sábado, 22 de diciembre de 2012

GESATOS

La desnudez del guerrero

Los gesatos eran guerreros galos que iban a la guerra a cambio de dinero, expertos mercenarios, dispuestos a poner su espada a disposición del mejor postor.



“Unidos los insubrios y boios, los dos pueblos más poderosos de la nación, enviaron a punto embajadores a los galos que habitaban los Alpes y el Ródano, llamados gesatos, porque militaban por cierto sueldo; ésta es propiamente la significación de esta palabra”.

Polibio II, 22



Iban al combate desnudos, adornados con torques y collares de oro, y aullaban antes de lanzarse con demencia a destrozar las filas enemigas. La desnudez y los gritos forman parte de sus armas, pues conseguían amedrentar al contrario. La visión de un ejército de fieras sin más protección que su cuerpo debía causar pavor en los bisoños legionarios romanos. Aquí la desnudez es un símbolo del desprecio hacia el peligro que representa una batalla.



“Los gesatos desnudos, vanidosos y llenos de confianza, se situaron al frente de las tropas con sólo las armas”

Polibio II, 28



En la Batalla de Telamón, 225 a.C., una confederación de tribus galas, boios, insubrios y los propios gesatos se enfrentaron a la República de Roma. Los gesatos avanzaron en la vanguardia celta, y aunque lucharon con exceso de valentía se vieron superados por las legiones romanas, pues las jabalinas latinas utilizaron como dianas los desnudos cuerpos de los temerarios gesatos.



Desde un punto de visto sociológico, la desnudez, especialmente en determinados contextos, puede causar confusión y desconcierto, y precisamente un campo de batalla es uno de esos lugares. En palabras de Muñiz Coello: “La desnudez provoca desconcierto y afecta al sentido del pudor de quienes la observan, sobre todo cuando ésta se ubica en contextos ajenos de aquellos en los que habitualmente se contempla”.
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