lunes, 10 de abril de 2017

JULIÉN DE VÉZELAY.



Poderosa arma de control (y sumisión) el miedo fue utilizado por la iglesia católica (y todas las religiones en general) a lo largo de la Edad Media. Era habitual que los sermones lanzados desde el púlpito hicieran constante alusión a los futuros suplicios que esperan a condenados y pecadores. Julién de Vézelay declaró hacia 1150; “Tres cosas me aterran, y ante su mención, todo mi ser interior tiembla de miedo: la muerte, el infierno y el juicio futuro”.  
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