domingo, 24 de febrero de 2013

MUJERES CAZADORAS DE LA PREHISTORIA




En relación al más remoto pasado humano, existe el tópico del hombre fuerte cazador y la mujer, más débil físicamente, que se queda cerca del campamento y que se dedica a la recolección de semillas, vegetales, pequeños mamíferos, mariscos e invertebrados varios, encargándose de suministrar la mayor parte de los nutrientes y del aporte calórico al grupo. En ese sentido, su actividad recolectora era fundamental para la supervivencia del clan. 

Pero no quedaba ahí la actividad de las valientes mujeres del paleolítico; ellas, también salían a cazar, formaban parte de las aguerridas partidas de caza, arriesgaban sus vidas al enfrentarse a presas que, en ocasiones, quintiplicaban su propio peso y tamaño, y luchaban codo con codo, con sus compañeros masculinos contra las más peligrosas criaturas del pleistoceno europeo.


Como ocurre siempre en prehistoria, el registro material es el encargado de ofrecer pruebas, que corroboran nuestras hipótesis. En Saint Germain la Riviere - cerca de Burdeos - una mujer fue enterrada acompañada de un ajuar funerario compuesto de puñales, cuernas de ciervo y variados útiles de sílex (hojas y láminas). Además la difunta aparece adornada con conchas - dispuestas en la cabeza - y con unos setenta caninos perforados de ciervo, en el codo. El rico ajuar con el que fue enterrada, es representativo de la importante posición social que esta mujer ostentó durante toda su vida, y su más que probable participación en actividades cinegéticas. 

Desde los albores de la sociedad humana, la mujer ha sido, es, y será garantía de su permanencia.

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