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jueves, 4 de enero de 2024

AYEGUI, DE LA CIUDAD AL CAMPO.



 

Tránsito de la ciudad al campo. El casco urbano de Ayegui ha sido absorbido por el espectacular crecimiento de Estella. Una población que es paso obligatorio de los peregrinos que abandonan Estella camino de Los Arcos.






Salimos de Lizarra y comenzamos a subir, prácticamente sin abandonar la zona urbanizada llegamos a Ayegui. Un café que nos permite sentarnos cinco minutos y coger fuelle para continuar la marcha. Bodegas y monasterio nos esperan.




Mirlos por doquier. Mi admirado mirlo, capaz de adaptarse casi a cualquier entorno.








La parroquia de San Martín, del siglo XVIII, ubicada en la Plazoleta de los Fueros, es el centro neurálgico de Ayegui.  




viernes, 29 de marzo de 2019

MERINDADES NAVARRAS.




Las merindades son los territorios que estaban bajo la jurisdicción de un Merino un oficial público encargado de la administración y jurisdicción de un territorio. Merino es un apellido muy común en Navarra (bien lo saben los seguidores de Club Atlético Osasuna, pues varios han sido los Merinos que han defendido la camiseta rojilla).

Teobaldo II estableció cuatro merindades Montaña o Pamplona, Tudela o Ribera, Sangüesa y Tierra Estella, y en 1407 se creó la merindad de Olite. Estas cinco merindades son las que siguen existiendo en la actualidad. Cada una de ellas tenía (y tiene) una centro urbano principal, a saber, Pamplona, Tudela, Sangüesa, Estella y Olite.


martes, 20 de marzo de 2018

EN BUSCA DEL REINO DE NAVARRA.



Montaña, Valle y Ribera. Pirineos, Zona Media y Ebro. La montaña se lanza sobre la llanura y termina dominándola. Naturaleza, Medievo, vinos y gastronomía de calidad, un viaje al ayer y un disfrute en el hoy. Ciudades, castillos, atalayas e iglesias fortalezas para defender las tierras del Reino de vecinos e invasores. Quinientos años después sigue conservando su personalidad e independencia foral.

Viana, Villamayor de Monjardín, Nájera, Puente la Reina, Artajona, Santa María de Eunate, Pamplona, Sangüesa, Olite, Nájera, Lizarra, son pequeños capítulos de una novela grandiosa, la Historia del Reino de Navarra, en la que la Virgen Madre (la encontramos por doquier) y el Camino de Santiago, son dos protagonistas definitorios del territorio. El tercero de los elementos que otorgan uniformidad (y personalidad) a la histórica entidad político-cultural es la lengua; el euskera.


Nobleza filo-castellana, burguesía franca y campesinado vascón terminarán configurando el Reino de Navarra. Viajando por estas tierras, y contemplando todos los carteles (y toponimia) bilingües no puedo dejar de hacerme preguntas: ¿nació Euskalherría en Navarra?, ¿de qué forma sentirán los navarros el vasquismo?, ¿y los riojanos?, ¿se sentirán todos iguales formando parte de una misma entidad cultural?, ¿o cada pueblo reclamará para sí los elementos y símbolos utilizados por todos?.  
Diciembre 2014.

lunes, 9 de octubre de 2017

IGLESIA DE SAN PEDRO DE LA RÚA DE ESTELLA.



Desde la escalinata el torreón de San Pedro de la Rúa otea el horizonte, vigila el camino, observa a los peregrinos y guarda los secretos de los vecinos de Estella/Lizarra por los siglos de los siglos. La propia senda jacobea conduce al pie de la escalinata, y tras ascender por ella, el peregrino se enfrenta a la portada del románico tardío de influencias árabes.


La Parroquia de San Pedro de la Rúa se construyó en el siglo XII sobre la plaza de San Martín en el centro del barrio de los francos. Se trata – además – del primer templo de la ciudad. Desde el año 1256 ostenta el rango de Iglesia Mayor de Estella y aquí juraron los fueros (y privilegios) de la ciudad el emperador Carlos V (1523) y su hijo Felipe II (1592).


San Pedro de la Rúa combina en su estructura elementos románicos y góticos, y presenta sucesivas fases constructivas: los ábsides del siglo XII, las naves del siglo XIII y las bóvedas de los siglos XVI y XVII.


La poderosa torre maestra (una auténtica Torre del Homenaje) hace patente la condición de iglesia fortificada, una tipología muy frecuente en tierras navarras. El propio templo formó parte, en su momento, del sistema defensiva de Estella/Lizarra. Antiguamente la torre era almenada, aunque fue rebajada al final de la Edad Media.


Es, sin embargo, el claustro el espacio más sugerente (y atractivo) de todo el conjunto. Del espacio original del siglo XII tan solo se conservan dos de las cuatro crujías, debido al deterioro causado por el tiempo y el derrumbe del antiguo castillo de la ciudad allá por el siglo XVI. En los capiteles del claustro, los artesanos de la piedra, dejaron grabadas escenas de la Pasión, del nacimiento e infancia de Cristo, así como de los santos San Andrés, patrón de la ciudad, San Lorenzo y San Pedro, motivos vegetales y elementos mitológicos.


miércoles, 20 de mayo de 2015

IGLESIA DEL SANTO SEPULCRO EN ESTELLA/LIZARRA.



Estella es una de esas localidades que rezuman historia en cada uno de sus rincones. La ciudad navarra es un inmenso museo de arquitectura románica y gótica, y uno de los edificios con más encanto es la Iglesia del Santo Sepulcro.


El templo, alejado un tanto del centro latente de Estella, está situad en la antigua Rua de los Peregrinos, llamada hoy calle de los curtidores. En esta parroquia se atendía a los peregrinos que recorrían la Ruta Xacobea, al menos desde 1123.


En la preciosa portada gótica de influencia francesa, levantada a principios del siglo XIV, los doce apóstoles, los compañeros del Cristo, escoltan a Santiago Peregrino y a San Martín de Tours.



El tímpano narra la pasión, muerte y resurrección de Cristo. El primer nivel registra unas escenas de la Última Cena, en el segundo registro podemos contemplar tres escenas; las tres Marías en el Sepulcro, el descenso al Limbo y Cristo resucitado apareciéndose a María Magdalena. En el registro superior aparece el Cristo Crucificado, símbolo definitivo del Cristianismo.  



martes, 24 de febrero de 2015

ENRIQUE I DE NAVARRA



Las desgracias parecen cebarse con algunas personas. Enrique I de Navarra el Gordo (y III de Champaña), es una de ellas. Cuando tenía veintiún años su hermano Teobaldo, rey de Navarra fallecía sin sucesor, por lo que Enrique se sentó en el trono. Juró los fueros de Navarra y se desplazó inmediatamante a Francia para rendir vasallaje a Felipe el Atrevido por sus dominios en Champaña.

Su primogénito y heredero, de nombre Teobaldo, cayó desde una almena del castillo de Estella, muriendo al estrellarse su tierno cuerpo contra las rocas. No se sabe si fruto del dolor por la pérdida de su hijo, o por otra causa, pero Enrique ahogó sus penas comiendo y engordando. Una obesidad que le llevó a la tumba tan sólo tres años depués de haber sido coronado rey. Casado con una sobrina de San Luis de Francia, dejó como heredera a una niña de un año, Juana.  
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