Su nombre resuena más poderoso y auténtico sin el San. Un joven rico y alocado, marchó a la guerra para descubrir a Dios en la miseria bélica. Regresó a casa, lo vendió todo y se dedicó a los más necesitados. Revivió en sus propias carnes la pobreza evangélica predicada por Cristo. Su tumba en Asís es uno de los lugares más solemnes de toda la Cristiandad.
Las hijas de la reina
Hace 21 horas


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