domingo, 18 de febrero de 2018

SACRIFICIOS VIKINGOS.




En la antigua Gamla Uppsala, muy cerca de la moderna (y universitaria) ciudad de Uppsala, al norte de Estocolmo, existió hasta hace mil años un importante templo y lugar de culto (y ritual) para los suecos.


Según el cronista y religioso alemán Adan de Bremen, en este templo se celebraba un festival en honor a tres dioses – Freyr, Thor y Odín – hacia el año mil, denominado blót. El blót se celebraba cada nueve años, alrededor del equinoccio de primavera y durante nueve días. Cada día era sacrificado un hombre, junto con otros animales machos, como caballos y perros, de tal forma que se sacrificaba a los dioses setenta y dos criaturas vivas. Los cuerpos se colgaban en una cueva sagrada y se dejaba que se pudrieran. Saxo Gramáticus, las Sagas y Snorri Sturluson también recogen estas noticias:



«Cada nueve años todo el pueblo sueco celebraba una fiesta común. Por lo que a los participantes de dicha fiesta se refiere, no existía ninguna excepción: reyes y campesinos llevaban sus ofrendas a Upsala y el más atroz castigo se aplicaba a los que habían aceptado el Cristianismo: eran excluidos radicalmente de las ceremonias. Las ceremonias eran del tipo siguiente: de cada especie de criaturas vivas del sexo masculino se ofrecen nueve cabezas y cada matrimonio tenía que ofrecer una víctima humana, con cuya sangre era costumbre aplacar la ira de los dioses. Los cuerpos de las víctimas desangradas eran colgadas en el bosquecillo que se encontraba junto al templo. Ese bosquecillo era sagrado para los paganos, y todo árbol en el que se colgaba o se descomponía el cuerpo de una de las víctimas era, a partir de aquel momento, un árbol santo. Al lado de los cuerpos humanos se colgaban también los cuerpos de los caballos y de los perros y, según me contó un cristiano, a veces se habían visto más de 72 cuerpos colgados y entremezclados. Por lo demás, las canciones que se cantaban durante esas escandalosas ceremonias eran tan impúdicas, que lo mejor es silenciarlas... Este rito se celebraba hacia la mitad de la estación primaveral».
Lee M. HOLLANDER (Trad.): Heimskringla: History of the Kings of Norway. University of Texas Press, 2007



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