sentido táctico. La final ocupó el puesto de Kuznetsov en el centro de la defensa. Con la URSS jugó 77 partidos. 

 


8. Gennadij Litovchenko, futbolista con un físico extraordinario y un cañón en la pierna derecha. Volante derecho que ayudaba en defensa y pisaba el área con peligro. 

 


9. Alexander Zavarov, el 10 clásico, el cerebro, el artista, el organizador del juego. Los balones pasaban por él y se encargaba de suministrar a los puntas. 



15. Aleksei Mikhailichenko, centrocampista total, técnico, físico y con el. El futuro del fútbol soviético pasaba por sus botas. 

 


11. Igor Belanov, la gran estrella, velocidad endiablada, terror para las defensas, mejor jugador europeo en 1986. Falló un penalti en la final, con un poco más de fortuna, estaríamos ante una leyenda. 

 


10. Oleg Protassov, el socio perfecto de Belanov, el goleador del equipo. Es el segundo máximo goleador histórico de la URSS. 

 

 

 

 

 

jueves, 23 de abril de 2026

OBRERO Y KOLJOSANA.

 


Obrero y koljosiana refleja a la perfección el ideal socialista soviético, la comunión de hombres y mujeres en la consecución de los objetivos del estado, agricultura e industria como pilares del desarrollo económico, proletarios anónimos vencedores en la eterna lucha de clases.

jueves, 2 de abril de 2026

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