martes, 1 de noviembre de 2016

REINO DE POLONIA XXIX: UNA DEMOCRACIA ARISTOCRÁTICA.



Los monarcas jagellones veían limitada su autoridad por la injerencia descarada (e institucionalizada) de la aristocracia, un hecho bastante natural en otras monarquías (como Castilla o Valaquia).

A finales del siglo XV la pequeña nobleza polaca sigue disfrutando de una posición de poder que terminó socavado la autoridad real. Para contrarrestar el poder de la gran nobleza, el rey Casimiro IV trató de ganarse a la “szlachta”, pero el tiempo le demostró que ambas – potentados y szlachta – tenían los mismos intereses. Aferrados al principio de monarquía electiva, demandaban cada vez más privilegios y tanto creció la influencia nobiliaria, que no pararon hasta conseguir instaurar oficialmente una monarquía parlamentaria.

En 1505 se redacta y se promulga “Nihil novi”, la constitución que regulaba el funcionamiento de la corona polaca. Los tres estados, rey, senadores y diputados de las dietas, se reunían y decidían en común el veto de leyes, los nuevos impuestos y el reclutamiento de tropas. Esta constitución fue la base legislativa de la República de las Dos Naciones, una asociación política que fue muy beneficiosa tanto para los polacos como para los lituanos.

Mientras en los reinos de Europa Occidental se avanza hacia una monarquía autoritaria, en el Reino de Polonia y el Gran Ducado de Lituania, se desarrolla un sistema descentralizado dominado por una aristocracia que controlaba al monarca.


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